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Librería Pérgamo desde dentro

Imagen del interior de la librería PérgamoLibrería Pérgamo

Los libreros también piden intervención del Estado para evitar el cierre de sus negocios

Las librerías independientes solicitan el reconocimiento de «espacios culturales singulares» para evitar nuevos cierres como el de la librería Pérgamo

Las librerías independientes españolas reclaman ser reconocidas como «espacios culturales singulares» para disponer de una mayor protección frente a la presión inmobiliaria y al encarecimiento de los alquileres.

La preocupación afecta especialmente a los establecimientos situados en el centro de las grandes ciudades y en los cascos históricos de las capitales de provincia, donde el incremento de las rentas amenaza la continuidad de negocios con una larga trayectoria.

El vicepresidente y portavoz de la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros, CEGAL, Álvaro Manso, ha explicado en declaraciones a Efe que el 70 % de las librerías independientes de España desarrolla su actividad en locales alquilados.

Aunque esta circunstancia se extiende por buena parte del sector, son los comercios ubicados en zonas céntricas los que soportan una mayor tensión por la subida de los precios. En algunos casos, esa situación termina desembocando en el cierre definitivo o en la búsqueda de un nuevo emplazamiento.

Uno de los ejemplos más recientes es el de la librería Pérgamo, una de las más antiguas de Madrid. Fundada en 1946 y asentada en el céntrico distrito de Salamanca, este martes se ha visto obligada a abandonar su ubicación original al no poder renovar el contrato de alquiler. Sus responsables deberán ahora encontrar otro local desde el que dar continuidad al proyecto.

La misma presión había provocado unos meses antes otro cierre en la capital. En febrero de 2026 bajó definitivamente la persiana la librería Tipos Infames, que había desarrollado su actividad en el barrio de Malasaña y se declaró «víctima de la gentrificación», según anunciaron sus responsables a través de las redes sociales.

Para el portavoz de CEGAL, la desaparición de una librería supone un golpe evidente, pero tampoco resulta sencillo afrontar un traslado, puesto que con el cambio de ubicación «pierdes el arraigo en la zona y la visibilidad». La relación construida durante años con el entorno y con los clientes queda así condicionada por la necesidad de abandonar el espacio habitual.

Manso sostiene que el precio de los alquileres en el centro de las ciudades ha constituido tradicionalmente una «espada de Damocles» para este tipo de establecimientos. Sin embargo, considera que durante los últimos cinco años la evolución de las rentas se ha acelerado hasta alcanzar niveles que están dejando fuera a numerosos libreros.

El objetivo de CEGAL pasa por conseguir que las librerías puedan recibir la consideración de «espacio cultural singular», una fórmula que, según Manso, ya funciona en otros países y que permitiría «parar estos cierres y evitar que te borren del mapa».

El representante de los libreros insiste en que la situación resulta difícil de resolver «a menos que se corrija la variable del alquiler». Para avanzar hacia esa protección, considera necesario articular medidas concretas y, al mismo tiempo, determinar qué establecimientos podrían quedar amparados por esa categoría.

Entre los primeros pasos estaría la fijación de unos criterios que permitieran seleccionar los espacios susceptibles de protección. En esa valoración entrarían factores como la ubicación geográfica, las actividades y programas que desarrolla cada librería y su gestión. Manso resume ese planteamiento con una idea: «No vamos a salvar algo que ya está en crisis, pero sí aquello que está funcionando».

Junto a esas posibles medidas, el vicepresidente de CEGAL también ha planteado la posibilidad de incentivar la propiedad mediante ventajas fiscales, como otra vía para reducir la vulnerabilidad que provoca la dependencia del alquiler.

Los datos del Mapa de Librería de España, elaborado por CEGAL, reflejan además una reducción del número de establecimientos independientes. En 2025 había 2.754 librerías de este tipo en España, frente a las 2.977 contabilizadas en 2022.

Este recuento no incorpora a las grandes cadenas que disponen de más de 25 puntos de venta bajo una misma denominación comercial. Tampoco incluye aquellos negocios que desarrollan su actividad exclusivamente a través del canal «online».

Por comunidades autónomas, Cataluña es el territorio con mayor número de librerías independientes, seguida de Andalucía y de la Comunidad de Madrid.

Otro de los desafíos para el sector está relacionado con el relevo generacional. Manso se ha referido también a la Oficina Técnica de Transmisión de Librerías, OTTL, creada con el respaldo del Ministerio de Cultura para favorecer la continuidad de estos negocios cuando sus propietarios alcanzan la jubilación.

Las previsiones indican que durante los próximos años el 25 % de las librerías entrará en un proceso de traspaso motivado por la jubilación de sus responsables. Ante este escenario, la oficina trabaja en la ordenación de los alquileres y desarrolla un programa de acompañamiento dirigido a facilitar el relevo empresarial y la llegada de nuevos libreros.

Una de las experiencias pioneras de esta iniciativa ha sido la de Los tres hermanos de Moriarty. En este establecimiento, situado en el centro de Madrid, tres nuevos libreros han asumido la continuidad de un negocio que abrió sus puertas hace tres décadas.

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