Los futbolistas del Chelsea celebran un gol esta temporada
El Chelsea, el equipo millonario que estuvo unido al régimen de Putin y busca completar el triplete europeo
Gracias a la vinculación entre Abramóvich y Putin, el conjunto londinense se convirtió en uno de los clubes más ricos del país y contó con una de las plantillas más potentes del fútbol europeo
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El fútbol y la política han ido históricamente de la mano van y con el paso de los años se han dado casos de equipos, a través de los presidentes, que han establecido lazos de unión y amistad con representantes políticos para obtener beneficios o, incluso, acuerdos comerciales.
A la inmensa mayoría se le viene a la cabeza el Barcelona. Sin embargo, fuera de nuestras fronteras también ha habido equipos, como el Chelsea, que tuvo relación política con Rusia, uno de los países más poderosos del mundo. Y ese nexo llegó gracias a las relaciones entre Roman Abramóvich, uno de los oligarcas rusos más poderosos, y Vladimir Putin, el actual presidente del país euroasiático.
La relación entre Abramóvich y Putin surgió hace tiempo. El antiguo propietario del Chelsea siempre intentó desligarse del presidente ruso, pero nunca llegó a conseguirlo. De hecho, en 2018, el máximo dirigente apareció en la llamada 'lista Putin', una operación con la que 96 oligarcas y 114 altos funcionarios del Kremlin habían aumentado su riqueza con Vladimir Putin.
Gracias a esa vinculación, el Chelsea, un equipo que nunca tuvo la repercusión mediática que sí tuvieron, por ejemplo, el Manchester United o el Liverpool en el fútbol inglés, se convirtió en uno de los clubes más ricos del país y con Abramóvich como presidente, el conjunto londinense consiguió dos Champions League (2012 y 2021), lo que le sirvió para convertirse en una de las plantillas más potentes del fútbol europeo.
Putin y Abramóvich siempre fueron de la mano. Hasta el punto de afirmarse que, por un lado, el antiguo propietario del Chelsea fue determinante en el ascenso de Putin a la presidencia de Rusia y, por el otro, a que ejerció de mediador en la guerra contra Ucrania, lo que le llevó a tener que vender el conjunto londinense cuando se desató el conflicto bélico.
El equipo de los millones que busca el triplete europeo
Roman Abramóvich se vio obligado a vender el Chelsea en marzo de 2022 y no tardó demasiado en encontrar a un comprador. El oligarca ruso recibió una oferta suculenta por parte de Todd Boehly y el equipo londinense arrancó una nueva era.
Desde su llegada a la entidad, el magnate estadounidense optó por gastar cantidades ingentes de dinero para fichar a las mejores promesas del fútbol europeo y mundial. No le tembló el pulso y en un año y cuatro meses se gastó la friolera de 1.000 millones de euros para rejuvenecer la plantilla a golpe de talonario.
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Esa política de fichajes fue duramente criticada y el futuro no era para nada esperanzador. Se llegó a comparar al Chelsea con el Manchester United, otra máquina de gastar dinero a la que no le fue bien en el terreno de juego, pero Boehly se encargó de confirmar que el plan se iba a ir cumpliendo a medio plazo. El estadounidense estaba convencido de que esa mareante inversión iba a acabar dando sus frutos.
Y el tiempo se ha encargado de darle la razón a Boehly. Actualmente, el Chelsea cuenta en su plantilla con jóvenes como Enzo Fernández, Moisés Caicedo, Cole Palmer que ya son una realidad y parece que ya ha dejado atrás esos años en los que se dijo que ese plan de fichajes no iba a llegar a ninguna parte.
Además de los futbolistas, que son una parte fundamental a la hora de confeccionar un equipo, el magnate acertó en la elección del entrenador. El pasado verano, el conjunto blue apostó por el italiano Enzo Maresca, uno de los técnicos con más futuro del fútbol europeo que había hecho historia en el Leicester, y esa decisión ha dado sus frutos: el Chelsea jugará el año que viene en la Champions.
Pero antes, el conjunto londinense tiene una oportunidad para hacer historia. En sus vitrinas ya cuenta con varios trofeos de la Champions League (dos) y de Europa League. Y lo que le falta es la Conference para convertirse en el primer equipo en haber ganado las tres principales competiciones que se disputan en el Viejo Continente.
Su rival en la final que se disputa este miércoles en Breslavia (Polonia) es el Real Betis Balompié, que jugará su primera final europea. El reto es, sin duda alguna, sugerente y los hombres de Enzo Maresca tratarán de volverse a Londres con el trofeo. Es lo que quieren y están plenamente convencidos de que pueden conseguirlo.