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GALERA VENTANA

José María Sánchez GaleraEl Debate

Entrevista al traductor de la 'Odisea'

Sánchez Galera: «Modernizar a Homero nos hace más esclavos de nuestro tiempo»

El traductor de una nueva edición de La Odisea defiende una lectura fiel de Homero y analiza el renovado interés por el poema tras el estreno de la película de Christopher Nolan

El renovado interés por La Odisea ha devuelto a Homero al centro de la conversación cultural. El estreno de la nueva adaptación cinematográfica dirigida por Christopher Nolan ha impulsado las ventas del poema y ha despertado la curiosidad de miles de lectores que se acercan por primera vez a una de las obras fundacionales de la literatura occidental.

En ese contexto llega a las librerías la nueva traducción de los cantos IX al XI realizada por José María Sánchez Galera. En estos pasajes, Ulises relata en primera persona las aventuras vividas tras la caída de Troya: el encuentro con Polifemo, la hechicera Circe, el descenso al Hades y otros episodios que han marcado el imaginario occidental durante siglos.

José María Sánchez Galera

José María Sánchez GaleraEl Debate

Con motivo de su publicación, El Debate conversa con José María Sánchez Galera sobre la vigencia de La Odisea, el desafío de traducir a Homero en pleno siglo XXI, la figura de Ulises y el debate abierto en torno a las adaptaciones contemporáneas.

—¿Le parece positivo que miles de personas lleguen a Homero gracias a la película de Nolan o le preocupa que muchos se queden solo con esa versión?

— Siempre es una oportunidad que la obra se dé a conocer, que pueda discutirse y debatirse, tanto por sus aciertos como por los aspectos más discutibles. Hace un año y medio también se estrenó otra versión que se llamaba El regreso de Ulises, protagonizada por Ralph Fiennes y Juliette Binoche, que también era una adaptación bastante alternativa.

Todo eso ayuda a que Homero vuelva a las librerías. Basta entrar en cualquier librería para comprobar que han reaparecido traducciones y ensayos. Aunque algunos se queden con una versión quizá un poco adulterada, para el gran público es una oportunidad para volver a hablar de la obra.

—Su traducción reivindica una lectura muy fiel al texto. ¿Qué imagen de Ulises se pierde cuando se moderniza demasiado a Homero?

—Por una parte, procuramos encajarlo en nuestros propios patrones y eso nos hace perder algunos aspectos fundamentales que nos ofrece Odiseo, que es una mirada mucho más universal. Gregorio Luri dice que los clásicos nos liberan de la esclavitud de vivir en nuestro tiempo. Si lo que queremos es modernizar a Odiseo, en realidad lo que hacemos es convertirnos en más esclavos de nuestro tiempo y vivir mucho más atados a nuestros prejuicios, en lugar de descubrir aspectos fundamentales sobre lo humano.

—Algunos críticos han señalado que la película de Nolan se toma importantes licencias respecto al poema. ¿Cuándo deja una adaptación de ser una adaptación para convertirse en otra obra distinta?

—Quizá en este caso podría decirse que ocurre. Por ejemplo, con la actriz escogida para interpretar a Helena. Helena es una mujer extraordinariamente guapa, atractiva y deslumbrante, y esa elección, más allá del color de la piel, responde, al parecer, a motivos de corrección política. Eso acaba despistándonos de lo fundamental, en lugar de centrarnos en lo importante del personaje.

'Odisea. Selección. Las aventuras del rey pirata'

'Odisea. Selección. Las aventuras del rey pirata'FNAC

Hay producciones supeditadas a la corrección política, pero también a las particularidades de un realizador concreto, alguien que está muy obsesionado con hablar de determinadas cuestiones. No hace falta que sea por corrección política; también puede deberse a una visión personal que enfatiza demasiado ciertos aspectos. Lo que ocurre entonces es que te alejas de lo que era Homero, de su visión del mundo, de la existencia y de esa mirada al mismo tiempo trágica y fascinada por lo humano. Al final estás hablando de ti mismo y utilizas al otro como una excusa para contar tu propia historia.

—Ulises suele presentarse como el héroe por excelencia, pero también es un mentiroso, un manipulador y un hombre orgulloso. ¿Lo hemos idealizado?

—No creo que se le idealice, porque siempre se destacan precisamente esos contrapuntos, que además tienen cierto encanto. Es un hombre que se sirve de la palabra y de la inteligencia, y eso incluye la argucia, una cualidad muy ligada a Odiseo. No es casual que Atenea, la diosa de la inteligencia y de la estrategia en la guerra, sea quien lo protege.

Eso hace que pueda burlar al adversario y desarrollar estrategias que van mucho más allá de la fuerza. Lo que recalca Homero es algo muy humano: vencemos con la inteligencia mucho más que con la fuerza. Eso se aprecia especialmente en el episodio de Polifemo. Desde una perspectiva muy moderna podríamos decir que es un hombre que engaña, pero también hay que tener en cuenta que el ser humano se diferencia de otras criaturas precisamente por su capacidad de mentir, para bien o para mal.

—¿Cuál es el mayor error que cometemos hoy al leer La Odisea?

—Se pueden cometer muchísimos errores. El principal es partir de unas ideas muy prefijadas, en vez de dejar que sean la propia trama, la estructura, la voz, el personaje y la atmósfera los que te vayan fascinando.

Portada de 'La odisea' de Homero

Portada de 'La odisea' de Homero

Yo siempre digo que hay que acercarse a ella con la mentalidad con la que leíamos de pequeños, aunque fueran adaptaciones, y después pasar a una versión más completa. Eso es lo que permite disfrutarla. Lo mismo ocurre con las grandes películas: si vas con demasiados prejuicios o pensando en unas coordenadas muy concretas, lo único que harás será confirmar esas ideas, en lugar de disfrutar de la obra.

Homero y la lectura de La Odisea siempre te ofrecen algo nuevo cada vez que vuelves a ellas. Lo mismo sucede con Cervantes o con cualquier gran clásico.

—¿Cree que el éxito actual de La Odisea será pasajero, ligado a la película de Nolan, o estamos asistiendo a un redescubrimiento duradero de Homero?

—En los últimos años hemos visto varias producciones. Estoy pensando, por ejemplo, en Troya, hace unos veinte años, o en la película del año pasado. También están apareciendo nuevos ensayos.

No sé muy bien hacia dónde nos conducirá todo esto, pero sí creo que son ventanas abiertas para rescatar una lectura que antes formaba parte de los planes de estudio y que hace mucho tiempo que está ausente. Yo siempre lo veo como una oportunidad.

—¿Cuál ha sido el mayor desafío al traducir a Homero para un lector del siglo XXI?

—El mayor desafío ha sido enfrentarme a varias ediciones críticas, es decir, a distintas reconstrucciones del texto griego original, contrastarlas entre sí y acudir a los manuscritos cuando surgían dudas. Era, en cierto modo, dialogar directamente con la tradición manuscrita, y eso ha sido una experiencia maravillosa porque descubres muchísimas cosas.

He intentado evitar una mirada propia del siglo XXI. Mi primera lectura completa de La Odisea fue en los años noventa y siempre he procurado acercarme al texto desde la época en la que se forjó, aproximadamente en el siglo VIII a. C., aunque precisamente su grandeza consiste en haber trascendido su tiempo.

He querido hacer una traducción más literal y, al mismo tiempo, más literaria que las que habitualmente se manejan, que son muy buenas. Eso me ha obligado a pelear muchas veces con los diferentes sentidos, los dobles significados y los juegos de palabras de Homero. También he intentado que estos cantos de las aventuras marineras tengan un tono más marinero del que suele encontrarse en español.

No se trata de introducir palabras nuevas, sino de escoger una terminología que, a mi juicio, expresa mejor ese mundo. Muchas traducciones han sido muy filológicas, pero han mirado poco al Mediterráneo. Yo he querido mirar al Mediterráneo desde la primera línea.

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