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El comentarista político Ben Shapiro

El comentarista político Ben Shapiro

El 'influencer' anti-woke Ben Shapiro conquista las listas musicales como rapero políticamente incorrecto

El comentarista político californiano se hizo muy pronto conocido por su defensa de los valores y creencias conservadores

En tan solo una semana el vídeo musical en YouTube de Ben Shapiro Facts ha alcanzado 12.435.660 visualizaciones y el primer puesto en varias de las principales listas de descargas musicales como iTunes. El archiconocido comentarista político californiano no para de dar alegrías a las, hasta hace poco, amordazadas o timoratas voces conservadoras norteamericanas. Este precoz joven, suma cum laude de la Universidad de los Ángeles con solo veinte años, en Artes y Ciencias Políticas y solo tres años después cum laude en Derecho por Harvard, se hizo muy pronto conocido por su defensa de los valores y creencias conservadores.

Con tan solo diecisiete años comenzó a escribir su muy vendido Brainwashed: How Universities Indoctrinate America`s Youth (2004). Anticipaba una línea de debate fundamental en la que diagnostica y combate el fenómeno –no exclusivamente norteamericano–, de las universidades como prolongación de un permanente lavado de cerebro de las ideas progresistas más disolventes.

Allí, como también sucede en buena parte de las universidades públicas españolas, los estudiantes se gradúan creyendo en el poder mítico del marxismo y odiando «el sistema» en que viven por considerarlo una superestructura misógina, racista, religiosa y conservadora; cuatro adjetivos que les parecen sinónimos. La raza, el medio ambiente, la religión y por supuesto, el sexo –parapetado como «género»– se convierten en los ejes transversales a todos los grados que los estudiantes emprenden.

Nada queda a salvo de una interpretación que va convenciéndoles de que son víctimas oprimidas por esas terroríficas estructuras de poder. Los profesores no tienen ningún problema cuando sus prejuicios personales y la ideología que mantienen en el aula giran sobre esas ideas, pero los que discrepen corren el riesgo de ser cancelados. Algo que dota de cierto heroísmo al hecho de que algún extraño David se atreva a decir públicamente lo contrario, como ha sucedido en Canadá con Jordan Peterson.

Después de ejercer profesionalmente como abogado durante un tiempo, Shapiro comenzó una carrera como comentarista político e influencer, con la que nos ha brindado momentos épicos en los debates de las redes y la televisión norteamericanas. Especialmente polémico por su defensa de la vida, se ha distinguido por rebatir brillantemente cuestiones como el aborto sin necesidad de apelar a argumentos religiosos, apelando, con la brillantez que lo caracteriza, a contundentes datos científicos y legales.

Su rapidez mental, su conocimiento legal y su inteligencia verbal hacen cenizas en pocos segundos los dogmas progres más topificados, pero también aquellos que enarbolan, envueltos en academicismo, supuestos expertos universitarios. De entre los regocijantes momentos que nos ha regalado y han puesto el foco de atención en él, uno de los más famosos sucedió en 2015, durante un debate televisivo sobre «cambio de género».

El terror de la progresía americana

El antiguo atleta William Bruce Jenner, venerado en EE.UU y archipopular padre de las muy televisivas Kendal y Kylie Jenner, había recibido un premio al valor por su reciente proceso de reasignación «de género». Shapiro, sentado a su izquierda, fue acosado por todos los interlocutores presentes para que se dirigiera a él usando los pronombres femeninos. Su genial respuesta se hizo viral: facts don’t care about your feelings, a los hechos no le importan los sentimientos, dijo cargado de ciencia.

Con independencia de las emociones, de las creencias y de las opiniones, los hechos no se alteran, venía a decir, y las hormonaciones y cirugías solo suponen un pequeño cambio en una naturaleza masculina inalterable. Cada uno de los cromosomas del cuerpo de Jenner, decía Shapiro, seguirán siempre siendo masculinos. Lo que sucedió a continuación se convirtió en la mejor de las demostraciones de la sinrazón que combate Shapiro: Jenner, como haría un matón cargado de testosterona, puso su mano en el cuello de Shapiro, y le amenazó con estas palabras: «o lo dejas o volverás a casa en ambulancia». (2’10’’), a lo que Shapiro le respondió imperturbable: «ese no parece un argumento mínimamente apropiado para una discusión política».

Desde entonces, han sido muchos otros los debates en los que su alto coeficiente intelectual, su preparación y su imbatible agudeza verbal a velocidad de ametralladora lo han erigido en el terror de la progresía americana, que ha intentado silenciarlo en numerosas ocasiones, boicoteando sus visitas a las universidades y otras instituciones. Fundador de la cadena de medios conservadores The Daily Wire, es productor de podcast conservadores muy conocidos en redes que ha sabido fichar a comunicadores tan combativos y talentosos como Candace Owens, Jordan Peterson, Matt Walsh, Michael Knowles o Brett Cooper, toda una liga de estrellas anti-woke.

Algunos de los comentaristas políticos que participan en The Daily Wire

Algunos de los comentaristas políticos que participan en The Daily WireThe Daily Wire

Enemigo de muchos iconos y eventos ultramediáticos, su sección de comentarios ha sido inmisericorde con algunas de las tonterías propagadas en redes a través del pop, la televisión o Hollywood. Cuando los medios saludaron el grosero y explícito vídeo de la rapera Cardi B, WAP, como una magnífica obra artística del empoderamiento femenino, volvió a la palestra por sus comentarios, cargados de verdad, sobre la palmaria incoherencia de reducir al ser humano a un objeto sexual.

Lo peor era la cretinez de los medios que propagaban la consigna de que el poder de las mujeres radicaba en prostituirse: como dice la infamante letra del rap, el poder está en no cocinar ni limpiar y ser una «puta en la casa». Tuvo igualmente mucha repercusión su contundente campaña contra el feminismo ramplón de la película Barbie.

«Estoy aquí para molestarte»

En mayo, Shapiro sorprendió a todos entrevistando a Tom Macdonald, un conocido rapero hiper tatuado que hacía gala de ser el más independiente y a quien no le importaba que lo tildasen de misógino, racista ni homófobo por decir unas cuantas verdades de modo a veces brutal. Entre risas, el comentarista, famoso por sus lapidarias y veloces palabras, bromeó con que, si sus seguidores querían, solicitaría su colaboración para hacer un rap.

Y, sorprendentemente, hace poco más de una semana, Macdonald lanzó el rap Facts, en alusión a la antigua respuesta de Shapiro: «llámame ofensivo, controvertido, solo hay dos géneros, niños y niñas. No pueden cancelar mi mensaje, porque soy el rapero independiente más grande de todo el maldito mundo», comienza la canción que en pocos días se hizo número uno en iTune.

El estribillo repite: «No me importa si te ofendo, me pusieron aquí para molestarte. Puedes llorar y gritar, puedes provocar disturbios en las calles. Le quitaste los fondos a la policía, ahora no hay nadie que te proteja». El rapero, como una metralleta cargada de ironía sobre las obsesiones del wokismo, canta «me pregunto, ¿qué haría Ben?».

Para sorpresa de sus propios colaboradores en The Daily Wire, un Ben Shapiro, usualmente clásico en sus atuendos, aparece ataviado con la indumentaria propia del género y rapeando con la prototípica actitud desafiante mientras lanza incorrecciones políticas como: «Miremos las estadísticas, los hechos me dan la razón. Tengo los bolsillos tan gordos como Lizzo», dice aludiendo a otra rapera famosa por la última moda progre que promociona la obesidad, sin detenerse a pensar en la salud pública.

«No seas un WAP, mira los gráficos. Gastas tu dinero en strippers y autos, irás a prisión, mientras estoy en la televisión». Todo un ejercicio paródico que, para desesperación de los medios americanos, se ha servido de sus propias herramientas para convertirse en poquísimos días en número 1 de las listas.

Como dice en la canción, «Nicki (Minaj, rapera), toma algunas notas, solo hice esto por diversión. Toda mi gente, descarga esto, consigamos un número uno en Billboard». En su estado en X, Shapiro prosigue en el mismo tono jocoso: «Solo quiero agradecer a Dios, @IAMTOMMACDONALD, y a mis padres, que pagaron 15 años de lecciones de violín clásico, que pudiera convertirme en el rapero número uno en Estados Unidos». Añade Macdonald proféticamente: «Lets get a number 1 on Billboard and TROLL the music industry!»

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