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Los jugadores del Paris FC celebran un gol durante esta temporadaParis FC

El Paris FC, el vecino rico del PSG que tiene detrás al hombre con más dinero de Europa

París, capital de Francia, tendrá duelo balompédico en Ligue 1 cuando, el próximo 15 de agosto empiece la temporada 2025-2026: el rival del PSG será el Paris Football Club, popularmente conocido como el Paris F.C. Hay que remontarse a 1990, cuando descendió a Segunda División el Matra Racing –el histórico Rácing de París, hoy en Quinta División y carente de estatus profesional– para recordar un escenario similar. El Paris FC aseguró su ascenso el pasado 2 de mayo, pese a perder el título de Ligue 2, quedando a dos puntos del FC Lorient.

Mas el Paris FC llega a la máxima categoría mucho mejor pertrechado financieramente que su rival de Ligue 2. El motivo es fácil de entender: desde el 29 de noviembre de 2024, es propiedad de Agache, filial de la multinacional del lujo LVMH –Dior, Guerlain, Kenzo, Tiffany, Hublot, Givenchy, entre otras marcas–, controlada, a su vez, por Bernard Arnault, el hombre más rico de Europa, cuya fortuna asciende a 150.000 millones de euros, según las últimas estimaciones.

El magnate, que ha delegado su representación en el club en su hijo Antoine, el mayor de sus cuatro hijos varones, ha procedido con prudencia: de momento, su paquete accionarial es del 52 %, y en 2029 adquirirá el 30 % aún en poder del actual presidente, el empresario Pierre Ferracci –padre del actual ministro de Industria, el histórico macronista Marc Ferracci–, que seguirá desempeñando su cargo hasta 2027.

La prudencia también se plasma en el hecho de haber asociado a Red Bull a esta nueva aventura –con alrededor del 10 % del capital–, pues la multinacional de bebidas isotónicas –LVMH no goza de experiencia previa en el fútbol– ya rige los destinos de varios clubes de élite a lo largo y ancho del planeta. La supervisión técnica de estos últimos corre a cargo de Jürgen Klopp, que ya ha hecho acto de presencia en París.

La prudencia se ha manifestado, por último, en la determinación de los objetivos deportivos: los nuevos propietarios, sabedores de la experiencia fallida del Matra Racing hace más de tres décadas –fichajes millonarios para ponerse al nivel del PSG en un par de temporadas–, prefieren apostar por la consolidación deportiva y financiera a medio plazo. No se trata de desembolsar, por ejemplo, cantidades astronómicas para, como ha dicho el influyente asesor del París FC Michel Denisot, conocido periodista y ex presidente del PSG, «intentar que [Kylian] Mbappé vuelva a París».

Con todo, y pese a la cautela de los Arnault y sus aliados, el próximo escenario futbolístico parisino promete ser animado. De entrada, porque el campo del PSG, el Parque de los Príncipes, dista solo 50 metros del Estadio Jean Bouin, nueva sede deportiva del París F.C. Hasta hace unos días, el recién ascendido equipo jugaba sus partidos en el Estadio Charléty.

El problema de ese recinto es la distancia que media entre el césped y las tribunas debido a la pista de atletismo. «La última vez que vi un partido tan lejano fue por televisión», ironizó Klopp en su visita de enero. La pulla ha servido, por lo menos, para acercar a los futuros rivales. Y desde el París FC también se valora ofertar gratuitamente, a partir de agosto, el 10 % de las localidades del Jean Bouin. La otra cara de la moneda para el «pulgarcito» del fútbol parisino es la disolución, por decreto gubernamental, de Legión X, uno de sus grupos de ultras, teniéndose que amoldar a la tolerancia cero de la Ligue 1 en lo tocante a la violencia, la física y la verbal.

El ascenso permitirá, asimismo, el reencuentro de dos clubes que hace medio siglo fueron uno: el primer Paris FC fue fundado el 13 de diciembre de 1969, por iniciativa de la Federación Francesa de Fútbol –deseosa de que la capital tuviera un club en la élite– y permaneció como un club fantasma sin equipo durante una temporada. Al no recibir la autorización para debutar directamente en la Primera División, el Paris FC buscó un club de primera división para unirse, fusionándose en 1970 con el Stade Saint-Germainois, entonces en tercera división, para formar el Paris Saint-Germain Football Club. Pero una pelea sobre el nombre desembocó en una escisión de la que uno sacó mejor provecho que el otro. Ahora se volverán a enfrentar, no con los medios rudimentarios de antaño, sino con los de la globalización: un club controlado por una poderosa multinacional contra otro que es propiedad de un emirato. LVMH contra Qatar.