Cubierta 'La cuarta vida de Blanca Cuervo'
‘La cuarta vida de Blanca Cuervo’: cuando la desesperación empuja al abismo
El último Premio SM de Literatura Juvenil combina una absorbente investigación policial con una crítica social sobre la precariedad juvenil y los peligros de la explotación de menores en internet
Os traigo una narración intensa, cruda y descarnada sobre la vida de una adolescente que crece en un barrio obrero, sin muchas posibilidades de prosperar y salir de la pobreza que la rodea. Su vida es angustiosa; es más, ella misma se ha puesto el límite de siete vidas, como si fuera un gato callejero. Lamentablemente, antes de llegar a sus 16 años, ya ha perdido tres.

SM (2026). 152 páginas
La cuarta vida de Blanca Cuervo
Cuando, rechazo tras rechazo en su intento de buscar trabajo por las tiendas de su barrio, escucha que debe «aguantar» o encontrar aquello que le haga sobrevivir mientras termina sus estudios, Blanca siente tal desilusión que decide que ha perdido su tercera vida.
De forma abrupta y anticipando algo parecido a una novela negra que no imaginaba al comienzo de la lectura, el narrador nos señala que, un año más tarde de estas negativas, Blanca Cuervo perdió su cuarta vida el día en que desapareció.
Otra de las sorpresas que me llevo en este mismo momento es el repentino cambio de voz narrativa. De pronto nos encontramos con el diario del inspector que lleva su caso, el jovencísimo Santiago Ramos, al que vemos obsesionado con esta desaparición, con los silencios en los que tiene que indagar y buscar pistas. Pero la cosa no se queda aquí, porque pocas páginas después descubrimos que estamos ante una novela polifónica con las voces de quienes conocieron a la desaparecida o tuvieron algún contacto con ella: su prima, sus amigos, los chicos con los que salió. Poco a poco, el lector irá descubriendo en qué entresijos se metió Blanca para conseguir el anhelado dinero que le traería la libertad en un barrio que llama a la huida.
Y es que, en su cuarta vida, pasaron muchas cosas, casi todas malas: las mentiras, «la Trastienda», el dinero, la fiesta del barrio… Luego, Blanca se evapora, nadie sabe nada, y al inspector Ramos le toca averiguar qué ha sucedido, pero el paso de los días juega en su contra. En una lucha contra el tiempo, el inspector irá sumergiéndose en el pozo peligroso, sin fondo, de las páginas de contactos de internet, de la web profunda donde circula la pornografía infantil, donde siempre hay adultos que engañan a niños, que cada vez les piden más y adonde fácilmente los arrastran con falsas promesas de fama o de dinero rápido y fácil.
La protagonista es una muchacha que no se deja ayudar y que está tremendamente desesperada. Es una chica osada que mira primero por su futuro sin importarle nada, pues su única obsesión es salir de un barrio que la ahoga. La vamos a ir conociendo gradualmente, a ella y al escabroso asunto en que se metió.
Nos encontramos ante una novela juvenil hábilmente narrada, impactante y de fácil lectura, capaz de atrapar al lector desde las primeras páginas. Se trata de una obra importante porque invita a reflexionar sobre las malas decisiones, las compañías y lugares equivocados, el daño que provocan las mentiras y el engaño, y la obsesión por un objetivo sin tener en cuenta todo lo demás. La historia nos recuerda que cada acción tiene sus consecuencias y que, tarde o temprano, debemos enfrentarnos a ellas.
Valoro muy positivamente este thriller juvenil, que combina una sólida trama policial con una desgarradora crítica social sobre la precariedad y la falta de oportunidades de muchos jóvenes. El resultado es una novela original, construida con gran inteligencia y dotada de voces narrativas muy potentes que muestran las secuelas de la web profunda.
La autora, que demuestra un talento innegable para la escritura, explica que la trama nació a partir de diversos reportajes sobre menores que, empujados por la precariedad económica, recurren a plataformas de internet creyendo encontrar una salida. De este modo, terminan atrapados en una red de explotación que los despoja poco a poco de su intimidad, su dignidad y, en muchos casos, de su propia identidad. Son adolescentes que se ven inmersos en unos mensajes que los contaminan, que los dañan por completo; son mensajes de los que no se pueden librar y que permanecen en su conciencia impidiéndoles ser felices y retomar una vida normal.
Esta última novela de Quintas Garciandía la recomiendo especialmente para adolescentes de entre 14 y 18 años por su capacidad para conectar con el público juvenil y sus preocupaciones. Creo que les va a encantar a los que se animen a leerla, algo que recomiendo fervientemente porque aporta mucha luz y muchos valores y respuestas a temas tan candentes y tan peligrosos en esta sociedad en que la juventud se acerca a internet sin miedo alguno.