Cubierta de 'El nuevo viaje de El Principito'
'El nuevo viaje de El Principito': magnífica continuación de la universal obra de Saint-Exupéry
¿Quién dijo que las segundas partes nunca fueron buenas?
Respondiendo al título, tenemos ante nosotros la excepción que confirma la regla. No obstante, no me extraña que a Eloy Moreno le temblaran las piernas cuando aceptó el encargo de escribir la continuación del mítico y entrañable Principito. Y es que retomar la estela de tan magna obra de arte, alabada en todos los países desde hace ochenta años por gentes de toda cultura, raza y religión, era un reto como para echarse a temblar. Sin embargo, Moreno ha superado con creces las expectativas puestas en él y ha creado otra pequeña y luminosa joya, gracias también al inestimable trabajo del ilustrador, David Sierra, quien, junto a su mirada personal, no ha perdido la esencia de las conmovedoras ilustraciones de Saint-Exupéry.

Salamandra (2025). 120 páginas
El nuevo viaje de El Principito
Según las palabras del propio autor, este ha sido uno de los proyectos más importantes de su carrera: «es algo tan grande como delicado, tan bonito como intenso, tan emocionante como el universo entero».
Si ya a principios del siglo XX el pequeño personaje se extrañaba de las costumbres del hombre, ahora es una perpetua crítica, no tan velada, a través de todos los personajes, ya sean humanos, animales o vegetales, con los que se va encontrando en su viaje. Moreno ha logrado conservar el espíritu de inocencia del niño, que mira el mundo adulto con curiosidad y no logra entenderlo.
En este nuevo libro, el Principito visita nueve planetas y en cada uno de ellos vemos reflejadas las diferentes problemáticas derivadas de las redes sociales (algo que ya trató el autor con maestría en su novela Redes), de la destrucción de la naturaleza, del ansia de poder y de la tragedia de la migración infantil.
Aunque se recomienda a partir de los nueve años, es un libro para todas las edades, para leer y releer sin cansarse, para ir descubriendo todos los mensajes de deshumanización que el Principito nos va poniendo delante de los ojos. En tan breve espacio, no deja ningún tema sin tocar: la soledad, el encierro, la inmigración. Problemas de hoy, junto a problemas de toda la vida: la ignorancia, la ambición y el miedo. Al igual que en el original, Moreno sabe mantener las capas de lectura; así, cada lector, según su edad, irá entendiendo el libro.
La portada muestra al Principito junto a su rosa, pero la mirada la dirige al lector, invitándolo así a que se acerque a la lectura. Esta viene precedida por dos citas de Saint-Exupéry: «Amar no es mirarse el uno al otro; es mirar juntos en la misma dirección» y «Todas las personas grandes han sido niños antes (pero no lo recuerdan)». Moreno va recordando la historia frustrada del dibujante de boas que se comían elefantes y cómo había abandonado su carrera pues nadie entendía sus dibujos. Comienza realizando así una crítica a la vida adulta, pues los mayores todo lo complican y no tienden a confesar lo que realmente piensan, sino lo que los demás quieren oír.
El principio de la historia conecta con el fin de la vida de Saint-Exupéry, piloto de guerra que falleció al estrellarse su avioneta en el mar y del que nunca se encontró su cuerpo. En la historia, el piloto accidentado reflexiona sobre su primer encuentro con el Principito, ese ser tan extraordinario, del que no sabe si fue un sueño o una gran verdad. En ese mismo momento, entre la vigilia y la realidad, se le presenta de nuevo su hombrecito, solicitándole esta vez que le dibuje un topo que se coma las raíces de sus baobabs para que estos no destruyan su planeta.
De esta forma, comienza el nuevo viaje, en el que se van uniendo los recuerdos del anterior con las aventuras que esta vez le relata sobre su búsqueda del topo. Tratará el tema de los celos, pues en esta ocasión, además de una rosa, tiene un manzano al que cuidar y hará una bonita reflexión sobre el sentimiento de echar de menos a lo que se ama, junto con el miedo de perderlo.
Con el relato de los nuevos lugares que visita, se planteará el tema de los prejuicios, el de la tiranía, el de la falsa sabiduría, y se abordarán problemáticas tan actuales como el drama migratorio, la desigualdad, el reto ecológico o la alienación digital. A través de los ojos puros e inocentes del Principito se realiza una crítica implacable a todo lo que ha visto en la Tierra: la soledad, el ruido, el afán de consumismo, las tecnologías que no hacen feliz al hombre, la pérdida de la infancia, la mentira de los medios de comunicación, la insultante vanidad de las redes, el hambre de los más desfavorecidos y el miedo de los inmigrantes.
Según D'Agay, sobrino-nieto de Saint-Exupéry, el libro sigue tan vigente debido a que las preguntas que plantea son eternas para el ser humano: el sentido de la vida, de la muerte, del compromiso, de las relaciones con los demás. «En un mundo donde el riesgo de guerra es constante, El Principito es símbolo de concordia y de paz».