Amaia Montero durante el concierto en Bilbao de La oreja de Van Gogh
La voz de Amaia Montero hace agua y La oreja de Van Gogh naufraga en su primer concierto
Fuera de tono, incapaz en los agudos y descentrada en el escenario, ni lo atronador de los instrumentos consiguió ocultar la actuación fallida, desastrosa por momentos, de la cantante vasca
No es la primera vez que se ve un espectáculo vocal dantesco en el concierto de una estrella del pop o del rock. En los tiempos modernos resulta difícil salir vivo a posteriori de una mala interpretación.
Durante el espectáculo puede pasar desapercibido incluso el desastre, pero las grabaciones dan fe de la realidad como ha resultado en el primer concierto de La oreja de Van Gogh tras el regreso como vocalista de Amaia Montero.
Se ha visto en el pasado a Enrique Iglesias, por ejemplo, ante decenas de miles de espectadores en directo y millones a través de las redes, desgañitado en un trance vocal casi inenarrable donde la música iba por su lado y el hijo de Julio por otro.
Se puede desafinar (aunque un cantante profesional no debería nunca) en alguna ocasión, pero encima no con reincidencia. Enrique Iglesias lo fue, reincidente, incluso Bad Bunny, que no canta, reincide en desafinar sin cantar (un hito) y también lo ha sido Amaia Montero.
Había expectación por el desempeño de la cantante en el regreso con el grupo de sus orígenes y después de toda la polémica por el desabrido despido de quien antes la sustituyó, Leire Martínez, pero esta, la expectación, se convirtió en decepción.
Fuera de tono, incapaz en los agudos y descentrada en el escenario, ni lo atronador de los instrumentos consiguió ocultar la actuación fallida, desastrosa por momentos, de la cantante vasca, quien lo llegó a admitir sobre el escenario: «La primera vez que me subo y lo hago fatal, soy consciente».
Una gira que acaba de empezar y una Amaia Montero que deja serias dudas de poder afrontar las exigencias de la misma.