Cubierta de 'Rehén'
'Rehén', la desgarradora lucha por sobrevivir de un rehén en Gaza
Nagrela publica el primer relato en español escrito por uno de los israelíes secuestrados por Hamás
Hace unas semanas, publicábamos en esta misma tribuna la reseña de Los ojos de Gaza, una estremecedora crónica en la que una joven periodista palestina relataba el sufrimiento diario en la Franja de Gaza durante la guerra entre Hamás e Israel iniciada en 2023. En esa ocasión, comentábamos cómo los gazatíes se enfrentan desde entonces a una situación tan crítica como desesperada, y que lamentablemente el paso del tiempo no ha ayudado a mejorar las perspectivas de los habitantes de la Franja.

Nagrela Editores (2026). 216 páginas
Rehén
Lo que ese libro no mencionaba es que unos metros más abajo, la situación no era mejor. En los angostos túneles excavados por Hamás durante los últimos años, cerca de 250 personas libraban una lucha a muerte contra el hambre, la enfermedad, la desesperación y la muerte, unas realidades que se han convertido en los cuatro jinetes del Apocalipsis del Oriente Próximo contemporáneo.
Ese combate contra los elementos es el verdadero protagonista de Rehén, el primer testimonio en primera persona de un rehén israelí publicado en español. El autor, Eli Sharabi, permaneció preso más de 491 días, concretamente desde el 7 de octubre de 2023 hasta el 8 de febrero de 2025, día en que fue liberado junto a dos compañeros de cautiverio en una de esas macabras ceremonias tan del gusto de los líderes de Hamás.
El libro narra de manera cronológica todas las etapas de su cautiverio, desde el secuestro en su casa del kibutz Be’eri hasta su liberación. Escrito en un tono directo y sin concesiones, el relato de Sharabi permite al lector ponerse en la piel de un ciudadano cualquiera al que un día le arrebatan la libertad y le arrojan en lo más profundo de un maltrecho túnel en compañía de otras personas igual de asustadas y conmocionadas que él.
En ese sentido, Rehén se nos muestra también como un manual práctico de psicología. De la mano de Sharabi, el lector se adentra en la mente de un secuestrado, y puede comprobar hasta qué punto la biografía y el carácter de cada uno de nosotros influye a la hora de reaccionar ante un desafío personal de estas características. En el caso de Sharabi, su decisión fue, desde el primer día, luchar por mantenerse vivo con la esperanza de reencontrarse con sus seres queridos.
Para ello, no solo tuvo que luchar contra los elementos externos (especialmente contra el hambre, un hambre lacerante y omnipresente que devora tanto el cuerpo como la mente del rehén), sino también contra la incertidumbre, el miedo y la desesperanza. Para no sucumbir ante ellos, Sharabi y algunos de sus compañeros optaron por hacer pequeños gestos cotidianos que les llevaran a centrarse en pensamientos positivos. Conmueve, en ese sentido, imaginarse a un grupo de rehenes famélicos y rodeados de enfermedad y muerte reunirse al final de cada día para agradecer alguno bueno que les hubiera sucedido: desde un buen gesto recibido por un compañero hasta la ausencia de castigo físico ese día, todo servía para intentar arrojar un poco de esperanza en medio de un panorama realmente desolador.
El relato de Sharabi, con ello, se nos muestra como un manual de supervivencia que encierra una lección de vida ya adelantada, décadas atrás, por otro judío que había logrado sobrevivir a otro cautiverio, en ese caso en Auschwitz. El superviviente no era otro que Viktor Frankl, quien reflejó su experiencia en su magistral obra El hombre en busca de sentido. En ella, dejó escrito que «la preocupación primordial del hombre no es gozar del placer, o evitar el dolor, sino buscarle un sentido a la vida. Y en esas condiciones el hombre está dispuesto hasta a aceptar el sufrimiento, siempre que ese sufrimiento atesore un sentido».