Ansu Fati, durante un calentamiento con el Barça esta temporada
El maltrato del Barça a Ansu Fati: le arruinó la carrera y ahora le echa por la puerta de atrás
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Quizás muchos se hayan olvidado porque ya han pasado varios años, pero en 2019, con solo 16 años, Ansu Fati se convirtió en la nueva esperanza del FC Barcelona, en el «heredero de Messi», que fue como le bautizaron en el Camp Nou. La alegría en Can Barça, que todavía no sabían de la crisis que se les avecinaba, era total al ver que otro joven de la Masía apuntaba a estrella mundial.
Sin ser tan espectacular de ver como Messi pero con un don para el gol impropio de alguien con solo 16 primaveras, Ansu Fati en seguida se ganó a toda la hinchada culé y también a los técnicos (Ernesto Valverde en ese momento) y la directiva (encabezada por Josep Maria Bartomeu). Tal fue su impacto que en seguida se ganó un contrato con el primer equipo y una gran ficha económica. Eso sí, su buen nivel hizo que se ignorase su tendencia a lesionarse.
En su primera temporada, la 19/20, Ansu Fati se perdió varios encuentros por problemas en la rodilla, pero ni los servicios médicos ni el cuerpo técnico ni tampoco la directiva prestaron atención a lo que ocurría. El Barcelona con las lesiones del jugador optó por un tratamiento conservador que no funcionó y lo que terminó haciendo fue agravar sus lesiones en el menisco. Eso ocurrió al siguiente curso, cuando estuvo fuera desde el 7 de noviembre de 2020 hasta que acabó la temporada.
Ahí, cuando ya era inevitable la operación y la rodilla ya estaba seriamente dañada, los médicos del Barça, que hasta entonces descartaban sí o sí la intervención quirúrgica, decidieron que pasara por quirófano y que estuviese un año fuera. Pese a esto, en el Barça siguieron confiando en él, le dieron un contrato millonario –más de 13 'kilos'– y además heredó el '10' de Leo Messi, que se fue ese verano porque no podían pagarle.
La gran oportunidad de Ansu Fati
Sin Messi y con Ansu Fati supuestamente recuperado, el Barcelona se echó a sus brazos para intentar que fuese el faro del equipo. Era la gran esperanza pero la realidad en seguida fue clara. Ya no se puede dar marcha atrás y esa rodilla nunca volverá a ser la de antes, por lo que el hispanoguineano ya no podrá tener la explosividad de antes y además ha perdido toda la confianza y su olfato goleador.
Fue otro curso prácticamente en blanco por otra lesión en la rodilla que le volvió a hacer pasar por quirófano, pero su reaparición fue con gol, por lo que se ganó una nueva oportunidad, esta vez de la mano de Xavi Hernández. Se creía en Can Barca que la leyenda azulgrana podía darle continuidad a la perla azulgrana, pero el siguiente curso, ya sin lesiones de por medio, se vio que Ansu Fati ya estaba perdido para la causa.
Ansu Fati, en un partido con el Barça esta temporada
Así las cosas apostaron por mandarle cedido al Brighton –donde fue un fracaso– y en el curso que acaba de finalizar se lo quedaron porque no tenían a donde mandarlo. De ahí que iniciasen una campaña de que Flick confiaba en él, aunque apenas le ha dado minutos y los que ha tenido han sido una enorme decepción. Ni un solo gol y una sensación de que ya nunca podrá ser el jugador que apuntaba a ser. El gran problema es que sigue cobrando un pastizal y tenía contrato hasta 2027.
Ese salario lo ha diferido el Barça renovándole hasta 2028 y mandándole cedido al Monaco. Se quita así el problema de encima durante el próximo curso pero lo alarga otro año más. Además, el trato deja que desear, pues no se debe olvidar que fue el empeño del equipo culé el que le llevó a no operarse la rodilla. Aun así, algunos en la Ciudad Condal confían que pueda romperla en la liga francesa y así revalorizarse.
El jugador llegó a tener un valor de 80 millones, en octubre de 2020, y ahora, con solo 22 años, su precio de mercado ha bajado hasta los 5 'kilos', una cifra que no hace más que caer. El tiempo dirá si Ansu Fati es capaz de recuperarse y ser esa estrella que un día parecía que iba a ser, pero la realidad es que el Barça ya lo da como un caso perdido aunque sin dejarle irse del todo y que los años pasan y las oportunidades se le están acabando.