Aníbal cruzando los Alpes. Nicolas Poussin (atribuido)
Aníbal Barca: perdió en la guerra, y venció en la historia
Llega otra nueva biografía del cartaginés (con permiso de la reina Dido) más famoso de todos los tiempos
Nada podía imaginar aquel muchacho cartaginés a la tierna edad de nueve años, jurando con las manos sumergidas en la sangre de los sacrificios, acerca de los tiempos venideros, y de que se convertiría en uno de los personajes más famosos de la Historia. En este sentido, afirma Phillip Freeman cargado de razón que «la historia de Aníbal, que comenzó con un niño en el templo de Cartago, ha cautivado al mundo durante más de dos milenios, y antes que nadie a los mismos romanos».
El Buey Mudo (2025). 240 páginas
Aníbal. El mayor enemigo de Roma
Aníbal Barca, protagonista de esta sintética biografía, no necesita presentación alguna. Se trata de una de esas figuras históricas, como Julio César o Napoleón, tan atronadoras que ni aun en los tiempos modernos puede ser olvidada. Curiosamente, sus enemigos (exceptuando a Escipión Africano) no tuvieron la resonancia que el general cartaginés. Cayo Terencio Varrón y Lucio Emilio Paulo, contrincantes de Aníbal en la famosa batalla de Cannas, han desaparecido en los anales de la historia. Quinto Fabio Máximo, la verdadera némesis de Aníbal, no ha tenido ni una pequeña parte de las representaciones artísticas que el hijo de Amílcar, más allá de su conocida escultura neoclásica en el Palacio de Schönbrunn en Viena o la pintura de Tiepolo en la que aparece presentándose ante el Senado de Cartago, hoy en el Hermitage de San Petersburgo. Y no hablemos ya de estudios y biografías. Aníbal gana por goleada en representaciones a lo largo de la Historia a cualquier romano anterior a César. Y es que las acciones que el bárcida llevó a cabo siendo magistrado y general de la ciudad-estado de Cartago son merecedoras de esas representaciones y más, así como de biografías, libros, estudios académicos, etc. En este Aníbal. El mayor enemigo de Roma (El Buey Mudo, 2025), de Philip Freeman, tenemos una buena muestra de esto mismo.
Ahora bien, las biografías sobre Aníbal son legión, y además de calidad diversa. En los últimos años, sin embargo, se han publicado dos en español (y por autores españoles) que pueden considerarse de primer orden: Aníbal de Cartago. Historia y mito (2012), obra académica coordinada por Sergio Remedios, Fernando Prados y Jesús Bermejo, y Aníbal de Cartago (2017), escrita por Pedro Barceló. Entonces, ¿por qué ahora otra biografía de Aníbal? Lo cierto es que pueden darse muchas razones, pero con decir que el personaje da para ello, que no deja de cautivar, y que esta biografía está destinada a los lectores que no sepan absolutamente nada de Aníbal, ni acerca de los entresijos de Roma y Cartago en el siglo III a.C., la pregunta puede darse por respondida.
Hablar de Aníbal es hablar de la Segunda Guerra Púnica, que enfrentó a los romanos y sus aliados frente a los cartagineses y los suyos entre los años 218 y 202 a.C., y es, por tanto, hablar del último gran enemigo de la República romana en el occidente mediterráneo. Así, la estructura del libro obedece a las historias propuestas por los historiadores antiguos Polibio y Tito Livio, partiendo del juramento de Aníbal, con nueve años, junto a su padre Amílcar, hasta su muerte, en la lejana Asia Menor, prestando sus servicios a los monarcas helenísticos como Antíoco III. Entre medias, su vida, o lo que es lo mismo, sus campañas en Hispania junto a su padre y su cuñado, Asdrúbal el Bello, y la guerra contra los romanos desde la toma de Sagunto hasta la batalla de Zama.
La lectura del libro se hace vertiginosamente rápida, con escasísimo y puramente ornamental aparato crítico que haría sudar de nervios a un académico, pero que a un lector no especializado le facilitará de tal manera la lectura de tal manera que podrá tener los principales hechos de la vida de Aníbal Barca, y de la Segunda Guerra Púnica por tanto, en la cabeza en un par de tardes. Desde el punto de vista del especialista en antigua Roma, hay que decir que se echan de menos fuentes primarias fundamentales, como es el alejandrino Apiano y su De bello Annibalico (Sobre la Guerra de Aníbal). Pero si hay algo que se echa de menos especialmente en el volumen, seguramente debido a su carácter sintético, es el aparato cartográfico. Ése es el principal punto débil del libro: la falta de mapas e itinerarios, dada la hazaña de Aníbal, que fue un periplo desde la península ibérica hasta la itálica, y vuelta al norte de África para acabar en Asia Menor. Pero si hay que resumir en pocas palabras el libro de Freeman que sea así: es una magnífica síntesis confeccionada a partir de la información de las principales fuentes literarias conservadas, justo lo que necesita toda persona para quien Hannibal ha sido –al menos hasta ahora– un psicópata antropófago maravillosamente interpretado en la gran pantalla por sir Anthony Hopkins.