Ignacio del Pozo acaba de publicar Australia tiene nombre español - CC
'Australia tiene nombre español': el libro que desmonta el relato oficial
Una lectura atenta y rigurosa que ofrece un planteamiento disruptivo sobre la huella española en el descubrimiento de Australia
Al caminar por Camberra, Australia, uno se puede encontrar con una estatua algo peculiar, la de un hidalgo español del siglo XVII. En aquel siglo, el Pacífico era aún un océano en el que quedaban muchos territorios por descubrir, y aunque parezca raro, entre ellos estaba lo que hoy conocemos como Australia. Su descubrimiento siempre se ha asociado a ingleses y holandeses, pero esto no es del todo cierto. Así lo demuestra el libro Australia, tiene nombre español, del divulgador histórico Ignacio del Pozo. Un breve pero exhaustivo recorrido por la historia del descubrimiento de Australia en el que el autor demuestra que el nombre del país tiene un origen español y plantea la hipótesis de que fueron los españoles los primeros en llegar a inmensa isla.

Eas (2025). 132 páginas
Australia tiene nombre español. La verdadera historia de un descubrimiento
Es un libro que sorprende por su franqueza ya desde la portada, y su análisis profundo de las diferentes teorías que existen sobre el descubrimiento. En poco más de cien páginas se articula una historia rigurosa ya que ha empleado numeroso autores y fuentes, pero al mismo tiempo llena de épica y aventura. El punto de partida de este relato fascinante está en los autores clásicos, como Ptolomeo y hasta Mercator, que ya se aventuraron a teorizar sobre la existencia de un espacio de tierra, al sur del mundo conocido, al que denominaron Terra Australis Incógnita. Algunos lo calificaron como mito, otros autores intentaron demostrar científicamente su existencia, y no se equivocaron, aunque tuvieron que pasar varios siglos para darles la razón. El autor pasa de los clásicos a la era de los descubrimientos, en la que, rodeado de un contexto muy completo, reúne y analiza en diferentes capítulos las expediciones emprendidas por Portugal, Holanda, Francia y Reino Unido y España por el Pacífico y las diversas hipótesis sobre qué nación fue la primera en avistar y descubrir la Terra Australis. El lector descubrirá los viajes de marinos desconocidos, como Cristóbal de Mendoza, Duyfken, Bougainville, Fernández de Quirós, y el relato tradicional del famoso James Cook; recorrerá mapas antiguos del Pacífico y verá cómo el autor va desmontando el relato anglosajón y otras teorías que se habían tomado como verdades absolutas. Es un juego de espías e investigación fácil de seguir en el que se comprende también el espíritu aventurero y el talante de los marinos que emprendieron aquella empresa.
El Imperio español que se extendía desde Flandes hasta los virreinatos americanos y Manila, proseguía con esa mentalidad globalizadora de descubrimiento y evangelización bajo el liderazgo de marinos y aventureros que iniciaron arriesgadas empresas al servicio de la Monarquía Hispánica. En este contexto, aparece Pedro Fernández de Quirós, protagonista indiscutible de este relato histórico. Ignacio del Pozo realiza un recorrido por esa presencia española en el Pacífico y detalla cómo empezó la aventura que emprendió Quirós con el objetivo vital de descubrir y evangelizar aquella tierra austral. Gracias a las crónicas del periplo se puede seguir el rastro de la expedición: recorrieron más de 2.400 millas sin detenerse en las islas que avistaron, a pesar de que el agua dulce escaseaba. El 30 de abril de 1606 divisaron el archipiélago de las Nuevas Hébridas (actual Vanuatu), y fondearon frente a unas islas desconocidas para los europeos hasta la fecha. No era Terra Incógnita, pero estaba muy cerca. Es en esa isla donde nace el actual nombre de Australia, que lo creó Quirós a partir de la fusión de la Casa de Austria, a la que servía la expedición, y la situación austral de aquella isla. Los marinos desembarcaron en una bahía a la que llamaron San Felipe y allí «tomé posesión de todas estas tierras que hasta el Polo se extienden», escribió el marino. Esta historia tan desconocida es la que recoge Ignacio del Pozo en Australia tiene nombre español, una lectura atenta y rigurosa que ofrece un planteamiento disruptivo sobre la huella española en el descubrimiento de Australia y aporta al lector una mirada crítica acerca de cómo el mundo anglosajón ha creado su propio relato histórico, en ocasiones basado en errores o mentiras.