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Pablo Gavi, durante un partido con el BarcelonaAFP

El choque de Gavi con la Guardia Urbana de Barcelona en su semana más polémica

El joven centrocampista del FC Barcelona, Pablo Páez Gaviria, más conocido como 'Gavi', vuelve a estar en el centro de la polémica. Esta vez, no por su carácter en el terreno de juego, sino por un episodio fuera del campo que ha captado la atención mediática. Según ha trascendido, el futbolista fue interceptado recientemente por la Guardia Urbana de Barcelona (GUB) debido a una conducción que los agentes consideraron temeraria.

El suceso tuvo lugar en las inmediaciones del Bowling Pedralbes, en la avenida Doctor Marañón del barrio de Les Corts, donde las autoridades locales habían desplegado un control de tráfico con el objetivo de frenar posibles excesos de velocidad. Fue allí donde los agentes decidieron detener el vehículo que conducía el internacional español, sorprendiéndolo en una actitud que calificaron como provocativa al volante.

Desde fuentes próximas a la Guardia Urbana se explica que este tipo de controles son habituales en distintas zonas de la capital catalana, y que no es extraño encontrarse con futbolistas de la élite entre los conductores a los que se debe llamar la atención. «No es nada fuera de lo común», comentan desde el cuerpo, restando trascendencia al hecho de que se tratara de un jugador del primer equipo del Barça.

El incidente ha coincidido con unas recientes declaraciones del jugador sevillano, que no pasaron desapercibidas en rueda de prensa. «Mucha gente se cree que no sé jugar al fútbol, no tienen ni puta idea», soltó con desparpajo Gavi, dejando ver una vez más su carácter desafiante.

Un adicto a la velocidad

Cabe recordar que el '6' azulgrana ya demostró su afinidad con la velocidad durante una jornada organizada por el club el pasado enero en el Circuito de Terramar, donde fue el más veloz en una prueba entre compañeros. De momento, el Barça no ha emitido ninguna valoración oficial sobre el incidente con la Guardia Urbana.

Aunque el episodio ha generado cierto revuelo, desde el entorno policial insisten en que se trata de una situación que no debería escalar más allá de una anécdota rutinaria: «Es uno más de los muchos que paran», afirman con contundencia.