Cubierta de 'Cuál es tu tormento'
`Cuál es tu tormento': cuando la muerte no tiene un más allá
Una narradora que sabe escuchar acompaña a una amiga enferma hasta el final, en una novela que cambia el consuelo trascendente por la compañía, el humor y la atención al otro
La literatura contemporánea suele debatirse entre la necesidad de inventar mundos y la urgencia de confesar el propio. En ese estrecho desfiladero, la escritura de Sigrid Nunez (Nueva York, 1951), fraguada bajo la influencia de figuras como Susan Sontag y Elizabeth Hardwick, ha consolidado un espacio singular. Su novela Cuál es tu tormento, publicada tras el éxito de El amigo, se despliega como una meditación sobre la empatía, el envejecimiento y la muerte.
Traducido por Mercedes Cebrián, Anagrama (2026). 200 páginas
Cuál es tu tormento
El umbral del relato se define por una cita de la filósofa francesa Simone Weil, quien afirmaba que la plenitud del amor al prójimo consiste en ser capaz de interpelarlo con una pregunta esencial: «¿Cuál es tu tormento?». Esta interrogación, que en su versión original en inglés evoca el transitar por una experiencia difícil –What Are You Going Through (2020)–, orienta toda la novela. Nunez rescata la potencia de este interrogante para explorar las complejas geografías de la compasión, alejándose de los discursos sentimentales que a menudo asedian a las narrativas sobre el declive biológico.
La trama se estructura en la voz de una narradora sin nombre, escritora solitaria y sin hijos, que se convierte en caja de resonancia para las vidas ajenas. En la primera mitad del libro, esta protagonista asume una actitud de extrema receptividad, casi disolviendo su individualidad para recoger testimonios. Escuchamos la historia de un vecino abrumado por la demencia de su madre o las tribulaciones de una mujer en el gimnasio que confiesa odio hacia su cuerpo envejecido. Incluso el inicio de la historia se vincula a una conferencia apocalíptica sobre el colapso ecológico dictada por un célebre ensayista que resulta ser el exmarido de la narradora.
Este coro de voces menores establece una atmósfera de catástrofe compartida, un sentimiento de declive colectivo que actúa como telón de fondo para la tragedia íntima que se avecina cuando la narradora reencuentra a una vieja amiga de juventud que padece un cáncer terminal. Ante la inminencia de una agonía, la enferma decide poner fin a su vida mediante pastillas de eutanasia, solicitando a la narradora que la acompañe en una casa de campo alquilada en Nueva Inglaterra hasta consumar el acto. A partir de esta dramática petición, la novela experimenta un cambio de ritmo.
Es en este espacio de reclusión donde emerge uno de los rasgos más destacados del estilo de Nunez: un humor cáustico e irónico. La autora, fuertemente influenciada por las tesis de su mentora Susan Sontag, introduce la comedia de lo absurdo y la complicidad de las risas compartidas ante las pequeñas ridiculeces cotidianas en el Airbnb.
A través de un mosaico de conversaciones aparentemente banales y digresiones literarias, la obra entrelaza la mortalidad con las complejidades de la empatía humana. La novela se desenvuelve en un tejido donde conviven la crisis de la enfermedad terminal y el presentimiento de un colapso ecológico global, sugiriendo una correspondencia silenciosa entre el declive biológico del cuerpo y la lenta degradación de nuestro entorno común. En ese escenario, se explora la vejez femenina, la pérdida de la belleza física como un duelo silencioso y la profunda soledad que caracteriza a la sociedad tecnológica actual, donde las pantallas suelen sustituir el calor del encuentro físico directo.
Cuál es tu tormento profundiza en las limitaciones de la palabra. La narradora reflexiona sobre los dilemas morales de la escritura y la posibilidad de que el lenguaje termine por falsificar las emociones genuinas. Frente al dolor, las palabras humanas a menudo se revelan gastadas, insuficientes y ásperas. La novela sugiere que el verdadero entendimiento habita en los amplios espacios de silencio que se abren entre las dos mujeres durante sus últimos días juntas, una comunión que trasciende las limitaciones sintácticas de la comunicación habitual.
Esta aproximación a la muerte y al duelo se caracteriza por una perspectiva secular, desprovista de dogmas religiosos o consuelos trascendentes. Nunez ancla su visión en la realidad terrenal, la empatía y la atención lúcida al presente, interpretando la muerte como el límite biológico definitivo de la experiencia humana. El valor de la vida proviene de los lazos que construimos: la literatura, el arte, la compasión y la compañía mutua.
A través de sus digresiones y de su estructura sinuosa, Sigrid Nunez nos recuerda que escuchar al otro es un acto de amor que podemos ofrecer. Su prosa precisa nos reconcilia con nuestra inevitable vulnerabilidad común.