Carlos Olazabal –en una imagen cedida por la editorial– con el palacete del PNV de fondo
Carlos Olazabal: «No existe ninguna prueba de que el palacete de París fuera adquirido por el PNV»
El escritor y exparlamentario vasco señala que la documentación no acredita que el PNV adquiriera el palacete parisino de la avenida Marceau 11, y señala que, en esta cuestión, el PNV vuelve a confundir el Gobierno vasco con el partido
En Navidad de 2024, el PSOE cedió al chantaje y entregó al PNV las llaves del palacete parisino situado en la avenida Marceau 11 que albergaba la sede del Instituto Cervantes.
La entrega se hizo en virtud de la restitución de bienes incautados por el franquismo establecida en la Ley de Memoria Democrática, y respondía a una vieja demanda del PNV.
Los independentistas vascos argumentaban que el partido compró, con donaciones procedentes de México, el edificio en 1936 y que el palacio acogió al gobierno vasco en el exilio tras la Guerra Civil, y que fue incautado por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial y entregado a las autoridades franquistas.
Sin embargo, ya en 2003, durante el gobierno de Aznar, el Tribunal Supremo desestimó el recurso del PNV y argumentó que la titularidad del inmueble no estaba clara. Entre otras cosas, porque quien lo adquirió inicialmente no había sido el PNV, sino el Gobierno vasco.
El Gobierno de Sánchez, que ya había rechazado la entrega del edificio en septiembre de 2024 por falta de acreditación de la propiedad, cedió finalmente al chantaje necesitado de los apoyos de los diputados independentistas en su complicada aritmética parlamentaria.
El escritor y político español, Carlos Olazabal, quien fue diputado del Partido Popular en el Parlamento vasco, y Pedro Chacón, profesor de Historia del Pensamiento Político en la Universidad del País Vasco, ha estudiado a fondo la documentación sobre el proceso de adquisición del edificio y su propiedad, y han plasmado sus conclusiones en el libro El palacete vasco de París. Una historia de codicia y corrupción (Almuzara).
En una conversación con El Debate, Carlos Olazabal explica que la documentación depositada en el Archivo Histórico del Gobierno Vasco no acredita en ningún caso la propiedad del PNV y, en cambio, demuestra que fue el gobierno vasco el que adquirió el edificio.
–Estamos en la Navidad de 2024. Pedro Sánchez por medio de un decreto ómnibus, da la razón al PNV en una disputa sobre la propiedad de un palacete en París, ubicado en la avenida Marceau número 11, que era la sede del Instituto Cervantes, y se lo regala como reparación en virtud de la memoria histórica…
–Sí, después de que se hubiera un acuerdo en el Consejo de Ministros de septiembre de ese mismo año denegando la concesión porque no reunía los requisitos.
–¿Se cumplió la Ley o fue una nueva genuflexión de Sánchez ante sus imprescindibles socios independentistas?
–Es evidente que hay un cambio de opinión, de no cumplir los requisitos de la Ley, a se lo entrego sin justificación. Evidentemente no cumple la Ley, en mi opinión.
–Ustedes acreditaron que el palacete nunca perteneció al PNV, ¿cómo lo demostraron?
–Ellos manifiestan que donantes mexicanos entregaron una cantidad al PNV y que con esa cantidad se adquirió el palacete. Nosotros demostramos que si fuese cierto que se recibió en una cuenta una cantidad enviada desde México, ese dinero no se empleó para adquirir el palacete en ningún caso.
Cubierta del libro
Es más: en ninguna de la documentación que hemos comprobado aparece el partido Nacionalista Vasco absolutamente para nada en relación con el palacete. Lo que sí hemos encontrado en el Archivo Histórico de Euskadi, en el Archivo del Gobierno Vasco, es toda la documentación significativa de cómo se adquiere el palacete por parte del Gobierno vasco con fondos del gobierno vasco, y no existe la más mínima duda de ello.
No existe ninguna prueba de que el palacete fuera adquirido por parte del Partido Nacionalista Vasco. Ninguna.
Ellos dicen que por medio de una transferencia desde México se adquiere el palacete y nosotros hemos demostrado que con esa transferencia no se adquiere el palacete ni remotamente. Y en cambio nosotros hemos encontrado toda la documentación en el Archivo que demuestra que el inmueble fue adquirido por el Gobierno vasco.
–¿Por qué cambia de opinión el Gobierno respecto a las demandas del PNV sobre el palacete?
–Porque el PNV hace una solicitud en base a unos documentos intentando alegar la relación entre el PNV y ese edificio y cómo la adquieren. Pero el Ministerio de Hacienda y al Dirección General de Patrimonio establecen que esa documentación no acredita la propiedad del PNV.
Ese informe se eleva al Consejo de Ministros y el Consejo de Ministros deniega la entrega del edificio porque no se acredita la propiedad por parte del PNV. Cuatro meses, cambiando el criterio y en virtud de un informe que emite el Ministerio de Memoria Democrática, se le otorga el edificio al PNV.
Palacete de la avenida Marceau de París que el gobierno ha regalado al PNV
Resulta un poco curioso porque el informe de Ministerio de Memoria Democrática no se refiere al Archivo Histórico de Euskadi, al Archivo del Gobierno Vasco, ni se refiere a los archivos del Ministerio de Asuntos Exteriores, que son los que tendrían que tener la documentación de este edificio, sino que se vuelve a recoger los argumentarios del PNV que, vuelvo a repetir, no demuestra la vinculación entre el dinero que dicen que vino de México y la adquisición del edificio.
–Tengo entendido que han sido vetados, ustedes y el libro, en el País Vasco. ¿Qué ha ocurrido?
–Vetados, no. Hay una institución muy liberal, de toda la vida, que es la Sociedad Bilbaína, que ha considerado que no era oportuno por el momento político la presentación del libro, y nos ha ofrecido un aplazamiento de la presentación a otra fecha, pero a una fecha muy lejana.
–¿Creéis que, efectivamente, no es oportuno o hay algo más?
–Nosotros suponemos que ahí ha habido presiones, evidentemente, porque es la primera vez que ha sucedido algo así en la historia de la Sociedad Bilbaína.
–En el fondo de la cuestión hay una confusión entre el PNV, el gobierno vasco y el País Vasco. Los nacionalistas siempre han pretendido que todo fuera lo mismo. Me recuerda un poco a aquello de «el Estado soy yo». ¿Ha coqueteado el PNV con la idea del partido único?
–Ellos tienen un pensamiento totalitario, por eso la ikurriña es la bandera del partido, por eso Euskadi es el nombre que inventó el partido y por eso los únicos que existen en el País Vasco son ellos. Los demás somos…, no sé: inquilinos, que seremos mejor o peor recibidos.
Evidentemente, ellos confunden el Gobierno vasco con el PNV. El Gobierno vasco es una institución del Estado español. Les puede producir sarpullidos, pero es así.
–¿Es el sino de España dejarse chantajear ante los nacionalistas y terminar siempre cediendo?
–Hay un refrán castellano que dice que «quien niños se acuesta, meado se levanta». Si alguien pensaba que este Gobierno constituido hace ocho años, cuando se formó con Podemos, iba a ser un Gobierno serio, pues debía de estar muy confundido. Estos ocho años han demostrado que no existe una política. Si alguien puede explicar cuál es la política del PSOE desde el punto de vista económico y del desarrollo económico de la sociedad español, que nos lo explique. Simple y llanamente es evidente que el PSOE existe en la medida en que los partidos nacionalistas y separatistas, si no, no tendría oportunidad de gobernar en España.