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Seis citas musicales para septiembre

Con los últimos coletazos del verano, asoma ya el inicio de una nueva temporada repleta de acontecimientos interesantes. A partir de septiembre, la música regresa con fuerza a los escenarios de la comunidad madrileña, que por fin vuelven a abrir sus puertas

Wagner predomina en Madrid, con las visitas del Festival de Bayreuth y el todavía en activo Barenboim, mientras Aranjuez confía en su Arena para las voces y el Real concede el estreno de su temporada al ya genial Puccini de los inicios.

Bayreuth se traslada a Madrid. Teatro Real (3 de septiembre)

El Festival de Bayreuth, la gran cita internacional consagrada a las óperas de Richard Wagner, que él mismo fundó, acaba de cumplir 150 años.

Con tal motivo, su legendaria orquesta, compuesta por músicos de los principales conjuntos sinfónicos alemanes que, en muchos casos, llegan a prescindir de sus vacaciones para tocar juntos en el foso del teatro creado a imagen y semejanza del autor de Parsifal, sale de gira estos días por varias ciudades españolas.

El 3 de septiembre desembarcan en el Teatro Real madrileño, como en otra añorada época hacía Daniel Barenboim con los conjuntos de la Deutscheoper berlinesa. Aquellos eran otros tiempos, donde se llegaron a ofrecer títulos completos para el recuerdo como Tristán e Isolda o Los maestros cantores.

Lo de ahora será más bien un popurrí, una selección de «highlights» de la Tetralogía extraídos del prólogo y las tres jornadas de El anillo del nibelungo. Junto a la orquesta viene un director español, el granadino Pablo Heras-Casado, que mantiene una excelente sintonía con la bisnieta del genio, Katharina, artífice de esta visita como directora artística de Bayreuth.

Las voces elegidas corresponden a cantantes habituales, bien conocidos, del certamen: la soprano Catherine Foster, el tenor Klaus Forian Vogt y el bajo-barítono Nicholas Brownlee. Un atractivo arranque de temporada.

Nagano trae la «Resurrección» a la ONE. (Auditorio Nacional, 18, 19 y 20 de septiembre)

Otro director que durante este mismo verano ha estado dedicado a Wagner es Kent Nagano, el flamante nuevo titular de la Orquesta Nacional. Anduvo por ahí ofreciendo una «versión original» del Anillo, acogida con gran éxito. Quizá ahora se anime a abordarlo, también, con el conjunto español en un próximo curso: sería muy deseable apreciar un Wagner de esa contrastada calidad con la mejor orquesta de la capital.

Pero, de momento, el maestro norteamericano inaugurará su nuevo vínculo con la OCNE con otro monumento, la «Segunda sinfonía, Resurrección» de Gustav Mahler, esa con la que Teodor Currentzis causó una auténtica conmoción hace ya un par de temporadas en el mismo Auditorio Nacional. Esta vez, Nagano contará con la soprano Jane Archibald y la mezzo Christina Bock.

Como pórtico o aderezo de la velada se anuncia el habitual estreno de autor patrio: de Mikel Urquiza se ofrecerá en primicia su «Deseo tomó delicia», concebida expresamente para la ocasión, como compañera de la magna obra mahleriana.

El Puccini primerizo se exhibe en Real. (Teatro Real, a partir del 23 de septiembre)

Tras la ocasional visita de Bayreuth, al Real ya llega otra vez la ópera representada (para lo que existe este teatro), con uno de los primerizos títulos de Puccini, donde se revelan plenamente el genio dramático y la inspiración musical del compositor, su Manon Lescaut.

En una temporada marcada por el protagonismo esencial de los títulos de repertorio (se ofrecerán también El barbero de Sevilla, Norma, Las bodas de Figaro, La Gioconda, Fedora, Tannhäuser…), el coliseo capitalino apuesta de nuevo por las voces más habituales de estas últimas ocasiones.

En una producción del director de escena Carlos Wagner, se alternarán en los repartos cantantes como las sensibles sopranos Sondra Radvanovsky y Saioa Hernández, los aguerridos tenores Brian Jadge, Jorge de León y Michael Fabiano y el insustancial barítono Lucas Meachem. Como suele ocurrir para la ópera italiana, el teatro también recurre ahora a la batuta de otra referencia de la casa, el competente, unas veces más inspirado que otras, Nicola Luisotti.

Barenboim visita el Escorial. (Auditorio de San Lorenzo, 19 de septiembre)

De la oferta que presenta este año la enésima renovada versión del Festival de El Escorial, el concierto más interesante llegará para la clausura, en el auditorio de San Lorenzo, gracias a la presencia de Daniel Barenboim.

Con «el proyecto de su vida», como él mismo se ha referido a la formación de la Orquesta del Diván, ese conjunto que reúne a jóvenes palestinos, israelitas, españoles, etc., como un modelo de armonía, respeto y convivencia a través de la música, el maestro argentino regresará en esos días a España, de gira, para ofrecer un programa de considerable interés.

De nuevo Wagner, el Preludio y la muerte de Isolda, se junta con Schubert (la Octava sinfonía, Inconclusa) y Beethoven (Tercera sinfonía, Heroica). Aunque Barenboim no se halle estos días en sus mejores condiciones físicas, seguro que se tratará de una nueva ocasión inolvidable (esperamos que no la última) de apreciar la sabiduría de uno de los últimos grandes músicos humanistas de su tiempo.

La Zarzuela regresa sin novedad. (Teatro de la Zarzuela, a partir del 23 de septiembre)

En una falta de previsión lamentable por parte de ambos teatros, el curso lírico arranca el mismo día en los dos principales escenarios madrileños, entre los que no parece existir coordinación alguna.

El propio día 23 se solapan las propuestas del Real y del Teatro de la Zarzuela, ahora sin novedad en el frente más allá de volver a ofrecer la última producción de «La verbena de la paloma» que ya se pudo apreciar no hace tanto.

Tampoco hay sustanciales variaciones en los repartos de esta producción encargada a la coreógrafa Nuria Castejón, vistosa y atractiva en su tono estilizado de musical norteamericano, aunque resulte escasamente castiza, con el interesante añadido de un prólogo cómico-lírico, «Adiós Apolo», que suma minutos al espectáculo. Carlos Aragón, un maestro siempre preocupado por las voces, y gran conocedor del repertorio, dirige la reposición con plenas garantías de éxito.

Para quienes tengan ya señalada una cita inaplazable con Puccini en el estreno de Manon Lescaut, al día siguiente la zarzuela vuelve a darse con el otro reparto, donde figuran los estupendos César Sanmartín y María Rey-Joly, junto al soberbio Hilarión de Toni Comas.

Regresar a la obra maestra de Bretón, aunque quede mucho por escarbar entre el inmenso patrimonio zarzuelero, resulta siempre, en cualquier caso, una delicia.

Aranjuez apuesta por las voces. (Arena de Aranjuez, 26 de septiembre)

El Fitzcarraldo de Aranjuez, Miguel Muñoz, auténtico valedor de la ópera en esa ciudad, sigue empeñado en hacer de su bicentenaria plaza de toros una clásica arena lírica, como sucedía en otras épocas por distintas localidades españolas (Sevilla lo ha considerado últimamente).

La idea no es mala, el espacio resulta óptimo y el turismo seguro que agradecería una mayor oferta musical, algo más diversificada, de lo que normalmente ofrece la comunidad madrileña por estas fechas (casi un páramo cultural en verano, cuando parece marcharse de vacaciones dejando a vecinos y visitantes sin apenas oferta).

Si al interés de la propuesta que han pergeñado ahora los Amigos de la ópera se une que resulta gratis para el público asistente, la idea de visitar la siempre atractiva Aranjuez y disfrutar de un buen concierto (hay más actividades planteadas) parece excelente. Apúntenselo: el 26 de septiembre cantan en la Arena dos magníficos cantantes jóvenes.

El tenor Jorge Puerta, cada día más afianzado en el exigente circuito germano, y la mezzo Olga Syniakova, que será la Rosina en el próximo Barbero de Sevilla del Teatro Real, interpretarán un programa de arias y dúos de óperas célebres (Carmen, Aida, Turandot, Tosca, Cavalleria rusticana…) junto a la pianista Teresa Cos.

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