El fichaje de Adrian Newey cambió las reglas del juego en Aston Martin
AMR-Newey
Adrian Newey dispara el optimismo en Aston Martin para 2026: «Maneja a la perfección la nueva normativa»
El primer coche de la escudería británica diseñado bajo el liderazgo de Adrian Newey verá la luz el 9 de febrero de 2026
Las primeras valoraciones sobre el futuro proyecto de Aston Martin para 2026 han dejado un panorama mixto entre entusiasmo y cautela. Dentro del equipo británico se respira una sensación de impulso renovado ante la llegada del nuevo reglamento, un escenario técnico que muchos consideran una oportunidad histórica para redefinir jerarquías.
En este sentido, en El Partidazo de COPE, Carlos Miquel ha explicado que la escudería atraviesa un momento de confianza gracias al encaje que la nueva normativa ofrece al trabajo de Adrian Newey, uno de los ingenieros más influyentes de la Fórmula 1.
Su llegada a la escudería cambió por completo las reglas del juego. Confirmada su incorporación para el primer trimestre de 2025, el ingeniero británico —responsable directo de los títulos de Red Bull entre 2010 y 2013 y de la era dorada junto a Max Verstappen (2021-2024)— ha diseñado el AMR-26 desde cero.
El AMR-26 nace bajo la huella inequívoca de su nuevo director técnico
De una hoja en blanco a reinterpretar la normativa
Su método de trabajo, basado en partir de una hoja en blanco y reinterpretar la normativa desde su raíz, ha remodelado por completo la estructura interna del equipo. Ingenieros y técnicos han adaptado procesos, dinámicas y prioridades a un estilo de diseño que históricamente ha dado resultados extraordinarios cuando el reglamento se reinicia.
En Aston Martin están muy motivados porque Adrian Newey maneja a la perfección las características aerodinámicas de la normativa 2026Periodista con experiencia en la Fórmula 1
Ese es, precisamente, uno de los motivos por los que en Aston Martin se percibe un entusiasmo creciente: el británico afronta un escenario que domina como pocos.
La transición hacia el motor Honda
Aun así, el proyecto no está exento de interrogantes. Tal como apuntó Antonio Lobato, las incógnitas que rodean al motor Honda introducen un elemento de incomodidad al que el equipo deberá enfrentarse tarde o temprano.
La aerodinámica genera confianza, la unidad de potencia, no tanto. Este contraste ha creado un clima en el que el potencial del proyecto se reconoce, pero aún sin certezas que permitan aventurar el rendimiento real del conjunto.
Aun así, el análisis de Carlos Miquel aporta un matiz que sostiene el optimismo: los responsables actuales del programa japonés son los mismos que lograron reconducir el desarrollo del primer motor Honda tras un arranque complicado.
De ese modo, el debate se mueve entre dos polos: por un lado, la esperanza depositada en un reglamento más afín al talento de Newey, por otro, la inquietud razonable que despierta una unidad de potencia que deberá demostrar su competitividad desde el primer día.