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El salvajismo de Silvia Abril tiene un porqué: los 321 millones de euros del Gobierno al cine español

Es el dinero que explica muchas cosas. O todas las cosas como la última proclama sectaria que ha traspasado un nuevo límite: «Me da pena que los jóvenes necesiten creer en algo y se agarren a la fe cristiana»

Madrid

La actriz Silvia Abril en la última cermonia de los Goya

La actriz Silvia Abril en la última cermonia de los GoyaSergio R Moreno

El presupuesto del Ministerio de Cultura destinado a subvenciones es de 475 millones de euros para el período comprendido entre 2024 y 2026. Hasta ahí no deja de ser un dato (positivo) que adquiere otro rango cuando se sabe que de esos 475 millones, 321 son solo para el cine. Para el cine español. El mundo de «la cultura».

Otra forma de verlo es que dos de cada tres euros que se destinan a ayudas a la cultura van al cine español. 321 millones de euros de todos los españoles que están dedicados a mantener artificialmente una falsa industria cuyas películas serían incapaces de sostenerlas con su irrisoria taquilla.

Es el dinero que explica muchas cosas. O todas las cosas. El salvajismo verbal de Silvia Abril en los Goya: «Me da pena que los jóvenes necesiten creer en algo y se agarren a la fe cristiana» es la forma de ir pagando semejante cantidad a un Gobierno anticristiano y anticlerical. Se trata de lanzar toda la lista de proclamas políticas que el Gobierno necesita.

El Gobierno, a través del Ministerio de Cultura, ha comprado por 321 millones de euros al mundo del cine como vocero. Los Premios Goya son la gala del cine español, o lo que es lo mismo, el lugar idóneo para llenarlo de consignas y proclamas a favor de quien los mantiene y en contra de la oposición que pone en peligro la privilegiada condición de la autodenominada «gente de la cultura».

No es nada nuevo, sino algo que se repite desde hace ya décadas. Precisamente hace diez años, según las cifras del Instituto Nacional de Cinematografía, el presupuesto para subvenciones al cine era de 70 millones de euros. En 2024, antes de aprobarse el nuevo Plan Estratégico de Subvenciones, el presupuesto había subido hasta los 130 millones.

Fue entonces cuando el Gobierno, ya con Urtasun como ministro, rompió la banca subvencionadora con casi 200 millones más hasta alcanzar los actuales 321 millones. Resulta doloroso imaginar todas las cosas a las que se hubieran podido destinar esos 200 millones (sin hablar de los 120 restantes) viendo a lo que en realidad se han destinado.

Ideología y sectarismo atroces y casi inimaginables como el de Silvia Abril. 200 millones más bien valen una vuelta de tuerca más como el ataque salvaje a la fe cristiana, a las creencias señaladas y también a las ideologías señaladas de viva voz en los Goya o en cualquier oportunidad, incluidas las selectas manifestaciones que se suceden casualmente cuando el Gobierno las necesita, y por supuesto en las temáticas y mensajes de las películas realizadas con el dinero de todos los españoles al servicio del Gobierno y de sus (porque son muchas, tantas como apoyos sostienen a Sánchez) ideologías.

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