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Xabi Alonso, durante el derbi en el Riyhad Air MetropolitanoEuropa Press

El trabajo de Xabi Alonso para animar a sus jugadores en el avión durante el eterno viaje a Almaty

Al Real Madrid le tocó hacer el viaje más largo de la historia de la Champions League justo en el peor momento de lo que llevan de temporada. El día después de encajar una goleada en el derbi madrileño, los pupilos de Xabi Alonso tuvieron que ir al aeropuerto de Barajas para poner rumbo a Almaty, ciudad de Kazajistán y donde el conjunto blanco disputará su siguiente compromiso de Champions League ante el Kairat Almaty.

Era el viaje que querían evitar todos los equipos una vez que se conoció la clasificación del conjunto kazajo a la máxima competición continental, pero a cuatro clubes les tenía que caer ese desplazamiento y el Real Madrid fue uno de los seleccionados. Mucho se ha hablado ya de esto y por ello Xabi Alonso, justo después de encajar una goleada en el derbi madrileño, lo vio como una oportunidad para corregir aspectos tácticos y levantar la moral de los suyos.

Durante el vuelo, que partió a las 14:00 horas de Madrid, Xabi Alonso dejó dos mensajes claros a la plantilla. «Es un dolor positivo para el futuro» y «De los errores se aprende». La lectura que quiere sacar el cuerpo técnico es que si hay una fecha buena para encajar una goleada de estas características es en septiembre, cuando queda toda la temporada por delante.

Eso fue lo que escuchó la expedición madridista durante las siete horas de vuelo en las que recorrieron más de 6.400 kilómetros. Ahí, el tolosarra buscó sanar la herida de sus hombres, que se subieron al avión con rostro serio y se bajaron con las mismas caras, aunque unas sensaciones diferentes. Saben los futbolistas que deben dejar atrás el golpe –sin olvidarlo– y continuar el camino que comenzaron en agosto y que les había llevado a conseguir siete triunfos consecutivos.

La siguiente prueba de fuego

Una vez encajado el golpe (no ha quedado otra), el Real Madrid afronta los dos últimos partidos antes del siguiente parón de selecciones. El primero de ellos frente al ya mencionado Kairat Almaty en lo que, salvo que ocurra algo extraño, debería ser un trámite. El conjunto kazajo es muy inferior al equipo merengue y además su estadio estará lleno de aficionados asiáticos del Real Madrid que han visto en este encuentro una oportunidad de oro para ir a ver a su equipo.

Después, el Villarreal visitará el Santiago Bernabéu en lo que será un partido exigente para el Real Madrid. El submarino amarillo está siendo una de las grandes sensaciones de la temporada y tratará de aprovechar las dudas que se han instalado en la cabeza de los jugadores madridistas. De ahí que un triunfo sea fundamental para irse tranquilos al parón y además afrontar con otra cara lo que viene después.

Kylian Mbappé lamenta un gol encajado en el MetropolitanoEuropa Press

Y es que si hay un miedo en el Real Madrid es a que lo sucedido en el derbi madrileño no sirva para cambiar las cosas. La temporada pasada se habló de punto de inflexión tras perder 0-4 en el clásico, después tras la debacle de Anfield, luego llegó la goleada del Barça en la Supercopa de España y finalmente el desastre ante el Arsenal. Todo fueron «puntos de inflexión», pero ninguno cambió nada y el equipo no dio la cara en las grandes noches.

Ahora, tras el primer varapalo de este curso, se espera que sea el único y que el equipo responda en las siguientes pruebas de fuego. El 26 de octubre el Barça visita el Camp Nou y el 4 de noviembre el Real Madrid irá a Anfield. Son dos partidos marcados en rojo donde el conjunto blanco tiene la opción de hacer bien las cosas. También deberá sacar adelante los partidos que hay entre medias. Xabi Alonso ya ha comenzado el trabajo mental para que se vean capaces y ante el Kairat Almaty toca empezar a recuperar la sonrisa.