Belén Aguilera, durante su concierto en la Plaza de Toros de Las Ventas
Belén Aguilera, de 'Antagonista' a protagonista en un concierto abarrotado
La catalana ha llenado el recinto Live Las Ventas, nuevo espacio que permite acoger conciertos durante el invierno mediante una carpa acristalada y climatizada dentro de la plaza de toros madrileña
En torno a las 21:15 horas de la noche de viernes, Belén Aguilera consiguió uno de los mayores logros de su carrera musical: llenar por completo su primer concierto de grandes dimensiones, con una cifra aproximada de 3.000 personas. «Estoy muy emocionada y solo puedo daros las gracias por esto», decía la intérprete de Copiloto, entre lágrimas.
El espectáculo, fiestero y en forma de rave, comenzó con una actuación que nadie se esperaba: Aguilera apareció vestida con un body negro con mangas y capucha, con botas de flecos a juego, para interpretar un tema inédito llamado Lolita. Sin duda, un gran comienzo para adentrar a todo su público en su nueva era, que promociona con esta gira (que se aleja de todo lo que ha hecho hasta ahora), «Metanoia».
Un público entregado
Desde el momento en el que Aguilera entonó la primera nota, el público cayó rendido a sus pies durante más de una hora y media de concierto. Más que un show, el concierto se convirtió en una fiesta. La segunda canción que se añadió a la lista del «Metanoia Tour» fue la impresionante Licántropo, con toques pop discotequeros que enloquecen a todo fan de la música y que provocaron que el suelo de la plaza de toros comenzara a tambalearse por los bailes y saltos del público. Seguidamente, interpretó tres de sus temas más relevantes: Camuflo, PAS e Inteligencia emocional, himno de todos aquellos que han pasado por una adolescencia difícil.
Belén Aguilera y Lola Índigo cantan juntas 'La tirita'
Tras ello, Aguilera se sentó al piano, su fiel compañero, para introducir una canción que según comentó «no necesitaba introducción», La tirita, una de las favoritas de sus fans. Se trata de una colaboración con una de las artistas más queridas y completas del panorama musical actual, Lola Índigo. «No está aquí porque ambas hemos tenido una semana muy movida, pero le mandamos amor», dijo antes de comenzar a tocar los primeros acordes. A pesar de la ausencia de Lola Índigo, la catalana pensó en sus fans y contó con Samuraï, con quien canta De charco en charco, para interpretarla juntas de nuevo, como hace siempre que puede, acción que sus seguidores agradecen debido a que es uno de los temas más movidos en los que canta Aguilera.
Proyección internacional
El escenario, ambientado por completo en la portada de su EP, Metanoia, ha contado con un enorme piano lleno de lo que parecían unas ramas de las que salían flores de colores, una increíble pantalla que ha acompañado el espectáculo mediante apoyo visual, ramificaciones por diferentes puntos e incluso un piano de pequeñas dimensines (de ramas y flores también) que disponía de dos micrófonos (uno con el que su voz salía totalmente limpia y otro que llevaba una especie de autotune con armonías) con el que la catalana decidió hacer como Rosalía y hacer tributo a Rocío Jurado, interpretando una versión de Punto de partida que dejó a todos los allí presentes desconcertados y sin palabras.
En los momentos de pausa, en vez de haber interludios, la cantante optó por traer a una DJ, que remezclaba algunos temas de moda, hasta el momento final, en el que optó por no abandonar el escenario y ser ella misma la que remezclaba canciones, siendo esta vez el caso de sus temas En las nubes o Tirando de carrete.
«Perdón, es que estoy emocionada de que me hayáis hecho un sold-out y otro en camino», volvió a repetir Aguilera cuando se acercaba el final de su concierto, refiriéndose al lleno completo y al que está por hacer para otro show en el mismo recinto dentro de unas semanas. Llegaba la hora de dos de los mejores temas de su carrera: Camaleón y Galgo, este último el favorito de la artista, algo que dijo antes de interpretarlo, mientras 3.000 personas coreaban la letra y saltaban desenfrenadamente haciendo que todo el recinto temblara.
El concierto fue, como ella, espectacular. Eso sí, el espacio de Las Ventas hizo que muchos de los allí presentes no disfrutaran completamente del espectáculo: lleno a rebosar, muchos asistentes se han visto obligados a salir del recinto climatizado para poder disfrutar del show y, dentro, era muy difícil poder ver algo o incluso poder moverse. La distancia interpersonal era inexistente.
Belén Aguilera avanza a paso firme en la industria musical, y por eso no deja de cosechar éxitos, como atestiguan todos sus discos agotados en físico, y tres de cuatro conciertos con sold out. La cantante volverá a pasar por Las Ventas el próximo 3 de diciembre y llegará a la discoteca Razzmatazz, en Barcelona, su ciudad natal.