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Se cumplen cien años del nacimiento de John ColtraneEuropa Press

El centenario de John Coltrane queda marcado por la publicación de sus grabaciones secretas

Salen a la luz una serie de grabaciones de improvisaciones del genio del jazz grabadas en secreto en clubes de jazz nocturnos entre 1960 y 1964

Entre los grandes maestros del jazz hay una serie de nombres que suelen citarse como los grandes «padres fundadores» de un género que, tras surgir en los bajos fondos de Nueva Orleans, supo universalizarse como ninguno.

El saxofonista John Coltrane es uno de ellos, y comparte espacio en el panteón de jazzistas ilustres junto con otros gigantes, como Louis Armstrong, Duke Ellington, Charlie Parker, Thelonious Monk, Dizzy Gillespie o Miles Davis.

Se cumplen 100 años del nacimiento de John Coltrane (un 23 de septiembre de 1926) y esta efeméride ha coincidido con uno de los eventos más esperados por los fans del jazz: la salida a la venta de sus grabaciones secretas.

John Coltrane participó en las bandas más reconocidas del jazz de su tiempo, primero en la Big Band de Dizzy Gillespie, luego en la de Miles Davis, después en la Five Spot de Thelonious Monk para recalar, de nuevo, en el quinteto de Davis.

En 1960 John Coltrane había dejado el legendario quinteto de Miles Davis (con quien comparte centenario de nacimiento ya que nació en mayo de 1926), con quien participó en el que para muchos es el mejor disco de la historia del jazz, Kind of Blue, en 1959.

El movimiento de Coltrane era arriesgado. Aunque con Blue Train había sacado cabeza y situarse como uno de los referentes del jazz, salir del cobijo de un monstruo del jazz como Davis parecía suicida.

Pero John Coltrane sabía lo que hacía. Educado musicalmente en ambientes del bebop y el hard bop, bebió del free jazz cultivado por Miles Davis. Pero el jazz de Coltrane era otra cosa.

Coltrane buscaba caminos más espirituales del jazz, un jazz que no se limitara al nuevo lenguaje armónico descubierto por Davis. Surge así Giant Steps en 1960 y A Love Supreme, en 1965, el álbum por el que pasaría a la posteridad.

De no haber muerto tan solo dos años después, en 1967, probablemente Coltrane se disputaría con Davis la corona del jazz, para muchos lo hace, aunque es indiscutible que Coltrane no tuvo el tiempo necesario para consolidar su nuevo estilo.

Sin embargo, para algunos críticos, como Ben Ratliff, autor de la biografía del saxofonista, Coltrane «arruinó su atractivo comercial» al desligarse de Davis y «adoptar una postura vanguardista». Así lo afirma en The Guardian. Lo curioso es que lo que tanto Ratliff como otros críticos achaca a Coltrane es lo mismo que se alaba de Davis, su intento de mirar siempre un paso más allá de la vanguardia jazzística, experimentar, buscar nuevos lenguajes armónicos.

Pero en sus grabaciones oficiales, hay poco de sus logros que le llevaron A Love Supreme. El período que va de 1960 a 1965 fue muy prolífico, donde la experimentación libre, la improvisación extrema y la voluntaria falta de límites creativos quedó reflejada en ese álbum. Lo que es más difícil de documentar es el proceso que le llevó hasta allí.

Son las seis grabaciones inéditas que acaban de salir a la luz las que cubren ese vacío. Esas cintas son el resultado de interminables sesiones en clubes nocturnos donde Coltrane buscaba regresar a los orígenes del jazz, lejos del mainsrteam que empezaba a lastrar a las grandes estrellas del jazz.

En particular, señala The Guardian, las grabaciones se realizaron en el Jazz Gallery de Manhattan, el Showboat de Washington DC o el Pep’s Lounge de Filadelfia. Las grabaciones muestran a un Coltrane indómito, desatado de todo convencionalismo, que busca la modernidad más absoluta en improvisaciones demenciales: un testimonio de los extremos a los que puede llegar un genio absoluto cuando se libera de toda atadura.

Pero lo más interesante de esta historia desvelada por The Guardian es que esas seis grabaciones se realizaron sin el conocimiento de Coltrane: ni siquiera contaba con esa atadura, era un Coltrane desatado, un creador absoluto.

El responsable de la «traición» fue el saxofonista Frank Tiberi, razón por la que las cintas se conocen con el nombre de The Tiberi Tapes (las cintas de Tiberi). Con un gran Magnavox TR-100 y un micrófono oculto, Tiberi grabó los conciertos de Coltrane entre 1960 y 1964. En ellas se aprecia el camino recorrido por Coltrane desde que deja la padrinazgo de Miles Davis hasta A Love Supreme. Tiberi llegó a grabar 80 carretes con más de 60 horas de música, señala The Guardian, grabaciones que empleó para fines personales y académicos, nunca para su distribución oficial.

Pero ¿cómo salieron a la luz? The Guardian, que intentó acumular con Tiberi, señala que el saxofonista, que tiene ahora 97 años, ha querido compartir su tesoro con el gran público y, para ello, las ha cedido al sello discográfico que publicó los últimos álbumes de Coltrane.

Tras un impecable trabajo de edición, restauración y remasterización, se han reducido las 60 horas de música a 26, aunque respetando la historia de las grabaciones improvisadas, por lo que no se ha tratado de disimular la a veces mala calidad del audio fruto de una grabación improvisada en un ambiente ruidoso como puede ser un club nocturno.

Pero eso también es parte de la maravilla de estas cintas: captan fielmente el clima de un club de jazz de los 60, con las conversaciones o gritos del público, la euforia de los músicos y cómo se entrelazan con una multitud entregada. No son solo grabaciones de un buen saxo de jazz: son grabaciones de la magia del jazz. Y ahí radica su belleza absoluta.