Tote conduce la pelota ante Míchel Salgado y Munitis, en un entrenamiento con el Madrid en el año 2001
El jugador del Madrid que jugaba pachangas «contra los gitanos del barrio» incluso estando en Primera
Jorge López Marco, más conocido como 'Tote', ha repasado en el podcast 'Los Fulanos' su trayectoria en el como futbolista de Primera y Segunda División así como sus años en la cantera blanca
Jorge López Marco, más conocido como 'Tote', fue a primeros de los 2.000 uno de los jugadores más prometedores del fútbol español. Canterano goleador en las categorías inferiores del Real Madrid, llegó al primer equipo para compartir plantilla con futbolistas que hoy ocupan páginas destacadas en la historia del fútbol, como Roberto Carlos, Raúl o Fernando Hierro.
Retirado desde hace más de una década, el futbolista ha repasado su trayectoria en el podcast 'Los Fulanos', donde también ha reflexionado sobre las segundas oportunidades, los trenes que solo pasan una vez o cómo es la vida antes y después de ser futbolista profesional.
En esa conversación, Tote comenta entre otras cosas que no comparte eso de que los trenes «solo pasan una vez en la vida», añadiendo que hay gente para las que pasan varias veces y hay gente para los que no pasa ninguna, en alusión a todos esos jóvenes que buscan una oportunidad de triunfar en el deporte más mediático del mundo.
Tote, en un partido veraniego con el primer equipo del Real Madrid
Tote, al igual que Raúl González, fue uno de esos talentos que salió de la cantera del Atlético de Madrid rumbo a otros clubes después de que Jesús Gil la cerrase.
«Yo era Infantil A», recuerda el jugador. «La quitaron. Se pasó a llamar Atlético Chopera hasta el filial, que era el Atlético Madrileño (...). A mi padre no le pareció serio porque ya no era lo mismo, no ibas de rojiblanco, con el escudo... Era otra historia, ¿no? El Madrid llevaba siguiéndome todo el año y Raúl y yo nos fuimos para el Madrid (...). Una pena, porque yo soy Atlético».
Con Raúl, que era un año mayor que él, coincidió poco después en el primer equipo, en los años que compaginó el filial con otros clubes a los que salió cedido.
Durante aquella etapa, donde uno se juega parte de su futuro, el delantero, madrileño de Aluche, reconoce que seguía jugando partidillos con sus amigos y «los gitanos del barrio» por las tardes, incluso después de entrenar. Tanto es así, que se lesionó en una de estas pachangas.
«Yo jugaba con los colegas siempre, hasta estando en el primer equipo yo tenía un equipo afuera. Yo he sido jugador de Primera División e iba a jugar con los colegas míos. Yo creo que eso ahora no lo hace nadie», recuerda de aquella época y de cómo llegó lesionado al club por culpa de uno de esos encuentros. «Yo entrenaba con el Castilla, que ya tocabas pelo prácticamente, estabas a puntito de ser profesional. Jugaba a lo mejor en la ciudad deportiva a las doce de la mañana y a las cuatro tenía un partido de fútbol sala contra los gitanos de fútbol sala. Y a muerte».
«Me rompí, tenía las manos en los bolsillos, un amigo mío sin querer me hice una zancadilla y di con la rodilla en el bordillo y me rompí un trozo de la rótula. Pero bueno, el Madrid ya me había fachado y llegué lesionado, que estuve parado casi un año porque no se me soldaba el trozo de rótula, me tuve que tomar extracto de anguila. Esnifar extracto de anguila (...) que eso ayudaba a que el cartílago cerrase», rememora el futbolista.