Detalle de cubierta de 'Un rey calumniado'
'Un rey calumniado': Alfonso XIII y la guerra del Rif
Rescate del monarca frente a las acusaciones que lo responsabilizaron del desastre de Annual y de la política militar en Marruecos
Como afirmó Napoleón Bonaparte, «el mal de la calumnia es semejante a una mancha de aceite, pues siempre deja huellas». Como demuestra este libro, el rey Alfonso XIII fue calumniado ampliamente por sus enemigos políticos –los partidos antisistema– que le acusaron de utilizar al Ejército en su propio beneficio político y de entrometerse fatalmente en el desarrollo de las operaciones bélicas que se desarrollaron en la zona de influencia española en el Protectorado de Marruecos. Un rumor que ha perdurado hasta nuestros días.

Actas (2026). 512 páginas
Un rey calumniado. Alfonso XIII y la guerra del Rif
Basándose en documentos y argumentos sólidos, Antonio Moral desmonta las acusaciones que –en este sentido– hicieron los diputados socialistas Indalecio Prieto y Julián Besteiro, así como las del diputado republicano catalanista Lluís Companys, contra el rey y contra su sobrino el infante Alfonso de Borbón. Asimismo, demuestra que los ataques antimonárquicos que realizó el escritor Vicente Blasco Ibáñez contra Alfonso XIII –al que acusó de germanófilo, corrupto y culpable del desastre militar de Annual– se basaron en bulos, mentiras e incoherencias. Su intención de derrumbar la popularidad del monarca en Europa y América –solidificada por su actuación humanitaria durante la Primera Guerra Mundial– se estrelló contra la reacción de los partidarios del rey en esos países, que el autor detalla y descubre por primera vez.
Asimismo, Antonio Moral desmonta viejas ideas sobre la arbitrariedad regia en el nombramiento y ascenso de la oficialidad, la utilización de su Cuarto Militar como una poderosísima herramienta para controlar las Fuerzas Armadas, las supuestas inversiones regias en Marruecos o la relación del monarca con los oficiales junteros. La milicia española hacía décadas que había dejado de ser el «Ejército del rey» para transformarse en el «Ejército de la Nación», consecuencia del triunfo del Estado liberal en el siglo XIX.
El presidente George Washington afirmó que perseverar en el cumplimiento del deber y guardar silencio es la mejor respuesta a la calumnia. Es, en este sentido, un acierto que el libro muestre lo que sí hizo el rey, como sus viajes en 1904, 1911 y 1927 al Norte de África, sus preocupaciones logísticas, su relación con los mandos allí destacados, su actuación ante la guerra de Melilla en 1909 y, especialmente, su respuesta ante el desastre de Annual en 1921. El autor revela la intención del monarca de reunirse con los soldados; su preocupación por sus familias, que le llevó a impulsar Oficinas de Información Militar por numerosos lugares, montando incluso una en su palacio; y sus manifestaciones de fe en la reacción nacional para evitar un total derrumbamiento de la Nación. Asimismo, se detallan las acciones humanitarias y los gestos de consuelo y cercanía que otros miembros de la Familia Real realizaron para mejorar la situación de los combatientes, de los heridos y de sus seres queridos.
Ahora bien, como escribió el filósofo Voltaire, «calumniad, calumniad , que algo quedará». De ahí que, durante el debate parlamentario de las responsabilidades por el desastre de Annual entre 1921 y 1923, la oposición antisistema –que había intentado en vano derribar a la Monarquía constitucional en 1917– tratara de derribar a la Corona con información falsa y con medias verdades. Sus insinuaciones al Ejército, en algunos casos, fueron una llamada al golpe de Estado para proclamar la República.
Precisamente, este libro finaliza analizando el juicio al rey que realizaron las Cortes republicanas en 1931, basándose en las mismas acusaciones realizadas años atrás por los antisistema. Esto es lo que explica en buena medida la negativa de Alfonso XIII a abdicar en el exilio, al considerar que, de hacerlo, daría la razón a las calumnias que lanzaron contra él.
En definitiva, estamos ante un libro que construye una interpretación veraz y solvente de las evidencias documentales que ha dejado el pasado, rechazando por inconsistentes las elucubraciones interesadas de ayer y de hoy.