07 de agosto de 2022

El caso Pemán de Daniel García-Pita Pemán

Portada de «El caso Pemán» de Daniel García-Pita PemánAlmuzara

'El caso Pemán': la condenación del recuerdo

Las páginas de esta obra, cargada de erudición y rigor, se convierten en un acto de justicia hacia quien fue una de las plumas más señeras del articulismo

Daniel García-Pita Pemán, autor de este volumen que el lector tiene en sus manos, posee un abanico de virtudes personales y un cúmulo de vivencias que lo convierten en un escritor de lectura inteligente, que no siempre es obligada. Se preguntará qué es una lectura inteligente… Es aquella en la que quien escribe le plantea un gran reto intelectual al leyente. Nos hallamos ante un texto elaborado que destila pensamiento complejo y que, partiendo de la defensa y la reivindicación de la figura del abuelo de Daniel, el recordado y admirado José María Pemán, nos aporta un ingente caudal de datos y nos invita a la reflexión acerca de una página lamentable de la España de hoy: la mal llamada memoria histórica, ahora denominada memoria democrática.
El caso Pemán de Daniel García-Pita Pemán

Editorial almuzara / 368 págs.

El caso Pemán

Daniel García-Pita Pemán

La memoria es algo, ciertamente, individual. No se puede legislar sobre ella. Roma quiso borrar de sus anales a Calígula, pero casi dos mil años después sigue siendo uno de los emperadores más recreados en la literatura, en el cine y en el arte en general.
Instrumentalizar políticamente la historia, reescribirla, reinterpretarla como ahora procura la izquierda más inculta del último siglo, solo sirve para dividir de nuevo a España en dos mitades y abocarla a una confrontación sin sentido. Por eso es tan balsámico y oportuno este libro, porque aporta luz, desde la erudición y el buen estilo argumentativo, a un debate que se está produciendo de manera acientífica.
Lo que se pretende con la Ley de Memoria Democrática es la imposición a la ciudadanía de un pensamiento único que va a intentar coartar la capacidad de estudio y reflexión sobre una guerra en la que el ochenta por ciento de la población no solo no había escogido el bando, sino que, además, en la mayoría de los casos, no quería pertenecer a ninguno de los dos. No existe nada más intolerante e ineficaz que imponer autoritariamente la memoria colectiva. Pero es que, por añadidura, en esta ocasión es una falta flagrante a la verdad y una inaceptable falsificación de cuanto aconteció. En esa perversión actual adquiere tintes de ignominia la persecución de la figura de uno de los grandes intelectuales del siglo XX español: José María Pemán.
Convertirlo ahora en el chivo expiatorio de una guerra y de un régimen autoritario en el que él aportó mesura, concordia, cultura, liberalismo, amor al prójimo y civilización es una infamia. Afortunadamente, esa iniquidad ha encontrado en el nieto mayor de Pemán, Daniel, a un abogado capaz de rebatir una por una todas las calumnias levantadas contra su abuelo, al mismo tiempo que nos brinda una lección de historia y un valioso acervo argumentativo para enfrentar la innecesaria controversia que nos viene encima con la Ley de Memoria Democrática. Grandes palabras para una iniciativa tan mezquina.

En esa perversión actual adquiere tintes de ignominia la persecución de la figura de uno de los grandes intelectuales del siglo XX español: José María Pemán

Queda espacio intelectual en España para abordar esta cuestión tan vidriosa. Conviene, sin embargo, plantearla desde una perspectiva científica, con una metodología que garantice la neutralidad de quienes se involucran en su estudio y no con la óptica del odio y la venganza con la que se está proyectando desde la izquierda actual. Una guerra es siempre un desastre carente de nobleza. Una contienda entre hermanos, como fue la Guerra Civil española, resulta todavía más abrasiva para el cuerpo social del país o nación que la sufra. Todo es verdad, pero no toda la verdad. Ni siquiera, cabe añadir, la verdad más relevante ni, desde luego, la más integradora. La Guerra Civil la perdieron todos los españoles. La concordia y la convivencia que nace de la Transición de los años setenta la ganamos todos los españoles. En ese bando de la fraternidad es donde milita este volumen.
Daniel García-Pita Pemán, además de un amigo excepcional, es un consejero generoso, un jurisconsulto de notable prestigio y un escritor de pluma ágil, heredada, sin duda, del hilo de sangre de su abuelo José María. Pero el azar de la genética le confirió ese carácter barroco en la elaboración y la cautela en la expresión que otorga carisma a los gallegos. ¡Menuda síntesis!: la luminosidad y el arte de Andalucía mezclados con la prudencia y la retranca gallegas.
José María Pemán fue propagandista, es decir, miembro de la ACdP, y escribió con frecuencia en El Debate de Ángel Herrera Oria. Más tarde, con este diario ya cerrado por la intervención política de la Segunda República, Pemán pasó a ser uno de los grandes articulistas de ABC, que se convirtió en la gran casa de la opinión y el articulismo por excelencia.
En esta obra, cargada de erudición y rigor, se recogen todos esos tránsitos del insigne pensador y sus páginas se convierten en un acto de estricta justicia hacia quien fue una de las plumas más señeras del articulismo, de nuestro país, que ya quedará para siempre en el corazón y en la memoria de los españoles de bien. Pemán, que desde la plaza de San Antonio no podía ver el Atlántico que tanto unió a su nieto Daniel con los dos extremos geográficos de España, poseía, sin embargo, talento e ingenio para escribir primorosas líneas, en prosa y en verso, que huelen a sal, a mar, a tierra, a brisas serenas, a gestas históricas estudiadas e imaginadas con la victoria en Lepanto y la muerte en Trafalgar. Ese hombre, patriota comprometido, autor de El divino impaciente, conocedor de su patria como pocos, vivirá para siempre.
Y es que, aunque algunos quieren hacerlo desaparecer de la memoria colectiva, permanecerá en ella mientras en España se valore la bondad, el talento y la inteligencia de las personas de buena voluntad. José María tenía estas cualidades y su nieto Daniel, también. Esta obra entraña un justo y reivindicativo homenaje que, a través de la mágica alquimia de la palabra, contribuye a que esas huellas que ambos han dejado impresas sean indelebles.
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