Los dos retratos virreinales peruanos incorporados al Museo del Prado
El Museo del Prado incorpora dos retratos virreinales peruanos del siglo XVIII
Obras virreinales del siglo XVIII se suman al Prado gracias a la Fundación Don Álvaro de Bazán
El Museo Nacional del Prado ha reafirmado su voluntad de integrar el arte virreinal americano dentro de su colección permanente al recibir en depósito dos retratos del siglo XVIII procedentes del Virreinato del Perú.
Estas obras, que representan a doña Joaquina Nimpha de Carvajal y Vargas, condesa del Puerto, y a su esposo, don Fermín Francisco de Carvajal-Vargas y Sotomayor y Alarcón, han sido atribuidas al artista limeño Pedro José Díaz y son muestra representativa del alto grado de refinamiento alcanzado por el retrato virreinal durante la segunda mitad de esa centuria.
Gracias a la donación de la Fundación Don Álvaro de Bazán, los retratos se suman al fondo artístico del Prado como testimonio significativo del legado plástico americano bajo dominio imperial.
Su incorporación responde al propósito institucional del museo de enriquecer su discurso expositivo mediante la inclusión de obras procedentes de los territorios americanos, ampliando así las perspectivas históricas y artísticas del arte hispánico.
Doña Joaquina, nacida en Lima en 1726, contrajo matrimonio en 1741 con su primo Fermín Francisco. En 1753 heredó el título de Correo Mayor de las Indias de su madre, dignidad que fue oficialmente reconocida por el monarca Carlos III en 1755 y que su esposo también ostentó desde ese momento.
El retrato de la condesa refleja este honor a través de las insignias nobiliarias que se aprecian en los escudos de armas. La pintura exhibe, además, un elaborado repertorio de joyas: algunas decoran su atuendo, mientras que otras reposan sobre la mesa de tocador, cuyo espejo refleja sutilmente la mano de la retratada sujetando un pasador.
Por su parte, don Fermín, natural de Chile y nacido en 1722, fue alcalde ordinario de Lima, capitán de caballería y Correo Mayor hasta 1768, año en que el cargo fue incorporado a la Corona.
En 1771 fue ascendido a comandante de los Reales Ejércitos, un rango que figura en una inscripción anterior presente en su retrato. Posteriormente, en 1789, obtuvo el grado de teniente general, motivo por el cual se modificó su indumentaria retratada para reflejar el nuevo estatus, y en 1791 fue investido con la Orden de Carlos III. Falleció en Madrid en 1797.
Estas pinturas, que enriquecen la visión integradora y global que el Museo del Prado busca promover sobre el patrimonio artístico de Hispanoamérica, se suman a una política de adquisiciones y depósitos orientada a visibilizar la producción cultural en los virreinatos.
Pedro José Díaz, a quien se le atribuyen ambas obras, fue uno de los principales retratistas activos en Lima durante las últimas décadas del dominio virreinal, ejerciendo entre 1771 y 1814.
Hasta la fecha, solo una obra suya se conservaba en España: el retrato del virrey don Manuel de Amat y Junyent, realizado en 1772 y actualmente en el Museo Nacional de Arte de Cataluña.
Con esta nueva incorporación, el Prado da un paso más en su compromiso con la representación del arte americano dentro de su relato museístico, reconociendo su complejidad estética y su papel en la historia del imperio español.