Alberto San Juan en una imagen de su última película
La hipocresía del actor Alberto San Juan: pide al Papa que reaccione por los abusos mientras alaba al Gobierno
Famoso por su apoyo a Zapatero y su «ceja» o por el «No a la Guerra», ahora apunta al Papa al mismo tiempo que no solo no apunta a la corrupción del Gobierno, como apuntó contra el PP, sino que alaba a Sánchez
El don de la oportunidad siempre lo tuvo el actor Alberto San Juan, el antiguo inseparable colega de Willy Toledo en el grupo de teatro Animalario o en la muy conocida gala de los Goya del «No a la Guerra».
Lo ha tenido prácticamente todo para triunfar el intérprete madrileño. Del «No a la Guerra» a la ceja de Zapatero, no ha escatimado en manifestaciones políticas, siempre del mismo lado, por supuesto, que es el que da el caché en el cine español.
Ha estado en todas las ocasiones ideológicas de los últimos veinte años, más conocido por distinguirse en ellas que sobre las tablas o delante de la cámara. Ahora estrena película, podría decirse de tema ad hoc, sobre un sacerdote que abusa en sus comienzos de tres menores.
Como la oportunidad es lo suyo, en tono serio e irónico, según se mire, tampoco ha desaprovechado la oportunidad de lanzar la correspondiente diatriba ideológica, siempre en el mismo sentido. La hipocresía rampante en la exigencia al Papa, ahora que visita a España, de que «reaccione» por los abusos de la Iglesia.
«Estoy muy sorprendido como ciudadano de que no tome la iniciativa la Iglesia y de que tengan que ser los medios de comunicación, el Defensor del Pueblo o el Gobierno quienes presionen para que reaccionen», ha dicho, y eso que no han pretendido, ni él ni el director, «empujar al público a una posición».
Acusación falsaria a la Iglesia
Pues menos mal, y más después de decir que «Si el Papa no ve a víctimas de abusos en España, sería pasar por encima de ellas». Nunca se le ha escuchado a San Juan decir algo similar respecto a sus «santos» políticos, algo como «Si Sánchez (o Zapatero) no ven la corrupción en España, sería pasar por encima de ella», por ejemplo.
Al contrario y, en la acusación directa y falsaria a la Iglesia, (que ha puesto en marcha importantes planes y medidas contra los abusos: desde oficinas de atención, planes integrales de reparación, protocolos y acuerdos con el Estado) alaba al Gobierno en pleno escándalo de corrupción desbordante alrededor del mismísimo presidente, poniendo el foco en otro lado de la habitual y sectaria forma.