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Cata Coll, la portera española, desvía el disparo de Alessia Russo, la delantera inglesa

Cata Coll, la portera española, desvía el disparo de Alessia Russo, la delantera inglesaEFE

Eurocopa femenina

Guerra de acusaciones de las porteras de España e Inglaterra por una botella en la final de la Eurocopa

La final de la Eurocopa femenina entre España e Inglaterra se decidió en el escenario más cruel posible: la tanda de penaltis. Después de 120 minutos sin que ninguno de los dos equipos lograra imponerse, la suerte desde los once metros sonrió a las británicas, que revalidaron el título continental. Sin embargo, lo que quedó sobre el césped no fue solo un marcador, sino también una polémica que estalló semanas más tarde.

Hannah Hampton, guardameta del Chelsea y heroína inglesa en aquella tanda, concedió una entrevista en la que aseguró haber realizado un gesto que podría haber influido en el desenlace. Según su versión, antes de que comenzaran los lanzamientos, observó que Cata Coll, portera de España y del FC Barcelona, había dejado su botella junto a la portería. En ella, la balear supuestamente tenía anotadas las preferencias de tiro de las futbolistas inglesas. Hampton afirma que, al ver aquello, tomó la botella y la arrojó hacia la grada donde se encontraba la afición británica, dejándola fuera del alcance de su rival.

«Yo no utilizo la botella para guardar la información. Lo llevo escrito en el brazo, porque cualquiera podría hacer lo que yo hice si la dejas ahí», explicó Hampton en la emisora TalkSport.

La respuesta de Cata Coll no tardó en llegar. A través de redes sociales, desmintió con rotundidad la historia de la inglesa con un mensaje breve pero contundente: «Si al menos fuera cierto…». Según la portera española, no hubo tal incidente, y el hecho de que detuviera dos penaltis en la tanda, a Mariona Caldentey y Aitana Bonmatí, reforzaría su versión de que no necesitó «chuletas» para afrontar la situación.

Segunda Eurocopa consecutiva para Inglaterra

En aquella serie fatídica para España, Salma Paralluelo envió su lanzamiento fuera, mientras que Hampton detuvo los disparos de Mariona y Aitana, dejando a Inglaterra a un paso de la gloria. Cata Coll, por su parte, también tuvo momentos decisivos, como la parada a Beth Mead, que no sirvió al quedar invalidada por un doble toque, o el fallo posterior de Leah Williamson que dio una última oportunidad a las españolas. Sin embargo, esa esperanza se esfumó rápidamente, y las británicas celebraron su segunda Eurocopa consecutiva.

El desenlace resultó especialmente doloroso para España, que había sido la selección más sólida del campeonato. Llegaba a la final invicta, con la máxima goleadora del torneo, Esther González, y con la Balón de Oro de la Eurocopa, Aitana Bonmatí. Su fútbol había sido el más vistoso y efectivo del campeonato, pero en el momento clave, los penaltis decidieron que el trofeo viajara de nuevo a las vitrinas inglesas.

La historia de la «botella perdida» seguirá dividiendo opiniones. Para Hampton, fue un acto de astucia; para Coll, una invención sin fundamento. Lo cierto es que, más allá de anécdotas y acusaciones cruzadas, la final quedará en la memoria por la tensión, el drama y la cruel certeza de que, en el fútbol, no siempre gana el mejor sobre el papel.

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