Fundado en 1910

Rob RiemenNexus Institute. Wikimedia Commons

'La palabra que vence a la muerte': un manifiesto urgente para la formación del espíritu

Contra la banalidad cotidiana: un manual para el alma en tiempos de crisis

Rob Riemen (Países Bajos, 1962), ensayista y fundador del Nexus Institute, se ha consolidado como una de las voces más firmes del humanismo contemporáneo. Su nueva obra, La palabra que vence a la muerte (Taurus, 2025), trasciende la condición de libro para erigirse en un manifiesto de resistencia cultural y espiritual. El título alude a la dedicatoria que Thomas Mann escribió en un ejemplar de La montaña mágica en 1955: «¡La palabra vencerá a la muerte!». En tiempos de desinformación, populismo y degradación del debate público, Riemen llama a la vigilancia ética y espiritual ante los embates de la historia. Su mensaje es claro: solo la palabra, la lectura y el cultivo del espíritu permiten resistir la banalización de la vida y la erosión de la dignidad humana.

Taurus (2025). 160 páginas

La palabra que vence a la muerte. Cuentos de verdadera grandeza

Rob Riemen

El ensayo se desarrolla como un relato moral, entre la meditación filosófica y la denuncia política. Sus páginas revelan la decadencia occidental: un retorno del fascismo bajo nuevas formas, alimentado por el vacío espiritual de la obsesión tecnológica y la lógica del beneficio inmediato. Riemen denuncia con lucidez la nueva mitología del capitalismo, que sustituye la autenticidad por la apariencia y convierte la vida en un cálculo donde solo cuentan la riqueza, la fama digital o la eficiencia. Frente a ello, reivindica la grandeza genuina, la que brota de la compasión, la belleza y el amor, otorgando sentido a la existencia. Esta crítica se transforma en espejo: el lector reconoce la urgencia de recuperar valores olvidados, de redescubrir una riqueza que no se mide en cifras, sino en profundidad del alma y calidad de los vínculos humanos.

El núcleo del libro se articula en torno a cuatro figuras ejemplares –Thomas Mann, Janusz Korczak, Antoine de Saint-Exupéry y Robert Oppenheimer–, símbolos de la resistencia del espíritu frente a la barbarie. Riemen recuerda que incluso en la oscuridad, la dignidad y la ética no son negociables. Mann encarna la fe en la palabra como victoria sobre la muerte; Korczak, al acompañar a sus huérfanos hasta Treblinka, demuestra que la compasión puede ser un acto heroico; Saint-Exupéry, al defender a los «Mozarts futuros» amenazados por la violencia del mundo, convierte la infancia en emblema de esperanza; y Oppenheimer, enfrentado al peso moral de la ciencia, muestra el drama del conocimiento sin sabiduría. En ellos, el autor neerlandés encuentra la medida de la verdadera grandeza humana: la fidelidad a la ética incluso ante la injusticia más extrema.

Especial relevancia adquiere la defensa de la lectura como acto de vida consciente y de resistencia espiritual. Leer no es evasión, sino una forma de habitar el mundo plenamente, de ensanchar la percepción ética y estética de la existencia. En una era que privilegia la rapidez y la superficialidad, la lectura se convierte en un acto heroico, una práctica que cultiva la profundidad del pensamiento y la fortaleza del alma. Riemen la concibe como la paideia contemporánea, una educación del espíritu orientada a la formación integral del carácter y la búsqueda de la verdad.

Desde esta perspectiva, el autor propone un retorno al alma del humanismo clásico. Formarse aparece como una llamada urgente frente a la banalización moderna. La nobleza de espíritu, entendida como vivir con dignidad, amor y compasión, se presenta como la forma más concreta de resistencia ante la mediocridad y la indiferencia moral. La educación mediante la sabiduría, la virtud y la excelencia, la poesía y la reflexión crítica son instrumentos de salvación ética, no deberes académicos, sino imperativos del alma que preservan la humanidad en medio de la deshumanización creciente.

El título del libro encierra su principio central: la palabra como instrumento de resistencia y trascendencia. Renunciar a la palabra libre equivale, advierte, a renunciar a la democracia y a la humanidad. Frente a la comunicación superficial de las redes y las palabras vacías del discurso político, la poesía y el lenguaje son antídotos de verdad y belleza. Solo las palabras que aman, que enseñan y que consuelan perduran; solo ellas enlazan historia y memoria, conciencia individual y comunidad, vida efímera y permanencia del espíritu.

La palabra que vence a la muerte funciona, así, como advertencia y faro. Riemen recuerda que la historia se repite si olvidamos sus lecciones, que la cultura y la razón son armas frente a la oleada totalitaria y que los ciudadanos tienen la obligación de mantener la integridad moral y la lucidez crítica. Su mensaje es esperanzado: la palabra cultivada con conciencia es el único muro y el único puente que nos queda para resistir la decadencia y afirmar la dignidad humana.

Este libro no solo se lee: se habita. Cada página invita a examinar los valores que sostenemos, la calidad de nuestras palabras y la forma en que enfrentamos el presente con dignidad. Riemen ofrece un mapa para la formación del espíritu, un camino hacia la sabiduría y la nobleza interior. Su mensaje es inequívoco: solo cultivando la palabra, la sensibilidad moral y la atención consciente podremos vencer la muerte simbólica que amenaza con deshumanizar nuestra era y preservar la esencia profunda de lo que significa ser humano.