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Imagen de archivo del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida

Imagen de archivo del Festival Internacional de Teatro Clásico de MéridaGTRES

La resistencia celtíbera al invasor romano vista por Cervantes abre el Festival de Mérida

'Numancia', de Miguel de Cervantes, abre un Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida que vuelve a situar su teatro romano como centro europeo de las artes escénicas

El espectacular teatro romano de Mérida vuelve a ser el escenario del Festival Internacional de Teatro Clásico, todo un referente de a oferta cultural veraniega en España que ha situado a la milenaria ciudad extremeña en el mapa cultural europeo.

Esta edición de 2025 el plato fuerte es Numancia, de Miguel de Cervantes, donde el autor del Quijote recrea con su habitual maestría y visión lírica, la guerra de los numantinos frente al invasor romano cuyas legiones, comandadas por Escipión, sometieron a cruel asedio a la ciudad íbera.

La guerra, el sacrificio, el honor, el heroísmo, el hambre… el dolor de la guerra, son los temas tratados por Cervantes en una tragedia que, representada en el teatro de Mérida, convertirá las columnas, frisos y frontones de la escena en la ciudad numantina, y sus cáveas, en el escenario del horror.

En esta puesta en escena, el individualismo del general romano Escipión se contrapone al espíritu comunitario de los numantinos. Mientras el romano persigue la gloria personal, el pueblo sitiado defiende su derecho a la libertad, personificando una dramaturgia que huye del protagonismo de héroes o deidades para centrarse en la epopeya de una comunidad.

La dirección y adaptación de esta obra corre a cargo de José Luis Alonso de Santos, dramaturgo con una trayectoria profundamente ligada al teatro clásico y a la lengua española, quien, a sus 83 años, ha querido subrayar que los pilares que han guiado su vida artística –el honor, la emoción, la lengua, la libertad, la historia y España– son los mismos que sustentan esta tragedia cervantina.

El elenco está encabezado por intérpretes de gran recorrido como Arturo Querejeta, Pepa Pedroche, Javier Lara y Jacobo Diezcenta, y suma un total de veinte actores y actrices.

La propuesta, que cuenta con el respaldo de la Comunidad de Madrid y los Teatros del Canal, se estrenó hace dos semanas en el Festival Clásicos en Alcalá y ha sido presentada oficialmente este lunes con la colaboración del Ayuntamiento de Madrid y el Centro Cultural Eduardo Úrculo.

Durante la presentación, a la que asistieron el consejero de Cultura de la Comunidad de Madrid, Mariano de Paco Serrano, y la consejera extremeña Victoria Bazaga, así como el director del festival, Jesús Cimarro, y los actores protagonistas, Alonso de Santos recordó que «antes del Quijote fue 'Numancia', la construcción lingüística y sonora del español», subrayando además el valor de la palabra «juntos» como expresión de unidad frente a los desafíos sociales.

Arturo Querejeta destacó la dificultad formal de las octavas reales empleadas por Cervantes, aunque aseguró sentirse cómodo en ese registro. «¿Seríamos capaces de sacrificar nuestras vidas por la libertad?», se preguntó el actor, aludiendo al gesto colectivo de los habitantes de Numancia, quienes optaron por la muerte antes que rendirse al dominio romano.

Pepa Pedroche, por su parte, enfatizó el papel activo de las mujeres en la decisión final de la ciudad, tal y como lo escribió Cervantes: «También participaron activamente las mujeres».

Esta Numancia es una apelación a la emoción como vehículo dramático y artístico, pero también una manifestación de valores eternos como la dignidad, la unidad y la libertad. En palabras de Alonso de Santos, no es el idioma español lo que está en riesgo, sino el orgullo de hablarlo: «Lo que sí está en peligro es el orgullo de hablar español».

Los representantes institucionales presentes subrayaron el valor de la colaboración entre comunidades como Madrid y Extremadura en el ámbito cultural. Según Mariano de Paco y Victoria Bazaga, estas sinergias fortalecen el impacto de festivales como el de Mérida y contribuyen a difundir el patrimonio teatral y lingüístico compartido.

Desde las gradas del teatro romano emeritense, esta versión de Numancia se propone no solo como una experiencia escénica, sino como una afirmación de la cultura como espacio de resistencia frente a los asedios del presente. La obra de Cervantes se convierte así en un canto colectivo que, más de cuatro siglos después de su escritura, sigue interpelando con fuerza a la conciencia de un pueblo.

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