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El director Pedro Almodovar durante una manifestacion en defensa de la sanidad publica

El director Pedro Almodovar durante una manifestacion en defensa de la sanidad publicaGTRES

La «zeja» sanchista, perpleja ante el accidente ferroviario, se mantiene en silencio

Los miembros de la izquierda cultural, muy activos en la causa palestina o ante la crisis de la vivienda, mantiene un perfil bajo y no pide responsabilidad al Gobierno por el accidente ferroviario en Toledo

Silencio absoluto entre los intelectuales de cabecera del sanchismo tras el accidente de tren de Urda (Toledo) el pasado miércoles que ha dejado hasta el momento un balance de 69 muertos.

El grupo de intelectuales habituales de apoyo propagandístico a Pedro Sánchez y sus ministros del Gobierno de coalición de PSOE-Sumar, prestos siempre a defender cualquier medida que salga de Moncloa, a justificar lo injustificable y a alzar la voz ante cualquier injusticia achacable a la oposición o a cualquier gobierno autonómico en manos de la derecha, la «zeja» sanchista guarda silencio ante la deplorable gestión de Óscar Puente al frente de las infraestructuras españolas y su responsabilidad en el accidente en Toledo.

Ni Carlos Bardem, ni Pedro Almodóvar, ni David Uclés, ni Ana Belén, ni Miguel Ríos, ni Rosa Montero, ni Víctor Manuel, ni Jordi Évole, ni Juan Diego Botto… La «zeja» hiberna, lo que muestra el desconcierto de una izquierda pasmada ante la tragedia, responsabilidad del Gobierno ante el caos en que se ha convertido la infraestructura ferroviaria en España, que deja ya más de cien muertos en dos accidentes en nueve meses.

La «zeja» sí alzó la voz, se mostró muy indignada y se preocupó de volverse omnipresente en medios de comunicación y redes sociales ante la guerra de Gaza, denunciando el «genocidio» del pueblo palestino, los atropellos de Trump o el desahucio de Maricarmen, la última gran batalla de la izquierda intelectual.

Ante Urda, al igual que ante el asalto a Ceuta el pasado agosto: silencio. De Maricarmen, por centrarnos en la última bandera de la «zeja», se atribuyó la responsabilidad de su desahucio y su muerte, poco después, a la derecha en general, a los gobiernos de la Comunidad de Madrid y del Ayuntamiento de Madrid en particular, y a un puñado de periodistas especialmente, con nombres y apellidos.

La campaña contra los «fondos buitre» a los que se responsabiliza de la crisis de vivienda en España se convirtió en ariete electoral, y el PSOE trató de convertirlo en mecha para conservar la Moncloa.

«Cuando la legalidad en un sistema rentista y especulador, la legalidad no suele coincidir con lo justo. Ante eso, solo cabe desobediencia civil y organización popular», decía Carlos Bardem en Onda Cero, quien no publicó condolencias pero sí difundió la convocatoria de la presentación de su nueva novela, que canceló posteriormente «por luto nacional».

Pedro Almodovar del caso Maricarmen dijo que era «la gota que colma el vaso. Absolutamente insoportable», lo dijo a las cámaras de TVE desde el campamento de Sol donde se han instalado los nuevos indignados del Sindicato de la Vivienda para protestar por el desahucio de Maricarmen. También se implicó en manifestaciones en defensa de la sanidad pública o la escuela pública contra las políticas de la Comunidad de Madrid y, por su puesto, por la causa palestina. Sobre el accidente en Toledo, aún no se ha manifestado.

Ana Belén, a quien todos vimos recitando poemas a Maricarmen en la puerta del Sol, y a quien también vimos en La Sexta mostrando su miedo ante el auge de la ultraderecha, tampoco ha dicho nada sobre Urda.

David Uclés, el combativo escritor premio Nadal quien llegó a decir que el reciente terremoto de Granada se debió a que el cuerpo de Lorca sigue sin ser localizado, tampoco se indignó por el accidente mortal de tren, pero sí se paseó por el campamento de Sol para insistir, en declaraciones a la prensa, que «no hemos estado a la altura como país» y en un artículo en La Vanguardia afirmó que la «causa mortis» de Maricarmen fue el «desahucio».

Uclés sí que ha modificado la fecha con motivo del luto nacional la presentación de la edición en gallego de su novela La península de las casas vacías.

Juan Diego Botto, siempre muy comprometido con la denuncia del «genocidio palestino» y quien responsabilizó al Ayuntamiento y a la Comunidad de Madrid del desahucio de Maricarmen –«Es increíble que, a estas alturas, se siga permitiendo un desahucio de una mujer tan vulnerable». «Ha fallado el Gobierno municipal, el autonómico y el central», dijo en La Sexta– tampoco ha dedicado ni una palabra al accidente de Urda, aunque sí tuvo tiempo para retuitear una noticia sobre eldiario.es sobre el «genocidio en Gaza». Tras las críticas por su silencio, publicó una imagen, sin mensaje, con «información para los afectados por el accidente», junto con teléfonos de Renfe, Iryo y Emergencias.

Jordi Évole, uno de los más activos integrantes de la «zeja», retuiteó un artículo de El País titulado ‘Se acabó la campaña’, que acompañó con un «gracias» a la autora, y ahí se acabó su referencia al accidente. Cuando se produjo el desahucio de Maricarmen llamó desde los micrófonos de la cadena SER «medios carroñeros» a los medios que informaban de su muerte y daba «gracias a Maricarmen por tu ejemplo».

Sí se pronunciaron, en cambio, Javier Bardem, quien en su perfil de Instagram solicitó que se done sangre para las víctimas del accidente ferroviario, o Rosa Montero, quien mostró su consternación por la desaparición de la compositora Marisa Manchado, Premio Nacional de Música, quien viajaba en el tren siniestrado.

Javier Bardem, sin embargo, sí aprovechó para lanzar su mensaje habitual sobre bulos y compartió un mensaje de WokeUp donde se pide «no responder a trolls», «bloquear a perfiles de odio», «difundir solo información veraz de canales oficiales» (los controlados por Moncloa, se entiende), «no caer en provocaciones» y «mantener la calma».

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