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Urtasun va a Cannes para apoyar al ruinoso cine español y no a Las Ventas para apoyar la boyante tauromaquia

Imagínese que en vez de los toros fuera la ópera la que llenase todas las tardes sus funciones y al ministro de Cultura solo se le ocurriera atacarla mientras subvenciona con cientos de millones películas que no interesan a nadie

Madrid

El ministro de Cultura, Ernest Urtasun

El ministro de Cultura, Ernest UrtasunEFE

Imagínese que no fuera la tauromaquia la que en sus festejos llena las plazas, con Las Ventas en primer plano, el coso más importante en la feria más importante hasta los topes tarde tras tarde durante más de un mes. La Maestranza, el circo especial, en la Feria de Sevilla viene de lo mismo.

Imagínese que en vez de los toros es la ópera. Un festival afamado en España como el de Salzburgo o el de Bayreuth. Imagínese ese festival centenario español abarrotado de público día tras día y que el ministro de Cultura, en este caso el sectario Urtasun, no solo no apareciera por sus butacas, sino que lo atacara frontalmente por ideología, mientras por ideología subvenciona a diestro y siniestro (más bien solo a siniestro) al deficitario cine español.

Pero tampoco hay que imaginar. Es el cuento de siempre. Casi el 70 % de las subvenciones del ministerio de Cultura entre 2024 y 2026 son para el cine. El 30 % restante se lo tienen que repartir entre todas las demás artes. Y a la tauromaquia no le toca nada.

Los toros están reconocidos como patrimonio cultural (Urtasun ha hecho todo lo posible, sin éxito, para quitarle esa condición que tanto le molesta y le impide actuar como le gustaría) y ya ni siquiera tienen del ministerio de Cultura español los 30.000 euros con los que estaba dotado el Premio Nacional, eliminado por el interfecto.

Ahora este premio lo da el Senado y se llama igual, pero el ministerio, el Estado español, no tiene nada que ver, pese a ser la tauromaquia patrimonio cultural: el sectarismo contra una cultura y el sectarismo a favor de otra. Cero euros para la tauromaquia que el público celebra con su asistencia masiva a las plazas durante toda la temporada y más de 300 millones de euros para el cine que en 2025 recaudó en total (incluidas las películas no subvencionadas) 80 millones.

Más de 200 millones de dinero público perdidos, tirados. Como para que los subvencionados luego no hagan campaña política por un Gobierno que les agasaja de semejante forma. Esto se llama vergüenza. Películas que a nadie interesan, películas que nadie paga por verlas, pero en cambio sí paga el Estado más de 300 millones para que las hagan. Y a dedo.

Este sábado Urtasun visita el Festival de Cannes donde compiten por la Palma de Oro tres filmes españoles: Amarga Navidad de Almodóvar, que apenas ha superado los 2,5 millones en taquilla (el 0,8 de las subvenciones) y El ser querido y La bola negra de Rodrigo Sorogoyen y Los Javis, respectivamente, que aún no se han estrenado.

Pero allí está el sectario Urtasun en el lujoso y progre Cannes, representando al divino cine español como imagen del bochorno de los vasos comunicantes ajenos a la cultura entre el Gobierno de Sánchez y el vulgar, fanático y ruinoso cine subvencionado español.

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