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De Europa vienen malos tiempos para la culturilla progre

Es de esperar que la llegada del PP normalice la situación de la cultura en España, que los dueños de los grandes medios de comunicación vean lo que pasa en Europa, que se deje de untar a nuestros cineastas y actores de pacotilla

Luis García Montero y Ernest Urtasun

Luis García Montero y Ernest UrtasunGTRES

Parece evidente que, más tarde o más temprano, salvo que se produzca un pucherazo electoral como el de febrero del 36, el PP va a volver a gobernar. Lo que nos lleva a plantear la siguiente pregunta, ¿va a dar por fin el PP la batalla de la cultura cuando vuelva al gobierno?

Se cuenta que el médico del general Franco, el doctor Vicente Gil, le alertó de cómo la izquierda estaba colonizando la universidad. Se dice que Franco respondió: «¡Algo hay que dejarle a los vencidos!» Así le fue al final al Régimen.

«El final de la sopa boba»

En Francia el empresario Vicent Bolloré dueño, entre otras empresas, de Canal+, la productora que más películas produce en Europa, y del 34 % (pronto del 50 %) de UGC, la cadena más importante de salas de cine de Francia y, también, dueño de Vivendi, una enorme empresa con importantes inversiones en el mundo del negocio de la cultura, ha decidido cortar de raíz su financiación a los teóricos proyectos de la izquierda francesa de los que vivían muchos supuestos artistas e intelectuales del mundillo galo. El final de la sopa boba.

El miedo a perder el amigo que, generosamente, les repartía dinero y les daba el poder, casi en monopolio, sobre la cultura ha provocado su llorosa protesta

El primer movimiento de Bolloré para terminar con la supuesta supremacía cultural progre, siempre protegida y alentada por gobiernos de izquierdas, con el dinero del estado, con el dinero de todos, y gracias a empresas editorial, periodísticas y productoras nacidas en los 70´ y sostenidas, en gran medida, con dinero público, ha sido cesar a Olivier Nora como directo de Vivendi, lo que ha hecho que, por lo menos de momento, los escritores zurdos protesten por la decisión del empresario sobre su propia empresa y amenacen con romper con Bolloré. El miedo a perder el amigo que, generosamente, les repartía dinero y les daba el poder, casi en monopolio, sobre la cultura ha provocado su llorosa protesta. El manifiesto de quejas está encabezado por Bernard-Henri Levy, Pascal Bruckner y el español Paul B. Preciado.

¿Quienes son estos capitanes de la cultura de izquierdas en Francia? Dos como muestra: Hace veinte años la fortuna de Bernard-Henri Lévy era de 150 millones de euros. Es propietario de siete sociedades de gestión de patrimonio, inmobiliarias y financieras. Su fortuna proviene, principalmente, de la herencia de sus padres y de sus inversiones en bolsa (sospechoso en 2000 de un delito de información privilegiada a criterio de la «Commission des opérations de bourse»). Un claro modelo de la izquierda caviar multimillonaria que se niega a verse descabalgado del poder en el mundo de la cultura francesa.

Bernard-Henri Levy y Paul B. Preciado

El burgalés Paul B. Preciado se define como filósofo, escritor, ensayista y comisario de arte, pero es más conocido por sus aportaciones a la teoría «queer» (conjunto de herramientas críticas y filosóficas que sostiene que el género y la orientación sexual no son biológicos, sino construcciones sociales) y por sus escritos de género y de tema trans. En 2010 Preciado inició un proceso de en el que comenzó a tomar testosterona para realizar la transición médica; desde entonces se ha considerado públicamente transgénero y feminista. En 2014 anunció su transición de género. Se define como hombre trans de cuerpo no binario. La obras que la han llevado a la fama son su Manifiesto contrasexual (Anagrama, 2002), Testo yonqui (Espasa, 2008 y Anagrama, 2020), Pornotopía. Arquitectura y sexualidad en «Playboy» durante la guerra fría (Anagrama, 2010). Un apartamento en Urano. Crónicas del cruce (Anagrama, 2019).

Bolloré ha sido acusado por 'Libération' en un manifiesto firmado por 600 zurdos, encabezado por Juliette Binoche, de fascista y enemigo de la cultura

La decisión de Bolloré sobre su línea editorial, de producción y difusión de sus empresas le ha llevado a ser acusado por Libération en un manifiesto firmado por 600 zurdos, encabezado por Juliette Binoche, de fascista y enemigo de la cultura. Maxime Saada, director general de Canal+, ha manifestado el pasado 17 de mayo que Canal+ iba a dejar de contratar a los firmantes del manifiesto aparecido en Libération . La izquierda ha cerrado filas y ha respondido firmando un nuevo manifiesto con un número aún mayor de apoyos de gente de la farándula, de la culturilla y algunos de la cultura como Javier Bardem, Mark Rufallo o Ken Loach. Parece que la sopa boba se les va a terminar en Francia y eso les preocupa. Los tiempos del becerro de oro para los militantes pseudo culturales de la «Gauche Divine» amenaza con estar en su etapa final.

Certificados de pureza ideológica

En España, cuando llega la izquierda al poder limpia de supuestos fascistas los medios de comunicación en los que tiene mano, al tiempo que reparte certificados (y sobres) de pureza ideológica entre periodistas, actores y comunicadores. Da trabajo y subvenciones, con el dinero de todos, a sus amiguetes y así comprar la voluntad de algunos y refuerza el zurdismo de otros. Es sabido que el ruido de oro termina con la integridad profesional y produce ceguera en muchos.

Es de esperar que la llegada del PP normalice la situación de la cultura en España, que los dueños de los grandes medios de comunicación vean lo que pasa en Europa, que se deje de untar a nuestros cineastas y actores de pacotilla, y que un gobierno de todos limpie de ineptos y de militantes de izquierda las televisiones públicas, sustituyéndolos por buenos profesionales a secas.

El cine español debe vivir de la taquilla y de lo que gane con la exhibición de sus películas en las plataformas, no con el dinero público. Se tiene que dejar de subvencionar a genios autores de que no interesan a nadie. Para muestras un botón. La película El vientre del mar tuvo un solo espectador y cinco euros de recaudación. Historias lamentables sólo consiguió recaudar un 1 % de lo recibido en subvenciones. El Universo de Oliver, Todas las lunas o Sin ti no puedo recaudaron un 5% de lo recibido en ayudas estatales.

Que la cultura fluya libremente

Si sumamos toda la recaudación obtenida por las supuesta obras de arte del cine español zurdas vemos que apenas logran una facturación de 833.395 euros. Entre todas su taquilla no alcanzaría llegar al millón de euros, que es la cantidad que han percibido cada una de las ocho de las diez películas del ranking más penoso del cine de izquierdas español de los últimos tiempos. Ya va siendo hora de que los Luis García Montero y los Miguel Ríos vivan, como todos, de su trabajo, no de la vaca del Estado.

Esperemos que, de una vez por todas el PP derogue las Leyes de Memoria Histórica, corte de raíz las subvenciones a la cultura de los amiguetes zurdos de siempre -directores y actores sin público-, se le quite el complejo de financiar asociaciones de coleguillas y militantes , a fundaciones sin sentido, ONG solo buenas para ellos mismos, etc. Es hora de que la cultura fluya libremente de manos de los españoles de a pie, sin necesidad de alimentar estos chiringuitos de los que viven muchos artistas e intelectuales de pacotilla pegados al sol que más calienta. Si a los españoles les gusta Torrente por algo será. ¡El que da pan a perro ajeno pierde pan y pierde perro!

Luis E. Togores es catedrático de Historia Contemporánea

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