Diez artistas que se deshacen en elogios hacia Pedro Sánchez en plena tormenta de escándalos
Frases, palabras, opiniones como paladas de tierra sobre graves alborotos políticos que continúan sin resolverse y sin consecuencias. El incendio tapado y no extinguido
Pedro Sánchez y Begoña Gómez junto a Pedro Almodóvar o la actriz Tilda Swinton, entre otros
Dijo John Milton que la opinión es conocimiento en formación. Según esta frase del autor de El paraíso perdido, cambiar de opinión es volverse más sabio, como si cada opinión dada fuera un campamento temporal en la ascensión de la vida.
Claro que la opinión no se cambia de un día para otro exactamente. Es esta, sin embargo, una característica de los políticos que van, como dijo Pablo Iglesias, «cabalgando contradicciones». Hace falta tener cara, pero ya se sabe cómo la tienen de dura mayormente nuestros representantes públicos.
Pedro Sánchez es uno de los mejores ejemplos de esto, no de cambiar de opinión como adquisición de conocimiento, sino de cambiar de opinión para manejar precisamente la opinión del público. Quién no recuerda el mitin del PSOE con aquella bandera de España gigante que hoy aparece hecha jirones diez años después con el protagonista como presidente del Gobierno.
Pese a esto, pese a la opinión cambiante, al giro brusco e hipócrita y, sobre todo, a los escándalos de corrupción que en cualquier otro caso hubieran supuesto una movilización social promovida por lo que ahora permanecen quietos y callados que hubiese supuesto la caída irremisible del Gobierno, estos mismos sordos o mudos, no solo ejercen como tales, sino como voceros de la vergüenza.
Un buen número de artistas no solo han permanecido en silencio durante las máximas oleadas de podredumbre política relacionadas con Sánchez, sino que han elogiado su figura incluso con pasión y emoción. Un caso muy sonado es el de Pedro Almodóvar, quien profusamente ha alabado al personaje, desde hacerlo por su físico, hasta admitir haber llorado por la carta en la que dejaba abierta la puerta (falsa) a dimitir o firmar un manifiesto a su favor por lo que consideraba una conspiración de la derecha para apartarle del poder.
Ese mismo manifesto lo firmaron los «abajofirmantes» habituales como Miguel Ríos, Víctor Manuel, Ana Belén o Serrat. Una declaración conjunta que también rubricaron el presentador de televisión Buenafuente o los escritores Rosa Montero o Manuel Rivas, entre otros. La corrupción tenía la gravedad de devorarlo todo a su paso, pero estos nombres hicieron, como siempre, de oportunos y efectivos bomberos, pero solo para ocultar el fuego, no para apagarlo.
El incendio
El incendio permanece vivo igual que los falsos bomberos artistas (estos sí que son bomberos toreros) que califican cualquier noticia negativa sobre el presidente y su entorno, exactamente igual que el presidente y su guardia pretoriana, de bulos o «presiones desproporcionadas».
Una defensa abracadabrante que se extiende fuera de las fronteras españolas, mayormente por sus palabras respecto a Palestina y contra Israel, como las manifestaciónes de la cantante Patti Smith, Premio Princesa de Asturias, quien llegó a decir: «Si quiero escuchar a alguien inteligente y compasivo, escucho a Pedro Sánchez o al Papa».
La actriz Susan Sarandon, además de hacer referencia, como tantas otros, a su dudosa apostura, dijo durante una visita a España que «ha estado consistentemente en el lado correcto de la historia». Frases, palabras, opiniones como paladas de tierra sobre los escándalos de corrupción que continúan sin resolverse y sin consecuencias. El incendio tapado, no extinguido, en las opiniones opuestas a las del sentido de Milton: nada de conocimiento en formación, sino puro engaño y sectarismo.