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Ciencia

Albert Einstein: «Si quieres vivir una vida feliz, átala a un objetivo, ni a las personas ni a las cosas»

El científico abogaba por una vida en la que la felicidad propia no dependiera de lo ajeno

Albert Einstein (Ulm, 14 de marzo de 1879-Princeton, Nueva Jersey, 18 de abril de 1955) es considerado uno de los mayores y más importantes intelectuales de la historia. El físico alemán de origen judío tuvo que abandonar su país ante el auge del fascismo y se acabó nacionalizando suizo, austríaco y estadounidense. De hecho, acabó muriendo en el país norteamericano después de una vida en la que formuló varias de las teorías más impresionantes que jamás se han elaborado.

Einstein es el padre de la «teoría de la relatividad», además de haber creado muchos de los trabajos que acabarían sentando las bases de la física estadística y la mecánica cuántica. Además, fue galardonado con el Premio Nobel de Física en 1921 gracias a sus contribuciones sobre el efecto fotoeléctrico y la física teórica.

Sin embargo, la influencia de Einstein no se limita a la ciencia, sino que también aportó reflexiones sobre la vida que han trascendido y que siguen teniendo vigencia a día de hoy. Para el alemán, una existencia plena no debía basarse en otras personas o en cosas materiales. Al contrario, la felicidad tiene que nacer de uno mismo y de admirar las cosas que lo rodean.

En esta línea, el científico dejó una de esas frases que cobran mucha importancia en el mundo actual: «Si quieres vivir una vida feliz, átala a un objetivo, ni a las personas ni a las cosas».

La reflexión

Esta afirmación, aunque formulada hace alrededor de 100 años, parece hecha a medida para estos tiempos en los que las redes sociales se han apoderado de nuestro día a día. Y es que, en un mundo gobernado por Instagram, Tiktok o X, entender que la plenitud reside en uno mismo y no en la validación que puedas obtener de los demás es un paso muy importante para alcanzar la felicidad.

Por otra parte, el alemán también defendía que nuestro bienestar no podía depender de otros ya que las relaciones personales son, en su mayoría, efímeras, y quienes son hoy una pieza clave de nuestra vida mañana pueden convertirse en completos desconocidos. Por ello, el físico creía que depender emocionalmente de personas que pueden desaparecer de tu vida, decepcionarte o simplemente tomar otro camino, era una imprudencia y una piedra en el camino hacia la felicidad.

Albert Einstein en 1921

A su vez, tampoco confiaba su bienestar a cosas materiales. Esto va en la línea de una de las frases más repetidas a lo largo de la historia: «el dinero no da la felicidad». Con esto, Einstein defendía que las posesiones y la riqueza eran volátiles y que tal y como podían llegar a nuestro poder, nos las podían arrebatar o podríamos perderlas. Es por esta razón que nuestra alegría no podía depender de estos factores externos.

Así, el alemán llegó a la conclusión sobre la que se sustenta su ya mítica frase. Alcanzar una vida plena y feliz radica en conseguir un objetivo por el que luchar. Para el Premio Nobel de Física, teniendo una meta en la vida y basando la felicidad en ella se conseguía dejar atrás la dependencia en terceros. De esta manera, en el momento en el que te marcaras un propósito, tu bienestar dependería única y exclusivamente del trabajo, empeño y voluntad que pusieras para conseguirlo, es decir, la plenitud estaría en tus propias manos.