08 de diciembre de 2022

Sigur Rós en un concierto en Edimburgo, en 2013

Sigur Rós en un concierto en Suiza, en 2008

Sigur Rós vuelve a España: 25 años haciendo música de la aurora boreal

El grupo de post rock, uno de los más relevantes del panorama musical de los últimos años, celebra su aniversario con una gira mundial que recala en Madrid y Barcelona en dos conciertos inolvidables

La primera vez que escuché una canción de Sigur Rós, allá por el año 2003, no entendí nada, pero una profunda conmoción interior, algo así como una honda sensación de comunión, me atravesó. Y lo hizo para siempre.
Desde entonces he seguido siempre, fielmente, los pasos de esta banda de post rock –ese término que inventó Simon Reynolds para describir el sonido de los instrumentos propios del rock pero mezclados con ritmos, armonías, melodías, timbres y progresiones armónicas que no se encuentran dentro de la tradición del género– procedente de Islandia. Y no lo he hecho con un espíritu mitómano, sino por pura necesidad: escuchar a Sigur Rós es para mí como acudir a la fuente misma de la música, que es la fuente misma de la Belleza.
El idioma es lo de menos. En este tipo de rock experimental en muchos casos o se omiten las voces o la propia palabra es empleada como un esfuerzo instrumental más, como una forma de complementar la melodía. El sentido poético y lírico del sonido queda entremezclado con las emociones que evoca, y la propia voz es suave o puede ser repetitiva, creando compases musicales. En el caso de Sigur Rós, sus componentes crearon su propio idioma, el Vonlenska, traducido como Hopelandic (una mezcla entre la palabra 'hope', esperanza, y 'icelandic', islandés), «una forma de voz incoherente que se adapta a la música y actúa como un instrumento más».

Poesía del sonido, libertad del lenguaje

La experimentación extrema con el lenguaje y, por tanto, con el sonido ha llevado a esta banda a crear verdaderos himnos sonoros que atraviesan barreras idiomáticas e incluso socioculturales. Ver a Sigur Rós en la ladera de una colina en Reikiavik es una experiencia trascendental; escuchar Vaka, Glósoli o Viðrar vel til loftárása es también entrar en un trance que tiene algo de místico, en una oración en la que gracias a Jónsi, Georg Hólm y Kjartan Sveinsson entonamos «Me falta armonía / Cayendo, floto una y otra vez, pero de alguna forma, siempre termino en el mismo lugar / Absoluto silencio / Ninguna palabra / La mejor cosa que Dios ha creado es un nuevo día».
Los sonidos etéreos, la voz en falsetto de Jónsi Birgisson, el uso de la bowed guitar (tocar la guitarra con un arco de violín) y la incorporación de elementos clásicos y minimalistas han marcado el recorrido de esta banda desde que nació en Reikiavik en 1994, si bien su primer disco fue publicado en 1997.
Su primer disco, con la discográfica Bad Taste, se titula Von, que se traduce como esperanza, un término recurrente en sus letras y en su imaginario. Un total de doce pistas, una de ellas, Myrkur (oscuridad), de absoluto silencio –que daría nombre a su web oficial, '18 segundos antes del amanecer'–, con una duración de 72 minutos, hablaba ya de un grupo experimental, desafiante con los códigos establecidos hasta el momento. Al año siguiente lanzaron el remix Von brigði (variaciones de la esperanza), momento en el que se sumó Kjartan Sveinsson a los teclados.
Jónsi tocando la guitarra eléctrica con un arco en un concierto de Sigur Rós

Jónsi tocando la guitarra eléctrica con un arco en un concierto de Sigur Rós

La crítica internacional se volcó con Ágætis byrjun (Un buen comienzo). Lanzado en 1999, tres de sus temas aparecieron en la película de Cameron Crowe Vanilla Sky, lo que también contribuyó a su fama; de hecho, sus canciones comenzaron a emplearse recurrentemente en las expresiones culturales de principios de los 2000: Wes Anderson utilizó Starálfur en The Life Aquatic, por nombrar sólo un ejemplo.
Entre 2001 y 2004 la banda, que comenzaba a consolidar su sonido y un estilo personalísimo, con Jónsi y su voz etérea encumbrada a los altares de la música alternativa, lanzó un EP con un pescador islandés recitando rímur, poesía tradicional islandesa, en una nueva muestra de vanguardismo plagado de sentido y de diálogo entre la contemporaneidad y la tradición. Fue un éxito y Sigur Rós lanzó entonces el álbum ( ), del que ahora se cumplen 20 años: todas las canciones se titulan Untitled, van seguidas de un número, están cantadas en Vonlenska y el libreto del álbum viene en blanco para que cada oyente pueda hacer una interpretación libre de lo que los fonemas le evocan.

Éxito internacional

Sigur Rós, su música y sus directos, trascendían ya el marco europeo. Sus giras mundiales eran conocidas por un selecto grupo de amantes de la música que crecía cada año, también por su implicación en las expresiones culturales de su tiempo. En esta época escribieron partituras y temas para la Wayne McGregor Random Dance y colaboraron con Radiohead en la composición de varias piezas junto a Merce Cunningham (que luego reunieron en el EP titulado Ba Ba Ti Ki Di Do), además de seguir apareciendo en películas y series de manera recurrente.
El grupo sufría transformaciones pero mantenía su esencia, y lanzaba un disco cada año. En 2005 llegó Takk (Gracias), con una estructura más roquera y un mayor uso de la guitarra y con Hoppipolla (Saltando en los charcos), su segundo single, como la canción que estableció por fin su reinado. «Sonriendo / Girando, dando vueltas / Cogidos de las manos / El mundo como un borrón / Pero tú te mantienes en pie», cantan los islandeses en un tema que ha aparecido en películas como Hijos de los hombres, Slumdog Millionaire o la serie de la BBC Planet Earth.
Al acabar su gira mundial, en 2007 lanzaron el documental Heima, a lo que siguió el quinto álbum de Sigur Rós, llamado Með suð í eyrum við spilum endalaust, que traducido al español sería Con un zumbido en los oídos tocamos eternamente. En general, el álbum se alejó de la música etérea y minimalista de los primeros álbumes. Su música es en principio más convencional: el álbum incluye arreglos tradicionales de guitarra y composiciones algo más pop y folk.
En 2009, Jónsi se embarcó en una aventura en solitario con su primer disco en solitario, Go (lanzado en 2010), tras lo cual la banda se tomó un descanso indefinido, que ellos mismos definieron como un «indefinite hiatus», con el fin de seguir sus carreras en solitario y pasar tiempo con sus familias. Sin embargo, antes de subir al escenario de Coachella en abril de 2010, Jónsi comentó que Sigur Rós volvería a trabajar ese mismo año: «Tengo pensado volver a grabar otras cosas con Sigur Rós cuando esté en casa».
Por fin, en noviembre de 2011 lanzaron Inní, un disco (en realidad, una grabación de sus conciertos) «introvertido, flotante y minimalista; un álbum ambiental», como lo describieron sus propios componentes, y al año siguiente otro de sus grandes hitos: Valtari.
En este álbum, el sexto de estudio, abandonaban las inclinaciones pop de sus lanzamientos más recientes y volvían a su esencia, «aplanando» y estrechando su estética hasta el punto de la autoparodia: «Valtari» en islandés significa «apisonadora». «Suena cursi, pero cuando lo escucho, me vienen imágenes a la cabeza. Me siento como si estuviera subiendo una montaña yo solo», dijo entonces el bajista, Georg Holm.
La naturaleza evocadora de la música de Sigur Rós siempre ha sido un gran atractivo, delegando siempre el ejercicio de cualquier tipo de voluntad artístico en el oyente. Eso fue Valtari, una especie de regalo que exige a la vez un trabajo a quien lo escucha, un compromiso con algo sobrenatural y trascendente. Como dijo Jónsi, «la música simplemente te arrolla... en el buen sentido».

La banda total

En marzo de 2013 Sigur Rós anunció el lanzamiento de un nuevo álbum titulado Kveikur. El álbum salió a la venta en junio de 2013, el mismo día en que la banda estrenó el vídeo clip de Brennisteinn. El álbum marca un cambio en lo musical y en la temática de las canciones de la banda, introduciendo un sonido mucho más agresivo, si se compara con los álbumes anteriores.
Una de las grandezas de Sigur Rós ha sido siempre la experimentación, también en lo audiovisual: han lanzado ediciones especiales, han regalado discos a quienes les mandaran una foto con alguno de ellos, han realizado verdaderos viajes cinematográficos en sus conciertos... en 2013, mucho antes de que llegara la pandemia, la banda lanzó una «experiencia musical interactiva» en la que los fans podían hacerse los dueños de las cámaras y, por tanto, de las proyecciones de la gira. Tienen un proyecto de cortometrajes, llamado Mystery Film Experiment, y otro proyecto multimedia lanzado en 2018 y llamado Liminal, que ellos describen como una «mixtape infinita» de música ambiente que seguirá creciendo sin parar mientras ellos vivan.
En octubre de 2020, la banda anunció el lanzamiento de un nuevo álbum, Odin's Raven Magic, una obra orquestal que se estrenó en vivo en 2002. Este álbum es una grabación en directo de la pieza orquestal que se interpretó en París en 2004.
Por fin, en febrero de 2022, Sigur Rós confirmó que estaba grabando un nuevo álbum y anunció su primera gira mundial en casi cinco años. La gira les ha traído de nuevo a España después de casi cinco años tras su último concierto. Los islandeses, además de repasar los éxitos de sus 25 años de carrera, presentarán algunas de las canciones del que será su nuevo álbum, el sucesor de Kveikur, que vio la luz hace ya casi una década.
Este 29 de septiembre tocarán en el WiZink madrileño y el 1 de octubre volverán al Palau Sant Jordi barcelonés, reuniendo de nuevo a los fans españoles que, como yo, acuden agradecidos a saborear algo del alimento para el alma que suponen sus acordes, sus melodías y la suave y armoniosa voz del mitológico Jónsi.
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