Detalle de la portada del ültimo número de la revista Litoral
Cierra la mítica revista literaria 'Litoral', esencia de la Generación del 27, tras cumplir 100 años
Fue creada en Málaga por los poetas Emilio Prados y Manuel Altolaguirre en 1926. Desapareció en 1929 y regresó en 1968 hasta «culminar un ciclo» un siglo después, en palabras de su último responsable, el pintor y escultor Lorenzo Saval
La revista Litoral acaba de celebrar un siglo de vida en septiembre y en octubre ha cerrado, se diría que exangüe, aunque no lo parecía. Como si hubiera llegado al centenario arrastrándose solo por cumplirlo antes de decir adiós.
Cierra, se termina, una revista de creación literaria, imposible producto del presente. No son tiempos de productos de lujo y minoritarios como Litoral (que recibió la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes en 2005). Se lleva la sencillez masificada.
Primer número de Litoral
Es (fue ya) la idea de dos poetas señeros de la Generación a la que abanderó Litoral, Emilio Prados y Manuel Altolaguirre. Nacida como algo puro, íntimo, no comercial, cultural, literario o artístico y vanguardista, la publicación existió hasta 1929 y reapareció en 1968 con el espíritu original recobrado.
Evolucionó desde la poética inicial hasta las artes. En ella colaboraron García Lorca, Alberti, Aleixandre, Cernuda o Bergamín. También Dalí, Falla, Picasso o Juan Gris.
Con su símbolo el «pescaíto invencible», como el dandi Eustace Tilley del New Yorker, y su nombre inspirado por el mar inspirador de Alberti ha superado temporales imposibles, desde sus primeros siete números hasta el efímero renacimiento mexicano a mediados de los cuarenta.
La revista Litoral en 1968
El poeta gaditano escribió a propósito, como recuerda la propia revista: «¡Qué bellísimo nombre para una revista. Debo recordar que yo he tenido algo que ver con él. En mi viejo soneto A un capitán de navío… por ti los litorales de frentes serpentinas… y en muchos otros poemas de Marinero en tierra y libros posteriores, empleé esta palabra con tanto éxito, que cuando en aquellos años iniciales de mi generación lanzaron la revista, la palabra que ya ondeaba desde hacía tiempo repetida en el aire, fue elegida y estampada por ellos, en lo alto de su cubierta, en bellos caracteres negros sobre un profundo azul Mediterráneo».
Último número de la revista Litoral
José María Amado la trajo de nuevo a España, a Torremolinos, en 1968, bajo la vigilancia y las multas del régimen de Franco, hasta que en 1975 Lorenzo Raval le dio un nuevo impulso artístico y temático que se ha mantenido durante más de medio siglo, cuando el propio Saval ha admitido haber cumplido el ciclo, negando la mayor del problema económico.
El centenario ideal para culminar en lo más alto un viaje con las más de 300 páginas del último número, el 281, titulado sencillamente Cien años.