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Los autores Jorge Díaz, Antonio Mercero y Agustín Martínez, de Carmen Mola, en MarbellaJavier Ocaña

Los autores Premio Planeta vuelven con 'Los Huérfanos'

Carmen Mola: «En la novela hay una visión del mundo inquietante: lo porosos que son el bien y el mal»

Jorge Díaz, Agustín Martínez y Antonio Mercero, los autores bajo el pseudónimo de Carmen Mola, presentan nueva novela negra, 'Los Huérfanos', con la que buscan generar muchas emociones en el lector... y ¡vaya sí lo consiguen!

Para Carmen Mola escribir a tres manos, sobre asesinatos, crimen organizado e investigación ya no les supone un desafío. El reto es seguir sorprendiendo al lector y con Los Huérfanos (Planeta) se han superado dentro del género de la novela negra. Su nueva historia, que Jorge Díaz, Agustín Martínez y Antonio Mercero han presentado en el mismo escenario donde se da buena parte de este thriller, en Marbella, no va a dejar a nadie indiferente. La reflexión que se traslada tras leer sus páginas tampoco: lo inquietante que resulta pasar de la luz a la sombra. El Debate conversa con los tres artífices de este nuevo mundo de ficción:

-La novela gira en torno a una idea muy poderosa: que hay heridas que no se cierran y de ellas nacen los monstruos. ¿La violencia genera necesariamente más violencia?

-Jorge Díaz: Las novelas de Carmen Mola desde el principio están construidas alrededor de la idea de la violencia, de la maldad... Nosotros lo que hemos hecho ha sido fijarnos en dos cosas que realmente tienen mucha violencia como son la ciudad de Marbella, que por un lado es un paraíso, pero por otro tiene una zona oscura, donde lo mismo está el mayor lujo, las tiendas más maravillosas, los restaurantes más estupendos, los yates... pero también hay una Marbella oculta donde hay mucha violencia. Y por otro lado está la familia. Nosotros escribimos thrillers, novelas de familias felices, pero también de familias tóxicas. Y hemos juntado las dos cosas, esto es, la violencia familiar. Y no me refiero a violencia en el sentido de malos tratos, sino otro tipo de violencia más estructural. Y la violencia de las mafias que dirigen una parte de la economía y de la sociedad. Tanto en Marbella como en muchos otros sitios.

-Sí, porque en la novela, la familia aparece como refugio, pero también como fuente de conflicto...

-Antonio Mercero: Sí. Efectivamente, la familia es refugio, es hogar. Es el lugar donde uno puede acudir cuando se encuentra mal pero también puede ser un nido de conflictos, desavenencias, amarguras y de una infelicidad profunda. Estos tres huérfanos irlandeses se tienen por hermanos, aunque no lo sean de sangre, pero sí que lo son de corazón y funcionan como familia. Y allí encuentran su fuerza, en las normas de la familia, que son de una lealtad inquebrantable, en dar la vida por cualquiera de los compañeros. Y luego está la familia española, protagonista de nuestra historia, los Pastor. Así que es una familia de sangre. Es el único tipo de relación en la vida que no se elige, que te toca por sorteo, digamos, y tienes que apañarte con tus hermanos y tus padres y tus abuelos, sean quienes sean. Esto puede ser una bendición porque aprendes a querer a los que te rodean y puede ser un absoluto infierno. En la familia Pastor hay un poquito de las dos cosas, como yo entiendo que hay en casi todas las familias. Así que, aquí tenemos una familia que nos va a generar un montón de conflicto, de drama, de aventura y de emociones.

-Son tres los hermanos los huérfanos. ¿Son tres porque Carmen Mola sois tres? ¿Quién sería cada uno?

-Agustín Martínez: Yo diría que Griffin es Jorge, que es el elegante, el dandi de Carmen Mola. Antonio, que es así como más cerebral sería Burke y, por desgracia, a mí me toca ser Strummer, sí, lo asumo. ¡Asumo ser el demente de la familia! (risas). No, pero en realidadson tres porque surgió así. Es como que hay una necesidad de que sean más de dos personajes para tener una sensación más de familia, de grupo. Cada uno representa una identidad distinta. Es verdad que esta familia tiene un cuarto miembro que forma parte también de los huérfanos que es Amber, que es la pareja de Griffin. Pero no, no hay una relación directa entre que los huérfanos sean tres y que Carmen Mola seamos tres.

-¿Dónde está el límite entre comprender a un personaje y justificar sus actos?

-Díaz: Yo creo que la obligación de un escritor es ponerse en los pies de ese personaje y defenderlo al máximo. Entonces, si tienes que escribir a un asesino, a un traficante... no se puede justificar al asesino o al traficante, pero sí que tienes que averiguar por qué lo ha hecho y dar una justificación a él, al personaje. Y una vez que decides eso, no lo justifica porque puede estar haciendo cosas muy malas, pero tienes que entenderlo. Entonces tu pregunta era si entenderlo y justificarlo. Creo que entenderlo sin duda y justificarlo de cara a sí mismo, no de cara a los demás.

-¿Ha habido alguna escena de la novela en la que alguno de los tres dijera de manera inicial: oye, esto es demasiado fuerte...?

-Mercero: Si nos estás preguntando por la escena de los ratones, por ejemplo, en absoluto. Los ratones nos encantaron a los tres desde el inicio. ¡Esa escena fue jaleada por los tres! Nosotros ya no tenemos ningún remilgo. A estas alturas de nuestra carrera, casi vamos ya para los diez años juntos, ya nos entendemos muy bien. Nada nos chirría. Puede haber algo que genere un debate, pero no será porque sea excesivo, más bien por lo contrario, porque sea demasiado poco, diría yo. No somos mojigatos. Nosotros vamos con una apuesta siempre atrevida. Nos va bien así y nos gusta hacerlo así.

El nuevo thriller de Carmen Mola 'Los huérfanos'

-¿Qué creen que busca el lector cuando se acerca a un thriller de Carmen Mola?

-Martínez: Creo que lo que busca es sentir muchas emociones, más allá de la violencia. Que la novela sea un poco una montaña rusa en la que tienes momentos en los que te da un poco de miedo porque te lanzas cuesta abajo y otros momentos en los que vas con los personajes. Creo que sobre todo lo que busca es eso: una historia entretenida, que le atrape y que le sorprenda ¡que esto es algo muy difícil! Se hace muchísima novela negra, mucho thriller en literatura y en televisión y conseguir algo que siga sorprendiendo al lector es difícil. Y luego, por encima de todo eso, también tengo el convencimiento de que lo que engancha de verdad son los personajes. Creo que uno se tiene que encariñar con Laura Pastor, con los huérfanos, con la hermana Mai... y quieren saber qué les pasa.

-Y después de tantos libros ¿qué sigue siendo capaz de darles miedo como escritores?

-Díaz: Yo creo que lo único que nos asusta es que la gente deje de leer nuestras novelas con pasión. Pero para que no ocurra eso creo que hemos hecho algo muy bueno que ha sido no quedarnos anclados cada novela en lo que hacemos. Siempre intentamos hacer algo nuevo. Si tú miras ahora mismo La novia gitana, El clan y Los huérfanos, hay una evolución. Creemos que el público nos va siguiendo y va siguiendo cada vez la nueva apuesta. De momento ese miedo no lo tenemos porque nosotros mismos estamos contentos con la novela de ahora. Estamos deseando que la gente empiece a darnos su opinión.

-¿Por qué situar el comienzo de Los huérfanos en Belfast y luego continuar en Marbella y Madrid?

-Mercero: Para reflejar el mundo atomizado y lleno de nacionalidades del crimen organizado en Marbella tienes que meter personajes extranjeros, en este caso irlandeses. Y para contar de dónde vienen y quiénes son, pues había que ir a su origen y contar quiénes eran de pequeños y cómo se hacen estos tres monstruos que son hoy en día. Son monstruos que se hacen más que nacen. Nos parece un arranque potente. Y también es un poco marca de la casa empezar fuera. Y nos hemos ido a ese impactante arranque en Irlanda del Norte para conocer a estos tres huérfanos que van a dar mucho susto.

-¿Qué les gustaría que permaneciera en la cabeza del lector cuando cierra el libro?

-Martínez: ¡No queremos generar pesadillas, por favor! (Risas) Creo que lo que nos gustaría dejar en el lector es dejarlo con ganas de más. Nos gustaría que una vez que ha entrado en este universo se quedara con ganas de más.

-Pero porque ¿creéis que puede haber una continuidad?

-Martínez: Eso dependerá de si conseguimos de los lectores esas ganas y ese cariño hacia los personajes de la novela. y otra cosa que nos gustaría que estuviera es esta reflexión que hemos venido haciendo a lo largo de un montón de novelas sobre lo fácil que es pasarse de la luz a la sombra, que es un poco el viaje fundamental de la novela y que es como poco a poco, alguien que pensaba que jamás pisaría ese territorio, de repente se da cuenta de que está dentro.

-¿Con esta novela se encuentra algún tipo de solución para no caer en la sombra?

-Díaz: Creo que no hay ni moraleja ni solución. Lo que hay en la novela es una visión del mundo y de nosotros mismos. Lo que muchas veces decimos: lo porosos que son el bien y el mal, que lo mismo cualquier acontecimiento te hace pasarte al lado del mal y sin necesidad de que seas mala persona o, incluso, que una mala persona haga el bien, sin necesidad de empezar a ser buena persona. Y esto es muy inquietante.