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Arturo Pérez-Reverte y Pedro SánchezGTRES

El símil taurino de Pérez-Reverte para definir a Sánchez y sus ministros

El escritor cuestiona la forma en que el presidente del Gobierno y su entorno afrontan la presión política, sugiriendo que logran imponerse en el debate sin asumir el fondo de las acusaciones

Se esperaba antes, pero Sánchez se hizo esperar para armarse de acusaciones hasta los dientes. El presidente del Gobierno debía acudir a la sesión de control extraordinaria del Congreso de los Diputados para responder por las causas judiciales que afectan a su entorno político y familiar.

Lejos de resolver interrogantes, pedir perdón o dar explicaciones, Sánchez atacó con dureza. El apoyo de Patxi López con el yo con Begoña, que atribuyó supuestamente a millones de ciudadanos, espoleó al presidente del Gobierno y a los suyos.

Alberto Núñez Feijóo y, detrás, Pedro SánchezEFE

Bajo la premisa, ya repetida, de «¿Cómo no vamos a continuar?», llegó a afirmar que, tras la moción de censura que llevó a Pedro Sánchez a la Moncloa en sustitución de Mariano Rajoy, «hemos dejado atrás la corrupción sistémica». «Usted no es el fin de la corrupción, es el regreso de la corrupción», replicó a Alberto Núñez Feijóo.

Su intervención provocó numerosas reacciones. Entre ellas, la del escritor Arturo Pérez-Reverte, que lo resumió en la red social X: «Después del espectáculo de hoy, refuerzo una antigua convicción: Pedro Sánchez puede caerte bien, mal o aún peor que mal; pero él y algún miembro más de su Gobierno son unos profesionales. Con todo lo que tienen encima, siguen toreando a la oposición por los dos pitones».

Con esa expresión, de raíz taurina, Reverte lanza una crítica al Ejecutivo al sugerir que, pese a la presión política y judicial que arrastra, el Gobierno mantiene el control del debate público y sale 'indemne' en el choque parlamentario. El símil no apunta a una virtud de gestión, sino a la capacidad de resistir el envite político sin asumir el desgaste de fondo.

El escritor aludió además a las Sátiras de Juvenal: «Cuando el gobernante se declara dueño de la verdad y no admite debate alguno, convoca a los senadores no para escuchar opiniones sino para imponer la suya. Y así, la grandeza natural del Senado degenera en espectáculo de servidumbre».

La cita remite a una crítica clásica al poder cuando se vuelve impermeable a la discrepancia. En ese sentido, describe un Parlamento reducido a escenario de validación de decisiones ya tomadas, más que a un espacio de deliberación efectiva.