Los participantes en el estudio tuvieron dificultades para diferenciar los relatos escritos con ChatGPT de los escritos por un humano
Los lectores prefieren las historias generadas por IA si creen que tienen autor humano
Los lectores valoran más positivamente los relatos escritos con inteligencia artificial que los escritos por humanos siempre que no sepan que no ha sido escrito por una persona
Los relatos elaborados mediante sistemas de inteligencia artificial obtienen una mejor valoración por parte de los lectores que los escritos por autores humanos, especialmente cuando quienes los leen creen, de forma equivocada, que han sido redactados por una persona.
Esta es la principal conclusión de una investigación desarrollada por expertos de la Villanova University, en Estados Unidos, cuyos resultados se han dado a conocer este miércoles en la revista Judgment and Decision Making.
El estudio, recogido por Efe, pone de manifiesto que los participantes concedieron las puntuaciones más elevadas a los textos creados con inteligencia artificial tanto en aspectos relacionados con la calidad como con la claridad.
Además, los investigadores comprobaron que la mayoría de los lectores encuentra serias dificultades para distinguir si una narración ha sido escrita por un ser humano o si ha sido generada mediante una herramienta de inteligencia artificial.
Los responsables del trabajo sostienen que una de las razones que podría explicar esta preferencia es el estilo característico de los sistemas de inteligencia artificial, que tiende a ser más directo, lineal y predecible.
Frente a ello, la literatura elaborada por personas suele presentar una mayor complejidad narrativa y un grado más elevado de sutileza.
A juicio de los autores, estos resultados también apuntan a la existencia de un sesgo favorable hacia la autoría humana, aunque dicho sesgo no siempre se traduzca en una mejor valoración cuando el origen real del texto permanece oculto.
Para desarrollar la investigación, los expertos analizaron el comportamiento de participantes adultos con edades comprendidas entre los 18 y los 81 años. El objetivo consistía en comprobar hasta qué punto eran capaces de diferenciar relatos breves escritos por personas de otros creados por inteligencia artificial.
Asimismo, evaluaron cómo calificaban la calidad y el atractivo de cada narración y si conseguían identificar correctamente aquellos contenidos generados de forma sintética.
Con ese propósito, los investigadores seleccionaron tres cuentos breves de ficción escritos por autores humanos y publicados previamente en una revista literaria o en una colección de relatos de reconocido prestigio.
Junto a ellos incorporaron otros tres cuentos producidos mediante uno de los sistemas de inteligencia artificial más utilizados en la actualidad, ChatGPT.
El primer experimento contó con la participación de 1.682 personas. Cada una de ellas leyó un único relato y recibió una información sobre su autoría que podía ser correcta o incorrecta.
En algunos casos se les indicó que el texto había sido escrito por un ser humano y, en otros, que procedía de una inteligencia artificial. Tras la lectura, los participantes valoraron tanto la calidad del relato como el interés que les había despertado.
Los dos experimentos posteriores siguieron un planteamiento diferente. En ellos, cada participante recibió dos historias, una escrita por un autor humano y otra generada mediante inteligencia artificial.
En esta ocasión no se proporcionó ninguna información acerca del origen de los textos. Una vez finalizada la lectura, se solicitó a los participantes que identificaran cuál de las dos narraciones había sido elaborada por una persona y cuál correspondía a una herramienta de inteligencia artificial.
El estudio también analizó la experiencia previa de los participantes tanto con plataformas de inteligencia artificial como con la lectura de literatura de ficción.
Los resultados revelaron que las historias creadas mediante inteligencia artificial obtuvieron mejores calificaciones que las redactadas por autores humanos, una diferencia que se acentuó especialmente cuando los lectores pensaban que el texto procedía de una persona.
Por otra parte, los investigadores observaron que quienes afirmaban tener un mayor conocimiento y familiaridad con la inteligencia artificial mostraban una capacidad superior para identificar correctamente los textos generados por estas herramientas.
En cambio, una mayor experiencia como lectores de ficción no se tradujo en una mejora significativa a la hora de reconocer el origen de los relatos.
La autora principal del trabajo, Deena Weisberg, investigadora del Departamento de Ciencias Psicológicas y Cerebrales de la Villanova University, explicó que la escritura generada mediante inteligencia artificial suele caracterizarse por ser más clara, directa y sencilla de procesar para el lector.
En contraste, señaló que las historias creadas por escritores humanos acostumbran a presentar una mayor riqueza de matices y una complejidad narrativa más elevada, factores que pueden influir en la forma en que el público percibe y evalúa ambos tipos de textos.