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22 de junio de 2024

Portada de 'Sionismo'

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'Sionismo': orígenes y textos fundacionales del Estado de Israel

La editorial Almuzara publica por primera vez de manera conjunta los textos de los dos grandes fundadores del sionismo: Leo Pinsker y Theodor Herzl

En muchos de los artículos de opinión y de las noticias que se están publicando desde hace meses en torno al conflicto de Israel y Palestina, se repite un concepto que ha pasado de ser manejado por unos pocos a estar en boca de todos: el sionismo, esto es, el movimiento histórico que defiende que los judíos deben tener una patria propia.

Ahora bien, ¿cuándo nació el sionismo? ¿Son sionistas todos los judíos? ¿Es Israel realmente un Estado sionista? Para responder a todos estos interrogantes, es recomendable –como siempre– acudir a la historia. En este caso, debemos trasladarnos a finales del siglo XIX, cuando una serie de autores de Europa oriental, consternados ante el aumento de los ataques contra los judíos del Imperio ruso, crearon el movimiento sionista contemporáneo.

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Sionismo

Leo Pinsker y Theodor Herzl

Ciertamente, el anhelo dentro de la comunidad judía de volver a tener una patria propia había existido desde las primeras diásporas, principalmente tras la represión sufrida a manos de los romanos en el siglo I. Sin embargo, fueron el ruso Leo Pinsker y el austrohúngaro Theodor Herzl quienes, durante las dos últimas décadas del siglo XX, articularon y desarrollaron el movimiento sionista en dos obras que acaban de ser publicadas por primera vez de manera conjunta: Autoemancipación y El Estado judío.

La publicación de ambas obras es, sin duda, motivo de celebración, si bien la edición crítica que las acompaña no ayude especialmente a la calidad del volumen resultante, pues se trata de prólogos que datan de varios años atrás y que están escritos en un lenguaje algo farragoso que dificulta su lectura. En todo caso, los textos de Pinsker y Herzl gozan de mucho interés, y en ellos centraremos la reseña.

De los dos escritos, quizá sea el de Pinsker el más interesante. No solo por ser más desconocido, sino también porque se trata del auténtico pionero del sionismo contemporáneo, y además es la obra que más profundiza en la ideología que hay detrás de este movimiento. Del ensayo de Herzl, más extenso y de lectura más árida, baste señalar que consiste en un pormenorizado análisis de cómo habría de configurarse el Estado judío que había sido preconizado años atrás por autor ruso en su ensayo Autoemancipación, y que el propio Herzl dudaba de si debía establecerse en la Palestina otomana o en Argentina.

En el subtítulo de esta obra, el propio Pinsker resumió a la perfección su contenido al definirla como una «exhortación de un judío ruso a los de su estirpe». En efecto, en este opúsculo, el médico ruso parte de analizar la sombría situación en la que se encontraban los judíos desperdigados por el mundo (hasta el punto de constituir, en sus palabras, «el pueblo elegido del odio universal»), de cara a persuadir a sus congéneres de la necesidad de abandonar sus países para crear una nación judía independiente.

Quizá la idea más interesante desarrollada por Pinsker en su obra sea su tesis de que el principal motivo que explicaba que los judíos no se hubieran decidido a crear una nación propia había que encontrarlo en su misma religión. Concretamente, a lo que se refiere el médico ruso es a la tradicional convicción de que los maltratos históricos recibidos eran un castigo divino que los judíos debían soportar con estoicismo, poniendo su esperanza en la llegada de un mesías que habría de liberarles y liderar la creación de la Sion terrestre.

En opinión de Pinsker, esta actitud derrotista era la que había llevado a los judíos a dejarse pisotear por los diferentes pueblos y naciones y a «descuidar nuestra liberación nacional, nuestra unidad e independencia». Por ello, durante toda su obra hace un llamamiento a los judíos a abandonar esta actitud y a optar por tomar las riendas de su destino.

Esta idea, que tiene su colofón en las últimas palabras de la obra («¡Ayudaos y Dios os ayudará!»), permite entender por qué los judíos más rigoristas y puristas de hoy en día rechazan el país de Israel como un Estado hereje, ya que en su opinión se trata de una creación humana que se adelantó a la llegada del mesías redentor del que hablaban los textos sagrados. Una consideración sin duda interesante a la hora de entender ese complejo y apasionante país que es Israel, un Estado que, todo hay que decirlo, no ha terminado siendo el paraíso pacífico que sus artífices imaginaron.

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