Mad Pedersen en cabeza del Giro de Italia
El Giro avisa a los ciclistas que está prohibido orinar en los bidones «para no dañar la imagen del ciclismo»
Ningún ciclista ha sido sancionado por esta cuestión, pero el reglamento es estricto y el infractor se expone a una multa de entre 200 y 500 francos suizos
Destrozan una estatua en honor de Eddy Merckx en el barrio de Bruselas en el que nació
El Giro de Italia arrancó oficialmente el pasado 8 de mayo y el día en el que la ronda transalpina está celebrando su 10ª etapa, la Unión Ciclista Internacional ha decidido lanzar un aviso poco habitual a todos aquellos corredores que están participando en la primera gran prueba de la temporada.
«Para respetar la imagen del ciclismo y del Giro de Italia, informamos a los ciclistas que está estrictamente prohibido orinar en una botella y después desecharla», informó el Panel de Comisario de la ronda italiana.
El contexto de esta decisión es el siguiente. En etapas rápidas en las que se circula a más de 50 kilómetros por hora y en las que no hay respiro, como las que se vivieron el pasado fin de semana, los ciclistas tuvieron que recurrir a esta práctica para poder orinar sin ser vistos. Las carreteras estaban, en muchos tramos, llenas de aficionados y a los protagonistas no les quedó otra opción que utilizar los bidones como depósito antes de deshacerse de ellos, algo que no le ha parecido bien a la organización del Giro de Italia.
Por el momento, ningún ciclista ha sido sancionado por esta cuestión, pero el artículo 8.6 del reglamento de la UCI dice que «comportarse de forma indecorosa o inapropiada, como desvestirse u orinar en público al inicio, final o durante una carrera, y dañar la imagen» está sancionado con una multa de entre 200 y 500 francos suizos para evitar que se produzcan este tipo de situaciones desagradables en el pelotón de las grandes rondas ciclistas.
Así pues, el objetivo del Giro de Italia es cortar de raíz una polémica que se venía produciendo en las últimas etapas y así evitar que los aficionados se lleven a sus casas unos bidones de agua o bebidas isotónicas llenos de orina, una situación, sin duda alguna, desagradable.