Shakira en medio de un imaginario Macondo
El Macondo de Shakira en Madrid: ¿homenaje o banalización de la obra de García Márquez?
La cantante colombiana recrea en su estadio particular y efímero de Villaverde el universo inmortal de Cien años de soledad cuyo concepto resulta de primeras interesante
Casi un mes de conciertos y un estadio único construido solo para la ocasión. Después del 11 de octubre, desaparecerá como una falla valenciana o, mejor, como el verdadero Macondo de Cien años de soledad: arrasado o deshecho por el viento.
No es mala esta idea, la metáfora, en el concepto de la especial residencia de Shakira en Madrid, el formato de conciertos original de Las Vegas (el colmo es el de Elvis, que actuó en un casino de la ciudad estadounidense durante los últimos siete años de su vida) que regresa a la actualidad con una vuelta de tuerca en el caso de la cantante colombiana.
Lo efímero del escenario no es lo único de este parque temático musical y literario. ¿Es realismo mágico la música de Shakira? No lo es, pero sí lo parecerá un poco más por el entorno ad hoc que se agradece, como si se hiciera pop art con una de las novelas más famosas de la historia.
También está el árbol del libro. El castaño del patio de la casa de los Buendía como símbolo central, como raíz. Un árbol enorme hará sus veces en la plaza del recinto para llegar a todos los distintos lugares de ocio donde también pasan las épocas como en el Macondo original.
Colores para representarlas en los ocho pabellones (la feria ambulante del gitano Melquíades, llena de cachivaches) de los que consta el espacio donde también se representa el principiante paraíso de Macondo, por ejemplo en el pabellón de gastronomía que representa la comunidad, la hospitalidad de comer juntos.
El estadio de Shakira que se levanta sobre la nada como José Arcadio Buendía levantó su aldea sobre las ciénagas, lejos de la civilización donde también se puede decir que se levanta «Mundo Macondo», donde nada es lineal como la vida de los personajes, sino circular.
Es el espejismo de Macondo, dicen que hasta con su climatología particular representada. Los diseñadores del espectáculo incluyen sus elementos más simbólicos, los «buenos» y superficiales, no la guerra, los conflictos y el horror mágicos, en este mundo mágico de Shakira, compatriota del Nobel al que celebra de forma interesante en el concepto: pop de masas con peso ligero de literatura universal.