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16 de junio de 2024

La baronesa Carmen Thyssen, el ministro español de Cultura, Miquel Iceta, y Borja Thyssen posan junto a la obra "Mata Mua", de Paul Gaugin, durante la firman del acuerdo de alquiler de la colección

La baronesa Carmen Thyssen, el ministro español de Cultura, Miquel Iceta, y Borja Thyssen posan junto a la obra «Mata Mua», de Paul Gaugin, durante la firman del acuerdo de alquiler de la colecciónEFE

Carmen Thyssen sella el acuerdo con el museo por casi 100 millones: «Es un día histórico, estoy muy emocionada»

La baronesa Carmen Cervera se muestra «satisfecha» con el acuerdo de alquiler: recibirá 6,5 millones anuales durante 15 años

Tras la firma que del contrato de alquiler de la colección de la baronesa Thyssen en el Museo Thyssen-Bornemisza por 6,5 millones de euros anuales y durante 15 años, Carmen Thyssen ha mostrado su satisfacción: «Es un día muy bueno. Un día maravilloso, histórico. ¡Por fin! Estoy muy emocionada, sigo emocionada», ha dicho ante un grupo de periodistas que han asistido a la firma esta mañana en el museo a la que también ha acudido el hijo de la baronesa, Borja Thyssen, titular junto a su madre de las empresas propiedad de los cuadros, también ha agradecido la labor ministerial.

La baronesa ha continuado diciendo que su emoción era ante todo por su marido, el difunto barón Thyssen: «Fue muy difícil que tuviera este museo maravilloso, ocho años luchando para conseguir que su colección estuviese libre de los herederos y estuviese aquí. Gracias a todos».

Carmen Thyssen ha señalado que ha disfrutado mucho junto a Guillermo Solana colocando la colección y ha señalado que han quedado «muchos cuadros sin entrar en las salas». El museo se llena de más obras impresionistas y de algunos cuadros pertenecientes a Borja Thyssen, según advierte la baronesa, adquiridas recientemente. «Mi hijo es coleccionista desde que era pequeño, está preparado para ello». Por último, ha destacado que «un coleccionista nunca deja de coleccionar».

El cuadro más famoso de pintor postimpresionista francés Paul Gauguin ya cuelga en las salas del museo madrileño. Ha sido una larga travesía en las que se han desarrollado intensísimas negociaciones, retiradas de las partes, principios de acuerdo y retrasos desde hace casi una década. «Hasta hace pocos días no estaba seguro que el cuadro estuviese aquí entre nosotros. Hoy tenemos el honor y el privilegio de disfrutar en España de esta y otras pinturas que componen una colección de las más importantes del mundo. Esta firma es un final feliz», concluyó el ministro de Cultura.

Un contrato muy esperado

En el contrato, firmado hoy después de una década de negociaciones, figuran como adjudicatarios de los 330 cuadros dos sociedades, Omicron Collections, S.L.U. y Nautilus, S.L., además de la baronesa Carmen Thyssen-Bornemisza de Kaszon y el barón Borja Thyssen-Bornemisza, ambos a título personal. La baronesa es la apoderada de ambas sociedades y tanto ella como su hijo son beneficiarios de las mismas.

El alquiler tiene una duración de 15 años, con derecho a compra. Se abonarán a la baronesa 6,5 millones de euros anuales en cada ejercicio. A ese precio hay que añadir un 21% de IVA (1.365.000 euros), que no recibirá Carmen Thyssen, sino que lo abonará Cultura y lo recaudará Hacienda. Por el momento, no está previsto que haya prórroga del arrendamiento. En caso de que, pasados 15 años, los propietarios quisieran vender la colección, el Estado español tendría derecho preferente de compra y se descontaría del precio final lo ya abonado en este tiempo: 97,5 millones.

El viaje desde Andorra a Madrid y la firma del acuerdo han despertado la atención de la prensa nacional e internacional. La caja impermeable construida para la ocasión, el embalaje de ph neutro, los precintos antimanipulación, el camión estanco, climatizado y con sistema de control de humedad, una escolta de tres coches de la Policía Nacional, el convoy que, sin sobrepasar los 90 kilómetros por hora, ha cruzado España por una ruta conocida por muy pocas personas.

El Mata Mua de Gauguin ya cuelga en las renovadas salas del Thyssen-Bornemisza, abiertas hace pocas semanas y en las que tenía reservado el mejor hueco, en el centro de las otras siete pinturas de Gauguin de la colección. Convertida en símbolo del museo, ha desplazado El Paraíso de Tintoretto y Habitación de hotel de Edward Hopper, las dos joyas que los últimos años han reinado en el Thyssen.

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