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Cubierta de 'La comadrona'

Cubierta de 'La comadrona'Duomo

'La comadrona': apasionante historia de una mujer conocedora de un saber ancestral

El debut italiano más vendido del año

Ambientada en Cerdeña en el primer cuarto del siglo XX, en plena Primera Guerra Mundial, vamos a adentrarnos en la vida rural de los pueblos sardos de mano de una partera sin título alguno, Mallena, que ejerce de forma, hoy se llamaría «ilegal», su atávica profesión. Se trata de una mujer de una enorme sensibilidad, generosa en grado extremo, y con una enorme pericia profesional a pesar de carecer de estudios oficiales.

Cubierta de 'La comadrona'

Duomo (2026). 414 páginas

La comadrona

Bibbiana Cau

Forastera en el pueblo de su marido, está rodeada de un halo de misterio que la persigue desde Orgosolo, su pueblo natal, bien conocido por ser considerada como la localidad más peligrosa del mundo a causa de las vendettas entre bandas.

La acción se sitúa en el pueblo ficticio de Norolani, pequeño lugar rodeado por el bosque en el que Mallena recoge las plantas para sus ungüentos, y donde siente el latido del corazón del monte en sus incursiones de recolección. Estos pasajes, a mi parecer, son los más ricos y descriptivos de la novela, en los que, como lectores, podemos percibir con deleite no solo los colores armoniosos de la naturaleza en las diferentes estaciones, sino también todos los perfumes que desprende la vegetación, junto a las señales de los animales y los sonidos del bosque.

Muy interesante en la novela me ha parecido el fiel reflejo de las costumbres familiares de la zona: los bailes, los trajes regionales, las fiestas y, sobre todo, las recetas de los días de fiesta o muerte, que son ampliamente detalladas por la autora, oriunda de la comarca descrita. Del mismo modo, me ha parecido magnífica la sencillez narrativa de la novela, salpicada de dialectalismos sardos y referencias culturales locales. Bien es cierto que podría haber ayudado a la comprensión la traducción en nota al pie de ciertas expresiones italianas que no se entienden fácilmente.

Como tema central nos encontramos, una vez más en estos tiempos (y que no falte), el valor y la fortaleza de la mujer, así como su relación con la medicina tradicional. Curiosamente, La comadrona sale publicada al mismo tiempo que El monasterio de la Rosa Negra, otro debut, esta vez español, en el que se ensalza del mismo modo, y con la misma fuerza, la figura de la mujer, del sacrificio femenino, y de su voluntad a la hora de aprender e instruirse, ya sea de forma reglada (como la médico de Salerno que llega a un monasterio burgalés en pleno medievo), o autodidacta, como la partera protagonista de esta novela.

Otro tema principal es el de la educación. Mallena se siente aliviada al saber que su hija está en la escuela, pues, a pesar de su defensa de la sabiduría ancestral a la hora de traer niños al mundo, está convencida de que es el lugar apropiado para obtener una educación completa. Cree firmemente que en el colegio no solo se aprende a razonar y a entender la vida, sino también a encontrar un lugar en el mundo, sin tener que depender de un hombre. Es curioso que esta también sea la idea central de otra novedad editorial de la primavera del 2026, La ladrona de palabras, magnífica novela, y también debut literario de la nigeriana Abi Daré, que defiende con valor la educación de las niñas en Nigeria. Ambas historias se centran en el tema de la educación de la mujer y en la importancia de las escuelas. Mallena, nuestra protagonista, es analfabeta, nunca ha asistido a una y lo considera una desgracia; sin embargo, domina el saber atávico de la llegada de los niños al mundo pues lo ha heredado de generación en generación, así como una sabiduría excepcional y envidiable del conocimiento de las plantas. Sin embargo, para ella, y así lo reconoce, la escuela es un lugar bendito, como un árbol sagrado que promete los mejores frutos, aquellos que ella jamás podrá recoger. Por eso, insta a sus hijos a ir al colegio y aprender a leer.

Encontramos magníficas enseñanzas en boca de la partera sarda, como que se debe hacer siempre el bien sin importar cómo o en beneficio de quién. También nos recuerda que la mano que ayuda es más útil que los labios que solo hablan por hablar o tan solo por cumplir con un reglamento. El lector quedará sorprendido, como me ha sucedido a mí, por la unión de las mujeres del pueblo, que se juntan a pesar de sus rencillas, como en Fuenteovejuna, para ir a pedir justicia ante el gobernador. Todas ellas se aúnan como un solo cuerpo para ir a defender la asistencia de las mujeres y su dignidad.

En fin, es una novela muy bien construida, sencilla y conmovedora, fácil de entender y que apetece seguir leyendo una vez que empiezas. Es un relato que, a pesar de tener la guerra de fondo, transmite esperanza ante todo, además de otros valores muy necesarios en nuestra sociedad: el primero, la generosidad y la ayuda desinteresada; el segundo, la necesidad de educación, de justicia social y de libertad.

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