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Alejandro Talavante y Morante de la Puebla, a hombros este sábado en El Puerto Santa María

Alejandro Talavante y Morante de la Puebla, a hombros el sábado pasado en El Puerto Santa MaríaCanal Sur

El desvarío de Sumar: en pleno auge de los toros pide no darles apoyo por «rechazo de la mayoría social»

Ha registrado una PNL por la que insta al Gobierno a no dar ninguna subvención a la tauromaquia. Los más de seis millones de espectadores al año desmienten la ya ridícula falacia habitual

Sumar ha registrado en el Congreso una proposición no de ley (PNL) por la que insta al Gobierno a no dar ningún apoyo público a espectáculos taurinos «que impliquen el maltrato o la muerte de animales».

Así lo pide el partido de Urtasun, que no debe de tener mucho más que hacer, en una iniciativa, para que se debata en la Comisión de Hacienda. También piden, en el retruécano de la desubicación la reconversión de los espacios taurinos en plena temporada y auge taurómaco.

Sumar está contra la democracia (no reconoce ni respeta como «valores esenciales la libertad y la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley», según explica la RAE) y con la mentira al insistir en la consigna de «que la mayoría social no comprende que se reconozca con fondos públicos un espectáculo que implica sufrimiento animal».

En un llover sobre mojado, piden la elaboración de un informe con el principal fin de evitar que exista una «financiación encubierta» de la tauromaquia e impulsar ante la UE que los fondos de la Política Agraria Común no sostengan actividades vinculadas a la lidia.

Y abundando en el sectarismo y el alejamiento de la realidad, reclaman un fondo estatal para «la reconversión de plazas de toros y demás recintos taurinos en desuso o infrautilizados, que apoye su transformación en equipamientos culturales, sociales o económicos al servicio de la ciudadanía».

En definitiva, lo que piden es la destrucción de un sector cultural, social y económico, simplemente porque no les gusta. Y lo hacen, además, mintiendo, señalando que la asistencia a las plazas del total de la población española es del 1,9 %, cuando en verdad es del 8 % (y creciendo), según datos del Ministerio de Cultura, para un total de más de seis millones de espectadores anuales en un crecimiento sostenido en los últimos años.

El remate al despropósito de las pretensiones viene con la premisa fundamental: «Si la tauromaquia cuenta, como sostienen sus defensores, con un respaldo social suficiente, no debería precisar de subvenciones ni de apoyos públicos para subsistir», afirma Sumar, a lo que cabe responder con el mismo párrafo, referido al hipersubvencioneado (más de 300 millones de euros) cine español:

«Si el cine español cuenta, como sostienen sus defensores, con un respaldo social suficiente, no debería precisar de subvenciones ni de apoyos públicos para subsistir». El sectario disparate del partido del antitaurino ministro de Cultura en su apogeo, un apogeo negativo como positivo es el de la tauromaquia.

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