Norman Mailer en 1993
Diez frases de Norman Mailer, el «conservador de izquierdas» que no tenía estilo porque los tenía todos
El escritor fue enormemente famoso por su personalidad y menos por su asombrosa versatilidad como autor, a la que el personaje devoró en su tiempo
Truman Capote dijo que Norman Mailer, colega y rival contemporáneo, no tenía estilo, ni talento. Mailer era bravucón y violento, y contradictorio. Por esto Capote se salvó de la ira de aquel y no solamente esto, sino que aquel le definió como «el artista perfecto de su generación». Estas palabras replican el hecho (y confirman el oxímoron del autor de Nueva Jersey) de que Mailer le diera un puñetazo en vivo y en directo a Gore Vidal durante un coloquio.
Estaban hechos los unos contra los otros, aunque de Mailer, como de su literatura y su periodismo, se podía esperar todo. Sin orden, ni lógica. Novelista, poeta, guionista, dramaturgo y exponente máximo del «Nuevo Periodismo», por el que también se conocía al mismo Capote, a Tom Wolfe o Gay Talese. Se casó seis veces y tuvo nueve hijos, casi como un pequeño resumen del resto de su vida personal y profesional, como su ideología particular de «conservador de izquierdas».
diez frases de norman mailer:
Se licenció en ingeniería mecánica por Harvard y luego se fue a la guerra que le proporcionó todo lo necesario para su primera obra, Los desnudos y los muertos, el aldabonazo literario primero y casi definitivo. Probablemente Capote dijera aquello del estilo por celos. No solo lo tenía, sino que los tenía todos en su impresionante variedad como autor. En uno de sus libros escribió de sí mismo: «Me convierto en un actor, un artista que cambia rápidamente de estilo, como si pudiera atrapar al Príncipe de la Verdad en el acto de cambiar de estilo».
Sobre todo en los 60, cuando se convirtió en una estrella que escribía novelas, guiones y artículos en todas las revistas y ganaba sin solución los premios más prestigiosos, desde el Pulitzer al National Book Award en distintas categorías, al mismo tiempo que discutía y se peleaba con todo el mundo de forma pública, violenta y escandalosa. La fama hizo sedimento con estos ingredientes. Escribió sobre la guerra, sobre (contra) el feminismo, «bestsellers», novelas de suspense, novelas históricas... todo inimitable, en la vida y en el ser.
Fue el autor de El combate, el libro sobre el enfrentamiento boxístico que tuvo lugar el 30 de octubre de 1974 en el Estadio 20 de Mayo de Kinshasa, Zaire (República Democrática del Congo), que enfrentó al vigente campeón de los pesos pesados, George Foreman, y a Cassius Clay, más conocido como Muhammad Alí. Casi 300 páginas sobre una pelea que es historia del mundo por sí misma y por el reportaje exhaustivo, único, real y fantástico de un hecho cierto que pareció inventado, como la propia existencia del hombre pendenciero, incómodo, antipático, turbio y distinto, y el escritor total.