Imagen del presidente de la FIFA
La rebelión de las federaciones obliga a la FIFA a entonar el 'mea culpa' por el Mundial
El organismo reconoce que gestionó mal el proyecto para dar entrada a inversores privados, pide disculpas y promete revisar sus procesos internos
La FIFA ha reconocido los errores cometidos durante la tramitación del proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE), una iniciativa con la que estudiaba abrir la puerta a la participación de inversores privados en los ingresos derivados del Mundial. El organismo ha admitido que el proceso no se gestionó de forma adecuada y ha pedido disculpas a las federaciones miembro, al tiempo que ha asegurado que revisará sus procedimientos internos para evitar que una situación similar vuelva a repetirse.
La autocrítica se produjo este miércoles durante una reunión celebrada en Rabat, en la que participaron el presidente de la FIFA, Gianni Infantino; el secretario general, Mattias Grafström, y miembros de la dirección del organismo. El encuentro estuvo centrado en analizar las consecuencias del fracaso del proyecto, finalmente retirado tras las críticas recibidas desde distintas federaciones.
En un comunicado, la FIFA reconoció que las asociaciones nacionales pudieron sentirse apartadas del proceso de toma de decisiones y admitió que también hubo errores en la gestión posterior a la filtración del plan a los medios de comunicación. En paralelo, la organización remitió una carta al Consejo de la FIFA y a las 211 federaciones miembro en la que pidió disculpas por lo ocurrido y se comprometió a introducir mejoras en sus mecanismos de gobernanza.
Como parte de ese compromiso, la FIFA elaborará un informe interno que será presentado en la próxima reunión de su Consejo. El objetivo será revisar cómo se desarrolló el proyecto y establecer cambios en los procedimientos de comunicación y toma de decisiones.
Pese a reconocer los fallos, el organismo defendió la legalidad de todo el proceso y sostuvo que las actuaciones realizadas se ajustaron al marco normativo vigente. Además, lanzó un mensaje contundente sobre la protección de su imagen institucional, al asegurar que no tolerará nuevos ataques contra su integridad, su buen gobierno o sus procedimientos internos y que adoptará las medidas necesarias para salvaguardar su reputación.
Durante la reunión, Infantino reiteró públicamente su respaldo al secretario general, Mattias Grafström, y al conjunto de la administración de la FIFA, destacando el trabajo realizado en la organización de la última Copa del Mundo y defendiendo la necesidad de mantener una actuación coordinada dentro de la institución.
La FIFA también subrayó que el episodio debe servir para fortalecer su funcionamiento interno y recuperar la confianza de las federaciones. En ese sentido, aseguró que trabajará para mejorar la comunicación entre los distintos órganos del organismo y reforzar la transparencia de cara a los grandes desafíos que afrontará en los próximos años.
Por último, la organización confirmó que seguirá desarrollando el programa FIFA Forward, destinado a financiar el crecimiento del fútbol en todo el mundo, y anunció que colaborará con las federaciones, las confederaciones continentales y las asociaciones regionales para estudiar nuevas fórmulas que permitan impulsar este proyecto sin repetir los errores cometidos con la propuesta ahora retirada.