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Vista de la antigua la plaza de toros de Castaño del Robledo (Huelva)

Vista de la antigua la plaza de toros de Castaño del Robledo (Huelva)EFE

Una insólita plaza de toros excavada en la sierra de Huelva vuelve a la vida tras décadas de abandono

El coso de Castaño del Robledo avanza en una rehabilitación lenta y parcial para convertirlo en espacio cultural, pese al impacto irreversible de una carretera que lo atravesó en los años cincuenta

El coso de Castaño del Robledo, en la provincia de Huelva, avanza hacia su recuperación como espacio cultural tras más de medio siglo de deterioro, marcado por el abandono y el paso de una carretera que fracturó su graderío

En pleno corazón de la sierra de Castaño del Robledo, la naturaleza esculpe uno de los recintos taurinos más singulares del país. Integrada en la ladera de una montaña y parcialmente seccionada por una vía comarcal, la antigua plaza de toros del municipio encara ahora una lenta recuperación con vocación cultural.

Imagen de la última corrida

Imagen de la última corridaCastaño del Robledo

El coso se levantó entre 1880 y 1883 por encargo municipal. El diseño fue obra del maestro alarife portugués Domingo Alfonso de Amorín, que optó por una solución poco habitual: aprovechar el relieve natural para conformar el graderío, sin grandes desmontes. La inauguración llegó en 1884 y el recinto llegó a reunir a miles de espectadores en los festejos de la comarca.

Durante décadas mantuvo actividad regular, hasta que la última corrida se celebró el 31 de agosto de 1952. A partir de ese momento comenzó un proceso de degradación progresiva. El albero desapareció, la vegetación colonizó el recinto y la infraestructura quedó expuesta al abandono institucional.

El golpe definitivo llegó con la construcción de una carretera que rodea el municipio. La obra cortó parte de la estructura original y alteró de forma irreversible el diseño inicial del coso, dejando el graderío fragmentado y fuera de uso.

Un proyecto a largo plazo

El Ayuntamiento de Castaño del Robledo impulsa ahora un plan de rehabilitación que busca recuperar el recinto para usos culturales y escénicos durante todo el año. El proyecto se ejecuta por fases, condicionado por la financiación disponible y la complejidad técnica de la intervención.

El alcalde, Manuel Martín, defiende una restauración progresiva y compatible con la normativa actual de seguridad. Una de las principales dificultades es adaptar las antiguas estructuras, concebidas en el siglo XIX, a los estándares contemporáneos de uso público.

La antigua la plaza de toros de Castaño del Robledo (Huelva).

La antigua la plaza de toros de Castaño del Robledo (Huelva).EFE

El presupuesto municipal, limitado, ha obligado a apoyarse en subvenciones autonómicas, con una inversión anual cercana a los 30.000 euros dentro de planes de cooperación local. El coste total de la intervención se aproxima al medio millón de euros.

En fases anteriores, el proyecto incluyó un taller de empleo centrado en oficios tradicionales. Un grupo de vecinos desempleados trabajó en tareas de mampostería y consolidación de estructuras, lo que permitió recuperar parcialmente algunos tramos del recinto.

A pesar de esos avances, buena parte del coso sigue pendiente de intervención. La prioridad municipal pasa por estabilizar el conjunto, recuperar la traza original en la medida de lo posible y dotarlo de un uso estable.

La antigua la plaza de toros de Castaño del Robledo (Huelva)

La antigua la plaza de toros de Castaño del Robledo (Huelva)EFE

La recuperación no podrá devolver el coso a su forma original completa. La carretera que lo atraviesa impide recomponer la estructura inicial, lo que obliga a diseñar una plaza adaptada a su nueva realidad física.

El objetivo final es mantener su identidad histórica: una plaza excavada en la montaña, única en su concepción, que aspira a transformarse en un espacio cultural abierto, pese a las limitaciones impuestas por el tiempo y la infraestructura moderna.

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