Fernando Aramburu
Fernando Aramburu: «Miguel Ángel Blanco se ha convertido en la víctima de ETA por antonomasia»
El escritor vasco presenta Maite, una novela que arranca con el asesinato del concejal de Ermua en julio de 1997 y explora su impacto en la memoria colectiva
«Cada vez que termino un libro considero que ya he recorrido un camino y no voy a volver a él, porque lo que yo tenía que decir ya lo he dicho», revela Fernando Aramburu en una entrevista concedida a El Debate. Diez años han pasado desde que publicó Patria, pero sus páginas siguen ancladas en un mismo paisaje histórico: la violencia de ETA y sus heridas en la sociedad.
Este miércoles, en el Espacio Fundación Telefónica, el escritor vasco presentó su nueva novela, Maite, un relato que vuelve a recorrer aquel territorio marcado por el miedo y la memoria, dentro de su serie Gentes vascas, que ya cuenta con cuatro obras, la última publicada en 2024. «Tengo el compromiso de seguir esa serie, que no trata exactamente sobre ETA, sino sobre gente que vivió en el País Vasco y en una época que también fue la mía», esgrime.
Fernando Aramburu durante la presentación de 'Maite'
Aramburu no centra el relato en ETA, entrelaza memoria histórica e intimidad familiar. Maite narra la convivencia de dos hermanas y su madre en San Sebastián, y la sitúa en un marco temporal truculento: julio de 1997, los días del secuestro y asesinato del concejal de Ermua, Miguel Ángel Blanco. El crimen, punto de partida de la obra, interfiere en las acciones, los pensamientos y las conversaciones de las protagonistas, pero es solo el paisaje en el que se desarrolla la novela. «Yo no supedito la creación literaria a un mensaje determinado. Aun así, no me parecería mal si mi novela suscitara el recuerdo de este pobre chico asesinado».
Él recuerda que, en el momento del crimen, vivía en Alemania y que la radio era su fuente informativa. El caso, pese a la distancia, le golpeó de pleno. El escritor rememora: «Fue francamente doloroso y lo estuve siguiendo dentro de mis posibilidades. Un poco como les pasa a mis personajes, que están en la incertidumbre con respecto a lo que le pueda pasar a Miguel Ángel Blanco».
En la novela, Maite se acoge a unos castillos imaginarios donde se abstrae de la realidad y puede ejercer la bondad. En ese mundo paralelo intenta salvar a Miguel Ángel Blanco: le lleva manzanas, habla con la madre del secuestrador y con la víctima, participa en una manifestación a la que acude con un lazo azul y acaba recibiendo una pedrada. En definitiva, Maite permite al lector situarse en aquellos cuatro días, recordar y reflexionar sobre qué se hizo bien y qué no.
Portada de 'Maite'
Al abordar el crimen, Aramburu se muestra franco. «Encontramos ingredientes teatrales que lo hacen extremadamente cruel. Estaba decidido que muriera desde un primer momento. Miguel Ángel Blanco se ha convertido en la víctima por antonomasia. Marcó un antes y un después».
Hace casi 15 años que ETA cesó su actividad armada, pero las recientes excarcelaciones de etarras como Txeroki, Asier Badiola o Jon Bienzobas han devuelto a la organización a la actualidad informativa. «Estos ya no son mis tiempos. Yo ya no me siento interpelado por la actualidad. Lo que a mí realmente me lleva a la escritura de textos relacionados con el terrorismo es cuando el terrorismo estaba activo», sostiene Aramburu.
Imagen extraída del cómic sobre Miguel Ángel Blanco realizado por la fundación que lleva su nombre
Con un premio de la Real Academia Española por Los peces de la amargura —primer tomo de Gentes vascas— y un Premio Nacional de Narrativa por Patria, Aramburu mantiene claro qué espera de sus libros: «Lo que deseo transmitir a quien se molesta en leer mis obras es literatura de calidad. Pese a no ser un desconocido, todavía tengo cosas que decir».
Otra máxima en su vida es reencontrarse con aquel joven que plantó cara al terrorismo y leía mensualmente libros de la colección Austral, con los que creció. «El niño que fui he procurado llevarlo conmigo siempre. A veces me basta con cerrar los ojos para volver a tener sensaciones de cuando era niño», concluye.
Con Maite, Fernando Aramburu vuelve así al territorio que marcó su obra, aunque insiste en que lo hace desde la ficción y no desde la consigna. La literatura, sostiene, sigue siendo su único compromiso.