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La firma de Newey es una garantía histórica de presencia en el cajónAFP7 vía Europa Press

Fórmula 1

Aston Martin se aferra a la impactante estadística de Adrian Newey sobre podios y victorias

Tanto el equipo como los aficionados en redes sociales se aferran a ciegas a una estadística que, en el mundo de la Fórmula 1, parece casi un milagro

La pretemporada de 2026 ha caído como un jarro de agua fría sobre los hombros de Aston Martin. Las noticias que llegan desde el asfalto de Bahréin son, sencillamente, desoladoras. El nuevo motor Honda carece de la potencia necesaria para competir en la zona media, la caja de cambios se ha convertido en una fuente constante de averías y el chasis no parece responder a las exigencias aerodinámicas.

Sin embargo, en medio del caos técnico y la frustración de los ingenieros, existe un faro de esperanza que tiene nombre y apellidos: Adrian Newey. Tanto el equipo como los aficionados en redes sociales se aferran a ciegas a una estadística que, en el mundo de la Fórmula 1, parece casi un milagro.

Desde 1988 hasta 2025, absolutamente todos los monoplazas diseñados por el genio británico han logrado subir al podio al menos una vez en la temporada. No importa cuán accidentado haya sido el inicio o cuán profundos fueran los problemas de fiabilidad originales, la firma de Newey es una garantía histórica de presencia en el cajón.

Pero la estadística que realmente alimenta la fe de Fernando Alonso va mucho más allá de los podios. Los coches de Newey han conseguido victorias en el 80 % de las temporadas en las que ha participado.

Fernando Alonso, en una imagen de archivoAFP7 vía Europa Press

Los números no mienten

En los últimos nueve años, su palmarés registra al menos un triunfo por calendario, siendo 2015 la última vez que se quedó en blanco. Fue un año especialmente negro para el equipo Red Bull Racing debido a la falta de potencia y a los constantes fallos de fiabilidad del motor Renault, una situación que guarda un parecido razonable con los problemas que sufre ahora Aston Martin con Honda.

No obstante, Alonso, curtido en mil batallas y consciente de las carencias actuales del AMR26, mantiene la calma bajo la premisa de que cuentan con el mejor diseñador de la historia. Para el asturiano, los números no mienten. Si Newey está al mando, el coche acabará siendo competitivo tarde o temprano, transformando el actual desastre de Bahréin en una anécdota.

La semana que viene llega el Gran Premio de Australia, la primera prueba de fuego real. Será sobre el asfalto de Albert Park donde Aston Martin deba demostrar si el AMR26 es un proyecto con margen de mejora o si los segundos de diferencia con la cabeza son un muro demasiado alto, incluso para el genio de Newey.